Un tibio apoyo

Kirchner privilegió lo institucional por sobre lo político.

01 Octubre 2003
Por Juan Manuel Asis

El oficialismo no pudo capitalizar electoralmente la visita de Néstor Kirchner, especialmente después de los abucheos que recibió el gobernador Julio Miranda en Tafí Viejo. Además, si alguien del PE creía que iba a encontrar gestos explícitos del santacruceño hacia Miranda o manifiestos públicos en favor de la lista oficialista, se quedó con las ganas. El Presidente fue claro cuando se lo consultó sobre ese respaldo: siempre privilegió lo institucional sobre lo político-partidario.
A lo sumo, ensayó una tibia expresión de apoyo. En cambio fue significativa su alusión a José Alperovich en su discurso durante la reapertura de los talleres ferroviarios. "Lo ayudaré", dijo. Y con suficiente tacto político se cuidó de mencionar al gobernador, con lo que le evitó el disgusto de soportar una cuarta reprobación de la muchedumbre. Fue evidente que, si alguien salió mal parado, ese fue Miranda.
Si bien ese desenlace fue producto de la interna política taficeña, los rasguños los ligó el mandatario provincial, y nada menos que ante los ojos del mismísimo Presidente. La imagen que Kirchner se lleva de la interna provincial no es la mejor, por lo que difícilmente regrese a Tucumán, como algunos mirandistas habían deslizado, para reforzar la campaña proselitista y las pretensiones electorales de la lista que encabeza Miranda. Si bien la transversalidad que se expone desde el poder central no tiene su expresión en Tucumán, tampoco la adhesión a los candidatos propios fue como para entusiasmarse y sacar fotos para los afiches.
Miranda quedó muy golpeado íntimamente por el tropezón que sufrió en la ciudad taficeña. Quedó descolocado ante lo que suponía que iba a ser un acto popular en favor de su gestión. Sus colaboradores calcularon mal y lo expusieron para que la oposición ahora se haga un festín con los reproches de los vecinos de Tafí Viejo.
Las primeras explicaciones para minimizar los cuestionamientos apuntaron al acotamiento del escenario político. Argumentando que todo el conflicto se reduce a una pelea comarcana se intenta evitar que se provincialice el rechazo. Pero no podrán impedir que los opositores usufructúen este hecho.En ese ensayo de razones para que la herida del oficialismo no sea tan profunda, también empezó la búsqueda de culpables. Algunos suponen que se trató de una jugada política proveniente de dirigentes de las propias filas peronistas. En esa línea miraron con desconfianza a Stella Maris Córdoba y al intendente electo Javier Pucharras. Con menos fichas, otros apostaron a un posible despliegue de simpatizantes contrarios al peronismo.
Muchos simpatizantes del sucesor de Alejandro Martínez, ubicados a pocos metros del palco presidencial, denostaban a los gritos a Miranda, a Martínez y al diputado nacional Roque Alvarez. En la elección del 29 de junio estos dos últimos fueron adversarios políticos de Pucharras, quien le ganó al oficialismo taficeño saliendo por el Partido de los Trabajadores. Pero en esta historia de enfrentamientos políticos taficeños también hay que remontarse un poco más allá en el tiempo, cuando Martínez y Alvarez se jugaron por Carlos Menem en la elección nacional del 27 de abril. Y ganaron. Hoy, la historia los ubica en la otra vereda; de todas formas, sin ruborizarse, aplaudieron a Kirchner, lo mismo que otros confesos menemistas de otrora a los que se escuchó cantar "te queremos, Kirchner, te queremos".
Hubo gestos del Presidente, pero no fueron electorales sino políticos. Nuevamente cargó contra Antonio Bussi. Institucionalmente eso tiene un mensaje claro; no sólo para el intendente electo, sino para el propio Alperovich. Está claro que Bussi es mala palabra para Kirchner, así que el gobernador electo deberá tener mucho tino cuando deba auxiliar financieramente al municipio. Antes deberá buscar señales en el Presidente, que ayer le prometió ayuda.

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