09 Febrero 2013 Seguir en 
TUNISIA.- Miles de personas acompañaron en Túnez el llamamiento a la huelga general tras el asesinato del político de izquierda, Shokri Belaïd, y participaron del funeral del dirigente de 48 años, que se convirtió en una de las mayores manifestaciones desde el final de la revolución que encendió la Primavera Árabe hace dos años. Convocados por el lema "Lucha contra el terrorismo", los afiliados y simpatizantes de la Unión General de Trabajadores Tunecinos y de los cuatro partidos de la oposición paralizaron el país, y sólo se mantuvieron los servicios indispensables para la población. Al margen de los funerales, se produjeron algunos incidentes entre jóvenes que rompieron vidrios y saquearon algunos negocios y efectivos de la Policía que los repelió con gases lacrimógenos. Los efectivos también actuaron en el exterior del cementerio, donde algunos grupos estaban dañando coches estacionados en los alrededores.
El asesinato de Belaïd, férreo defensor de la separación entre el Estado y la religión, puso en crisis a la sociedad y al Gobierno, ya que el primer ministro, Hamadi Yebali, propuso presentar su renuncia y formar un nuevo gobierno de tecnócratas hasta celebrar nuevas elecciones, pero la cúpula de su partido, el musulmán Ennahda, rechazó esa posibilidad. Medio centenar de diputados opositores se retiraron de la Asamblea Nacional Constituyente, ante la imposibilidad de presentar sus opiniones. (DPA-Télam)
El asesinato de Belaïd, férreo defensor de la separación entre el Estado y la religión, puso en crisis a la sociedad y al Gobierno, ya que el primer ministro, Hamadi Yebali, propuso presentar su renuncia y formar un nuevo gobierno de tecnócratas hasta celebrar nuevas elecciones, pero la cúpula de su partido, el musulmán Ennahda, rechazó esa posibilidad. Medio centenar de diputados opositores se retiraron de la Asamblea Nacional Constituyente, ante la imposibilidad de presentar sus opiniones. (DPA-Télam)







