28 Septiembre 2003 Seguir en 
Los vecinos de Independencia al 1.500, en Los Gutiérrez, están conmocionados por la muerte de "Petaca", un alcohólico muy querido por la gente del barrio que falleció tras ser atacado por una jauría. Al parecer, el hombre estuvo agonizando sobre un camino vecinal por dos horas, y cuando alguien llamó al Siprosa en busca de una ambulancia, les dijeron que no había ningún móvil disponible en la zona. Algo similar ocurrió al mediodía en Banda del Río Salí, donde los heridos en un incendio fueron llevados en remise al hospital.
"No tenemos conciencia de cómo se vive. La gente tiene más perros que hijos. El hombrecito era alcohólico, no trabajaba; lo han agarrado ahí los perros y lo han lastimado entero. Pero el médico forense ha dicho que se ha muerto del corazón", dijo don Rufino González.
Ayer a las 4, a don Rufino lo hicieron saltar de la cama los ladridos de una jauría; los perros ladraban alrededor del cuerpo yaciente de "Petaca", debajo de una morera. Don Rufino los ahuyentó a los gritos, y los canes huyeron. Pero el hombre no imaginó que "Petaca" agonizaba.
A las 6 de la mañana, un tractorista les avisó a don Rufino y a otro vecino, Juan Barrera, que "Petaca" seguía tendido. Sofía, una vecina, aseguró que llamaron a la guardia del Siprosa, y que les dijeron que no tenían móvil. "Si hubiera llegado la ambulancia, capaz que el hombre se salvaba", fue la opinión generalizada de los vecinos. Barrera dijo que trasladaron a "Petaca" hacia el patio de la casa de don Rufino, y lo sentaron en una silla, tras lo cual llamaron a la Policía."Estaba prácticamente sin ropa, y no se le entendía lo que decía", sostuvo Barrera.
A las 12, en tanto, en un monoblock de Mario Bravo al 900, en Banda del Río Salí, se produjo un incendio en el que resultaron con quemaduras Rosa Fernández y Nelson López, quien se lavaba las manos con nafta al lado de la hornalla donde cocinaba la mujer. "Los Bomberos de la Policía llegaron 45 minutos después, y la ambulancia tardó dos horas", contó el hijo de la mujer, Cristian Luna.
"No tenemos conciencia de cómo se vive. La gente tiene más perros que hijos. El hombrecito era alcohólico, no trabajaba; lo han agarrado ahí los perros y lo han lastimado entero. Pero el médico forense ha dicho que se ha muerto del corazón", dijo don Rufino González.
Ayer a las 4, a don Rufino lo hicieron saltar de la cama los ladridos de una jauría; los perros ladraban alrededor del cuerpo yaciente de "Petaca", debajo de una morera. Don Rufino los ahuyentó a los gritos, y los canes huyeron. Pero el hombre no imaginó que "Petaca" agonizaba.
A las 6 de la mañana, un tractorista les avisó a don Rufino y a otro vecino, Juan Barrera, que "Petaca" seguía tendido. Sofía, una vecina, aseguró que llamaron a la guardia del Siprosa, y que les dijeron que no tenían móvil. "Si hubiera llegado la ambulancia, capaz que el hombre se salvaba", fue la opinión generalizada de los vecinos. Barrera dijo que trasladaron a "Petaca" hacia el patio de la casa de don Rufino, y lo sentaron en una silla, tras lo cual llamaron a la Policía."Estaba prácticamente sin ropa, y no se le entendía lo que decía", sostuvo Barrera.
A las 12, en tanto, en un monoblock de Mario Bravo al 900, en Banda del Río Salí, se produjo un incendio en el que resultaron con quemaduras Rosa Fernández y Nelson López, quien se lavaba las manos con nafta al lado de la hornalla donde cocinaba la mujer. "Los Bomberos de la Policía llegaron 45 minutos después, y la ambulancia tardó dos horas", contó el hijo de la mujer, Cristian Luna.
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