BUENOS AIRES.- A su regreso de Nueva York, donde mantuvo reuniones con representantes de grandes bancos relacionadas con la reestructuración de la deuda, Roberto Lavagna adoptó numerosas previsiones para poner a cubierto de los acreedores más implacables fondos y bienes del Estado nacional y las provincias en el exterior. No ha sido que le fuese mal al ministro en su corta gestión, sino porque durante la misma recogió certezas suficientes de que son ya numerosos los grupos de acreedores que están actuando judicialmente o se preparan para hacerlo sin aguardar el demorado desenlace de la reestructuración. Cierto que hay algo de psicosis en todo esto, pero también es verdad que la simple versión sobre un posible embargo del avión presidencial Tango 01, ha sido la causa de que Néstor Kirchner suspendiera su viaje a Alemania, previsto para la semana próxima. Por lo demás, no fue posible establecer si la provincia de Santa Cruz repatrió ya los 540 millones de dólares, de acuerdo con una advertencia anterior de Lavagna sobre la que informó este Panorama. En todo caso solamente estarían afectados los bienes estatales no diplomáticos, pero no los de propiedad privada.
Un fallo clave
Los laberintos ineludibles de la deuda en discusión han incluido simultáneamente con esas amenazas, un fallo de la Cámara Federal en lo Contencioso Administrativo donde se descalifica la presión estatal que obligó a las compañías de jubilación privada a invertir en títulos públicos declarados posteriormente en insolvencia. Esa cuestionada irregularidad comenzó con Domingo Cavallo y continuó despues hasta el presente, siendo calificada en el fallo como "violatoria del derecho de propiedad, de la seguridad social y de los principios de racionabilidad y de autoliimitación del Estado". El fallo, que seguramente será apelado ante la Corte Suprema, sienta doctrina cuando declara inconstitucional que el gobierno haya impuesto modalidades de inversiones que sólo los afiliados deben determinar. En este punto ha residido desde el primer dia la defensa esencial de las AFJP al ser imputadas de malas inversiones por el ministro Lavagna. La Cámara remata sus razones reprochando al Estado por obligar a hacer aquello que él no hace.
No obstante, tiempos vertiginosos y sorpresivos parecen marcar el rumbo del todavía nuevo gobierno, donde cuestiones preocupantes o negativas no logran superar el impacto público de gestos presidenciales sin precedentes. En este caso, el espectacular relevo del jefe de la Policía Federal, ganándole la carrera inclusive al veloz periodismo electrónico. El Presidente y su ministro de Justicia, Gustavo Beliz, han dejado abierta una gran expectativa sobre nuevas deposiciones por presunta corrupción que consuelan en buena medida en medio del clima de inseguridad personal que afecta al área metropolitana, tras el notorio fracaso del gobierno bonaerense. (De nuestra sucursal)







