13 Febrero 2013 Seguir en 
SEÚL/NUEVA YORK/VIENA.- Corea del Norte volvió ayer a hacer escalar la tensión nuclear mundial al desafiar a la comunidad internacional con una exitosa prueba atómica subterránea. El experimento fue condenado en una sesión de urgencia por el Consejo de Seguridad (CS) de la ONU y por numerosos países, incluidos los Gobiernos más cercanos a su administración, como China (ver "China...") que llamó al embajador norcoreano y le exigió a Pyongyang a cumplir con sus obligaciones internacionales.
Según Corea del Norte, la prueba se realizó con un artefacto "miniaturizado y más liviano, con una mayor fuerza explosiva", y de manera "segura y perfecta". El objetivo declarado es de seguridad nacional y en respuesta a la política de confrontación que lleva a cabo Estados Unidos, señalaron los medios estatales.
Posteriormente, el Ministerio de Relaciones Exteriores difundió un comunicado en el que justificó la prueba como una medida de autodefensa y advirtió que supone sólo una "de las primeras medidas". Si EEUU "lleva a cabo un comportamiento hostil contra la República Popular", habrá un segundo y un tercer paso, advirtió la Cancillería.
Una fuerte actividad sísmica repentina artificial fue el primer indicio de la prueba norcoreana. La agencia geológica de Estados Unidos cifró la magnitud en 4,5, pero otras mediciones la ubicaron en 5,1 en la escala Ritcher.
La de ayer es la tercera prueba (la primera con uranio) tras las realizadas en 2006 y 2009, y la primera bajo el mandato de Kim Jong-un, quien con unos 30 años de edad sucedió a su padre al frente del país hace poco más de un año. Según los expertos, podría acercar a Corea del Norte aún más a su objetivo de desarrollar una cabeza nuclear para sus misiles de medio y largo alcance, que ya fueron probados en enero. El politburó del gobernante Partido de los Trabajadores destacó, en una reunión, la necesidad de lanzar nuevos satélites y "misiles de largo alcance".
Hasta ahora, Estados Unidos y Corea del Sur estiman que el país del norte no cuenta con esta tecnología, pero que trabajaba en ese sentido para que los cohetes dirigidos puedan alcanzar ciudades del oeste norteamericano y del este de Europa. Por ello, ese programa de armas es visto en la región y en el mundo como una seria amenaza a la paz.
Unanimidad en la ONU
El CS condenó con "con fuerza" el nuevo test nuclear y anunció que adoptará las "medidas pertinentes", por lo que se prevé que se adoptarán nuevas sanciones económicas. La medida fue tomada por unanimidad, y China no interpuso su derecho a veto.
La Organización del Tratado de Prohibición Completa de los Ensayos Nucleares calculó que la explosión fue el doble de potente que la desencadenada por el test nuclear realizado en 2009, y el Ministerio de Defensa surcoreano ubicó su potencia entre seis y siete kilotoneladas de TNT (la mitad que tuvo la bomba nuclear lanzada en 1945 sobre Hiroshima).
Instituciones internacionales como la Unión Europea, la OTAN o el Organismo Internacional de la Energía Atómica; los Gobiernos de Estados Unidos, Alemania, Reino Unido, Rusia, Japón, Corea del Sur, Brasil e Irán, y el titular de la ONU, Ban Ki-moon, condenaron en duros términos la prueba. El presidente de EEUU, Barack Obama, conversó con su par surcoreano, Lee Myung-bak, para "coordinar" la respuesta ante lo que consideraron "una violación altamente provocadora de las obligaciones internacionales". (DPA-Reuters-Télam)
Según Corea del Norte, la prueba se realizó con un artefacto "miniaturizado y más liviano, con una mayor fuerza explosiva", y de manera "segura y perfecta". El objetivo declarado es de seguridad nacional y en respuesta a la política de confrontación que lleva a cabo Estados Unidos, señalaron los medios estatales.
Posteriormente, el Ministerio de Relaciones Exteriores difundió un comunicado en el que justificó la prueba como una medida de autodefensa y advirtió que supone sólo una "de las primeras medidas". Si EEUU "lleva a cabo un comportamiento hostil contra la República Popular", habrá un segundo y un tercer paso, advirtió la Cancillería.
Una fuerte actividad sísmica repentina artificial fue el primer indicio de la prueba norcoreana. La agencia geológica de Estados Unidos cifró la magnitud en 4,5, pero otras mediciones la ubicaron en 5,1 en la escala Ritcher.
La de ayer es la tercera prueba (la primera con uranio) tras las realizadas en 2006 y 2009, y la primera bajo el mandato de Kim Jong-un, quien con unos 30 años de edad sucedió a su padre al frente del país hace poco más de un año. Según los expertos, podría acercar a Corea del Norte aún más a su objetivo de desarrollar una cabeza nuclear para sus misiles de medio y largo alcance, que ya fueron probados en enero. El politburó del gobernante Partido de los Trabajadores destacó, en una reunión, la necesidad de lanzar nuevos satélites y "misiles de largo alcance".
Hasta ahora, Estados Unidos y Corea del Sur estiman que el país del norte no cuenta con esta tecnología, pero que trabajaba en ese sentido para que los cohetes dirigidos puedan alcanzar ciudades del oeste norteamericano y del este de Europa. Por ello, ese programa de armas es visto en la región y en el mundo como una seria amenaza a la paz.
Unanimidad en la ONU
El CS condenó con "con fuerza" el nuevo test nuclear y anunció que adoptará las "medidas pertinentes", por lo que se prevé que se adoptarán nuevas sanciones económicas. La medida fue tomada por unanimidad, y China no interpuso su derecho a veto.
La Organización del Tratado de Prohibición Completa de los Ensayos Nucleares calculó que la explosión fue el doble de potente que la desencadenada por el test nuclear realizado en 2009, y el Ministerio de Defensa surcoreano ubicó su potencia entre seis y siete kilotoneladas de TNT (la mitad que tuvo la bomba nuclear lanzada en 1945 sobre Hiroshima).
Instituciones internacionales como la Unión Europea, la OTAN o el Organismo Internacional de la Energía Atómica; los Gobiernos de Estados Unidos, Alemania, Reino Unido, Rusia, Japón, Corea del Sur, Brasil e Irán, y el titular de la ONU, Ban Ki-moon, condenaron en duros términos la prueba. El presidente de EEUU, Barack Obama, conversó con su par surcoreano, Lee Myung-bak, para "coordinar" la respuesta ante lo que consideraron "una violación altamente provocadora de las obligaciones internacionales". (DPA-Reuters-Télam)







