BUENOS AIRES.- El acto de Néstor Kirchner en Tafí Viejo ha iniciado una serie más frecuente de actividades públicas del Presidente, de acuerdo con una tesis muy expuesta en su entorno, según la cual él "ejerce el liderazgo nacional mientras algunos otros son jefes de aparatos locales", alusión obvia a Eduardo Duhalde. No es fácil hallar un analista que discrepe con esa teoría que -según hemos podido conocer- será puesta a prueba mediante un gran acto popular con el que Kirchner quiere demostrarla antes de concretarse la cumbre del PJ prevista para este mes. Pero no está decidido aun si esa concentración se hará en "casa" de Duhalde o fuera del distrito bonaerense, es decir, en el federal, para la que el alcalde Aníbal Ibarra ha ofrecido un gran concurso. Algunos han pensado que el 17, fecha histórica, sería la adecuada, pero esa idea no es compartida por Kirchner, quien espira a tener una jornada propia en la cual pueda poner a prueba también su doctrina transversalista. Mientras se afirma la gravitación del kichnerismo en el control parlamentario, el Presidente seguirá con su estrategia de adecuar la carta orgánica del PJ a las necesidades de su gobierno.
Señuelo de Menem
Tras la reforma de la carta orgánica justicialista deberá convocarse a la elección del consejo superior, que transitoriamente está a cargo de una comisión de acción política. Carlos Menem, quien lo presidió durante una década, ha lanzado esta semana un discreto reto por la disputa, pero su gesto fue interpretado como señuelo para provocar definiciones sobre su futura situación partidaria. Eduardo Duhalde descarta toda acción concreta para dar de baja al ex presidente en el padrón del PJ, y de Kirchner se afirma que no lo valora en sus posibilidades, por más que un intento de expulsión podría dar lugar a un duro debate interno que perturbaría su estrategia de negociación partidaria. Mientras ejecuta las ambiciosas movidas para afirmar su liderazgo, el jefe del gobierno está poniendo fin esta semana al borrador que presentará a los gobernadores sobre coparticipación federal que -como ya se dijo en esta columna- trata de mantener el viejo centralismo en la distribución de recursos tributarios.
La decisión de la Corte Suprema de remitir a la Cámara de Casación el caso de las leyes de obediencia debida y de punto final para una definición previa sobre constitucionalidad, extenderá el desenlace definitivo del máximo tribunal a cercanías de fin de año. Para entonces puede haber llegado también a su consideración algún cuestionamiento de la anulación por el Congreso de dichas leyes, generado a raíz del reciente replanteo de decenas de causas por represión ilegal, que habían sido canceladas por esas polémicas normas de perdón. (De nuestra Sucursal)







