Una sociedad en mora con los discapacitados

21 Enero 2013
Suelen ser uno de los sectores postergados de la sociedad, pese a que su población es cada vez mayor. Las personas con discapacidad deben afrontar a diario adversidades, ya sea por barreras arquitectónicas o en el transporte público, por falta de cobertura en el área de la salud, o porque no se respetan los cupos laborales. El Informe Mundial sobre la Discapacidad de la Organización Mundial de la Salud de 2011 indicaba que el 15% de la población mundial tenía algún tipo de discapacidad y aproximadamente 90 millones de ese total vivía en Iberoamérica.

En la Argentina, el censo de 2001 reveló que el 7,1% de la población presentaba alguna dificultad invalidante; en 2010, ese porcentaje se elevó un 45%. En el 10,3% de los hogares tucumanos había minusválidos en 2001, mientras que nueve años después la cifra se elevó al 14%, de modo que ellos eran 205.621. En el resto del país, el porcentaje ascendía al 12,9%, poco más de 5 millones de personas.

La XXII Cumbre Iberoamericana, que tuvo lugar en Cádiz en noviembre pasado, declaró que 2013 será el "Año Iberoamericano para la inclusión en el mercado laboral de las personas con discapacidad". Se instó a impulsar políticas de crecimiento y a proyectar e incentivar las pequeñas y medianas empresas. La próxima reunión se realizará en octubre en Panamá. La Organización Iberoamericana de Seguridad Social está trabajando actualmente en el Programa para el Empleo de Personas con Discapacidad en Iberoamérica, con el objetivo de conocer cómo se encuentran las personas con discapacidad en materia de inserción laboral en Latinoamérica y se tome conciencia sobre su realidad.

Mientras en otros países -incluido el nuestro- se trabaja en mejorar la calidad de vida de los discapacitados, en Tucumán, son muchos los que se sienten postergados. Hace unos días publicamos la carta de un lector que proponía que en las próximas elecciones algún ciudadano discapacitado se postulara para los cargos de concejal, legislador o intendente. "De esa manera, se ocuparían de que las veredas se encuentren en condiciones, de que todos los edificios cuenten con rampas al igual que las ochavas y que se reglamentaran las leyes sobre discapacidad que son letra muerta", señalaba.

No está, por cierto, desacertado el lector. Como señalamos en otra oportunidad, no todas las obras sociales cumplen con la ley nacional 24.901 que establece que estas deben cubrir el 100% de los tratamientos y necesidades atinentes a la discapacidad de los beneficiarios. Tucumán está adherido a esta norma, sin embargo, la iniciativa nunca fue reglamentada, de modo que existe un vacío jurídico que impide acceder a los fondos de redistribución. La mayoría de las leyes no se cumplen como ocurre, por ejemplo, con la nacional 22.431 y provincial 7.811 que obligan a las empresas a brindar transporte público libre y gratuito a todos los minusválidos. Tampoco se respeta la norma que establece que el 4% de los empleos en los entes públicos deben ser destinados a discapacitados.

La propuesta del lector no deja de ser interesante. Así como hay un cupo femenino para los cargos electivos, sería positivo que hubiese un cupo para personas con discapacidad física o se creara, por ejemplo, una defensoría de la Discapacidad, que fuese presidida por un minusválido físico. Tal vez, de ese modo, estos comprovincianos se sentirían representados y se avanzaría más rápido en la integración anhelada.

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