02 Octubre 2003 Seguir en 
En varias ocasiones, aunque lamentablemente sin éxito, hemos insistido en la necesidad de que las autoridades ejerzan el debido control sobre los alimentos que se venden libremente en las calles de San Miguel de Tucumán. Ello, por las obvias implicancias que la cuestión tiene en algo de tanta trascendencia como es la salud de la población.
Nadie sabe, por ejemplo, las condiciones sanitarias de los quesos que se ofrecen a diario en la vereda de la calle Maipú primera cuadra. Del mismo modo que a nadie parece inquietar la ninguna higiene que, como es visible, rodea por lo general la preparación de los "panchuques" que se venden a cada paso, en quioscos del centro. Estos últimos alimentos, además, son consumidos principalmente por niños. Y qué decir de los "choripanes" disponibles en 9 de Julio y General Paz durante las noches de los fines de semana.
Parece sobreabundante recordar que la atención de este rubro constituye una de las graves obligaciones del poder público. Nada puede justificar la impresionante indiferencia que se exhibe sobre el particular.
Nadie sabe, por ejemplo, las condiciones sanitarias de los quesos que se ofrecen a diario en la vereda de la calle Maipú primera cuadra. Del mismo modo que a nadie parece inquietar la ninguna higiene que, como es visible, rodea por lo general la preparación de los "panchuques" que se venden a cada paso, en quioscos del centro. Estos últimos alimentos, además, son consumidos principalmente por niños. Y qué decir de los "choripanes" disponibles en 9 de Julio y General Paz durante las noches de los fines de semana.
Parece sobreabundante recordar que la atención de este rubro constituye una de las graves obligaciones del poder público. Nada puede justificar la impresionante indiferencia que se exhibe sobre el particular.







