11 Febrero 2013 Seguir en 
CARACAS.- El presidente de Venezuela, Hugo Chávez, cumplió dos meses de haber partido para La Habana, Cuba, para ser operado por una reincidencia del cáncer que le fue detectado por primera vez a mediados de 2011.
Chávez se despidió de Venezuela después de designar al vicepresidente Nicolás Maduro como su posible sucesor. Desde su partida el 10 de diciembre, Chávez no ha sido visto de nuevo por la opinión pública, aunque sus ministros sostienen que se han reunido y hablan con él telefónicamente con frecuencia. En todo caso, la ausencia del mandatario ha estado rodeada de controversias.
Chávez, quien venía de ganar la reelección el 7 de octubre, debía tomar posesión el 10 de enero por un nuevo período de seis años, pero su delicado estado de salud impidió que jure ese día su cargo.
Ante la prolongada estadía de Chávez en Cuba, la oposición ha pedido que se decrete la ausencia del mandatario, lo que sería el primer paso para llamar a nuevas elecciones presidenciales.
Sin embargo, estas peticiones no han surtido ningún efecto. Previo a la frustrada toma de posesión, el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) venezolano decidió ratificar el nuevo período de Chávez por considerar que al ser un mandatario en funciones prevalece la continuidad de su gestión.
La ausencia de imágenes de Chávez, quien en sus casi 14 años de gobierno se caracterizó por sus largas alocuciones por radio y televisión, ha generado toda suerte de rumores: el diario "El País" de España publicó una supuesta foto de Chávez entubado que finalmente se probó que era falsa.
Los opositores advierten sobre una sumatoria de coyunturas, como la ausencia de Chávez, la reciente devaluación de la moneda local, el bolívar, y la posibilidad de que se realicen elecciones anticipadas sin que Maduro se haya afianzado en su rol.
Pero estos rumores parecen tener sin cuidado al oficialismo, que de manera unánime ha respaldado los partes médicos del gobierno y ha advertido que las informaciones divulgadas por la oposición y la prensa forman parte de una "guerra mediática" fomentada por el "imperio" de Estados Unidos.
De momento la estrategia oficial de cerrar filas ha rendido frutos: pese a la sentida ausencia de Chávez, el gobierno funciona con normalidad, la comunidad internacional aceptó sin reparos a Maduro y la oposición sigue actuando de manera desarticulada y sin una estrategia clara. (DPA)
Chávez se despidió de Venezuela después de designar al vicepresidente Nicolás Maduro como su posible sucesor. Desde su partida el 10 de diciembre, Chávez no ha sido visto de nuevo por la opinión pública, aunque sus ministros sostienen que se han reunido y hablan con él telefónicamente con frecuencia. En todo caso, la ausencia del mandatario ha estado rodeada de controversias.
Chávez, quien venía de ganar la reelección el 7 de octubre, debía tomar posesión el 10 de enero por un nuevo período de seis años, pero su delicado estado de salud impidió que jure ese día su cargo.
Ante la prolongada estadía de Chávez en Cuba, la oposición ha pedido que se decrete la ausencia del mandatario, lo que sería el primer paso para llamar a nuevas elecciones presidenciales.
Sin embargo, estas peticiones no han surtido ningún efecto. Previo a la frustrada toma de posesión, el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) venezolano decidió ratificar el nuevo período de Chávez por considerar que al ser un mandatario en funciones prevalece la continuidad de su gestión.
La ausencia de imágenes de Chávez, quien en sus casi 14 años de gobierno se caracterizó por sus largas alocuciones por radio y televisión, ha generado toda suerte de rumores: el diario "El País" de España publicó una supuesta foto de Chávez entubado que finalmente se probó que era falsa.
Los opositores advierten sobre una sumatoria de coyunturas, como la ausencia de Chávez, la reciente devaluación de la moneda local, el bolívar, y la posibilidad de que se realicen elecciones anticipadas sin que Maduro se haya afianzado en su rol.
Pero estos rumores parecen tener sin cuidado al oficialismo, que de manera unánime ha respaldado los partes médicos del gobierno y ha advertido que las informaciones divulgadas por la oposición y la prensa forman parte de una "guerra mediática" fomentada por el "imperio" de Estados Unidos.
De momento la estrategia oficial de cerrar filas ha rendido frutos: pese a la sentida ausencia de Chávez, el gobierno funciona con normalidad, la comunidad internacional aceptó sin reparos a Maduro y la oposición sigue actuando de manera desarticulada y sin una estrategia clara. (DPA)







