La escasez de agua en Cebil Redondo

23 Enero 2013
Es el componente más abundante de la superficie terrestre y, más o menos puro, forma la lluvia, las fuentes, los ríos y los mares; es parte constituyente de todos los organismos vivos y aparece en compuestos naturales, sostiene el Diccionario de la Real Academia Española. Sin agua, la vida no sería posible en el planeta. En la Cumbre Mundial sobre el Desarrollo Sostenible, realizada en Sudáfrica en 2002, se hizo ya un llamado urgente para hacer frente al problema de la falta de líquido elemento. Las Naciones Unidas informaron por entonces que una de cada cinco personas en el mundo no tenía en ese entonces acceso al agua potable, mientras que alrededor de 2.400 millones carecían de condiciones adecuadas de salubridad.

La ONU ha señalado que la escasez de agua constituye uno de los principales desafíos del siglo XXI al que se están enfrentando ya numerosas sociedades de todo el mundo. A lo largo del último siglo, el uso y consumo de agua creció a un ritmo dos veces superior al de la tasa de crecimiento de la población y, aunque no se puede hablar de escasez hídrica a nivel global, va en aumento el número de regiones con niveles crónicos de carencia de agua. La escasez de agua es un fenómeno no solo natural sino también causado por la acción del ser humano. Hay suficiente agua potable en el planeta para abastecer a 6.000 millones de personas, pero esta está distribuida de forma irregular, se desperdicia, está contaminada y se gestiona de forma insostenible.

En Tucumán, una provincia privilegiada por la cantidad de ríos y arroyos, paradójicamente hay poblaciones que prácticamente carecen de agua o esta es escasa. La situación cobra relevancia durante el verano, cuando el líquido se vuelve insuficiente o nulo. Un ejemplo de ello es la localidad de Cebil Redondo, que limita con Yerba Buena, donde los vecinos de los barrios 21 de Septiembre e Islas Malvinas cortaron el sábado en dos tramos distintos la ruta 315 y tomaron la sede comunal. La deficiencia en la provisión de agua afecta a los 24 barrios, donde viven alrededor de 30.000 personas, que integran esa jurisdicción. Algunos llevan seis meses soportando esta realidad. Los pobladores se quejaron porque no pueden bañarse ni lavar la ropa. "Lo único que hicieron desde la comuna fue repartir bidones de agua mineral de tres o cinco litros", dijo una mujer. El delegado comunal reconoció el problema y responsabilizó a las anteriores administraciones de la inacción. Aclaró que la comuna es responsable de dos de los siete pozos de agua que tiene la jurisdicción, y los restantes están a cargo de la SAT.

Es a comienzos y a lo largo del verano en que sectores del Gran San Miguel de Tucumán entran en crisis. Se suele mencionar como causantes de la carencia el escaso índice de lluvias, el derroche, y también el desmonte excesivo en el piedemonte que es una de las causas de que los acuíferos no se recarguen como corresponde y ello afecta directamente la provisión de agua.

La prevención, es decir anticiparse a los problemas, es uno de nuestros grandes déficit. Si todos los años se produce esta situación, significa que durante el resto del año se debería trabajar para que esta no se repitiera. Si hubiese una política hidráulica efectiva, los comprovincianos no llegarían al extremo de no tener agua. ¿Por qué esperar que los problemas estallen para ver qué se hará? Las culpas y excusas no sirven para beber e higienizarse.

Tamaño texto
Comentarios
Comentarios