14 Febrero 2013 Seguir en 

Sabemos que la problemática de la recolección de residuos no es exclusiva de la ciudad de Tucumán, sino de todas las áreas metropolitanas, como lo es la nuestra. En los últimos años, la ciudad de Tucumán se ha expandido sin pausa, y en todo el territorio provincial se generan aproximadamente 36.000 toneladas de basura por mes. Por lo que se ha visto hasta ahora, el esquema del servicio regular de recolección de residuos no ha dado resultados, si nos atenemos a la existencia ya casi crónica de los basurales a cielo abierto en toda la ciudad. En las últimas décadas, LA GACETA ha seguido el tema sin pausa, y podemos concluir que en todo ese largo período no se han acercado soluciones a este problema que afecta la salud y el bienestar de los tucumanos.
En estos últimos meses, la Municipalidad de San Miguel de Tucumán instaló contenedores en distintos puntos de la ciudad, lo que debe ser valorado. Sin embargo, como toda experiencia nueva, está sujeta - o debería estarlo- a la prueba de ensayo y error.
Atendiendo a las vivencias de los vecinos que viven en cuadras en las que se han instalado contenedores, se observa, una vez más, la reincidencia de una conducta que ya se ha vuelto patológica en muchos tucumanos, y esta es la desidia: sólo así se entiende por qué hay basura dispersa justo al lado de esos basureros comunitarios. Otro problema igualmente remarcable son los olores que deben soportar los vecinos cuyos frentes han sido elegidos para la instalación de los dispositivos. No obstante todas esas observaciones, es dable reconocer que los contenedores sirven como una alternativa transitoria, que debería extenderse por fuera de las cuatro avenidas. En los últimos días, vecinos de Barrio Sur que residen más allá de la avenida Roca se quejaron, en nuestra sección "Cartas de lectores", de no haber sido considerados en la grilla que hizo la Municipalidad al distribuir los contenedores.
De todos modos, insistimos en que los contenedores no son la solución definitiva al problema pendiente del tratamiento de la basura. Entendemos que en nuestra provincia, esa cuestión debe ser asumida desde una perspectiva educativa, cultural. Lamentablemente, debemos decirlo, en reiteradas oportunidades nuestro diario se hizo eco de observaciones de turistas que se quejaban de cómo la basura que encontraron a su paso por Tucumán opacaba las virtudes y bellezas que ofrece la provincia.
Hace poco menos de un mes, autoridades del Consorcio Metropolitano que gestiona el servicio de residuos reconocieron que para disminuir la cantidad de desechos es necesario aplicar la separación de los residuos en origen y respetar los horarios de los recolectores. Es decir, el vecino debe distribuir la basura que genera en diferentes bolsas, según su categoría: envases descartables, materia biodegradable y residuos no habituales o voluminosos.
Va de suyo que la implementación de una metodología de separación de residuos como la propuesta implica una campaña de concientización ciudadana novedosa y que sea comprensible por toda la población. Sin embargo, sabemos que hay otro punto de la cadena que no puede ser ignorado: los carreros o cartoneros. Conscientes de que para ellos la basura es su "material de trabajo", entendemos que ellos deben ser incluidos en la cadena de procesamiento de la basura. Así, aquellos que hoy son considerados parte del problema se sumarán a la solución.
En estos últimos meses, la Municipalidad de San Miguel de Tucumán instaló contenedores en distintos puntos de la ciudad, lo que debe ser valorado. Sin embargo, como toda experiencia nueva, está sujeta - o debería estarlo- a la prueba de ensayo y error.
Atendiendo a las vivencias de los vecinos que viven en cuadras en las que se han instalado contenedores, se observa, una vez más, la reincidencia de una conducta que ya se ha vuelto patológica en muchos tucumanos, y esta es la desidia: sólo así se entiende por qué hay basura dispersa justo al lado de esos basureros comunitarios. Otro problema igualmente remarcable son los olores que deben soportar los vecinos cuyos frentes han sido elegidos para la instalación de los dispositivos. No obstante todas esas observaciones, es dable reconocer que los contenedores sirven como una alternativa transitoria, que debería extenderse por fuera de las cuatro avenidas. En los últimos días, vecinos de Barrio Sur que residen más allá de la avenida Roca se quejaron, en nuestra sección "Cartas de lectores", de no haber sido considerados en la grilla que hizo la Municipalidad al distribuir los contenedores.
De todos modos, insistimos en que los contenedores no son la solución definitiva al problema pendiente del tratamiento de la basura. Entendemos que en nuestra provincia, esa cuestión debe ser asumida desde una perspectiva educativa, cultural. Lamentablemente, debemos decirlo, en reiteradas oportunidades nuestro diario se hizo eco de observaciones de turistas que se quejaban de cómo la basura que encontraron a su paso por Tucumán opacaba las virtudes y bellezas que ofrece la provincia.
Hace poco menos de un mes, autoridades del Consorcio Metropolitano que gestiona el servicio de residuos reconocieron que para disminuir la cantidad de desechos es necesario aplicar la separación de los residuos en origen y respetar los horarios de los recolectores. Es decir, el vecino debe distribuir la basura que genera en diferentes bolsas, según su categoría: envases descartables, materia biodegradable y residuos no habituales o voluminosos.
Va de suyo que la implementación de una metodología de separación de residuos como la propuesta implica una campaña de concientización ciudadana novedosa y que sea comprensible por toda la población. Sin embargo, sabemos que hay otro punto de la cadena que no puede ser ignorado: los carreros o cartoneros. Conscientes de que para ellos la basura es su "material de trabajo", entendemos que ellos deben ser incluidos en la cadena de procesamiento de la basura. Así, aquellos que hoy son considerados parte del problema se sumarán a la solución.
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