El prolongado conflicto en la ESEA

06 Diciembre 2012
Un conflicto escolar que ha ido creciendo en continuidad y voltaje, a tal punto que ya ingresó en su octavo día de disputa, no hace más que exponer el desmanejo o la lentitud de las autoridades educativas de la provincia para encontrarle una solución.

La ocupación de la Escuela Superior de Educación Artística (ESEA), dependiente del Ministerio de Educación de la provincia, por parte de una gran cantidad de los alumnos que concurren al establecimiento en protesta contra un supuesto cambio en la curricula, viene siendo motivo de interés general y de polémica. Un reclamo estudiantil tan prolongado justo en la finalización del año escolar -es el tiempo de los exámenes finales o cuatrimestrales, las clases de recuperación y apoyo y las mesas de diciembre- puede llegar a perturbar, desenhebrar y hasta desbaratar el curso que laboriosamente han construido desde el comienzo del ciclo lectivo los docentes, los alumnos y la comunidad educativa. Aunque el diálogo se mantiene entre los representantes del centro de estudiantes y la dirección del establecimiento y funcionarios de las áreas respectivas, se advierte de parte del Ministerio de Educación una política de comunicación esquiva y hasta disociada de la urgencia que debiera merecer el caso. Si bien la principal responsable de la cartera educativa ha sostenido que la toma de la escuela "no tiene un fundamento real", la explicación de que "no está decidido un cambio curricular" no ha hecho más que complicar la interpretación de los planes oficiales y el rumbo previsto para esa institución.

La ESEA es un establecimiento educativo dedicado a las bellas artes, pertenece a la educación pública estatal, en el que se puede cursar la EGB3, el Polimodal y cursos y talleres artísticos de nivel superior (no universitario). Según se conoce, los alumnos obtienen de la escuela una doble titulación al terminar su Polimodal: recibía el título de Técnico en Comunicación, Arte y Diseño, mientras que en la parte artística recibían el título de Trayecto Artístico Profesional (TAP) en la modalidad de música popular y académica, de acuerdo a lo estipulado por la resoluciones y decretos del Ministerio de Educación de la Nación. Sin embargo, en torno a 2010, la dirección del establecimiento anticipó que los alumnos no serían más técnicos y solo quedaba el título de los TAP. Desde esa época, aproximadamente, un grupo de padres de alumnos vienen en pleito con las autoridades educativas por esa modificación que vulneraría los derechos adquiridos de una gran cantidad de alumnos.

Las crónicas, incluso, dan cuenta de que no lograron una respuesta completa a sus argumentos y que han llegado a denunciar discriminación y malos tratos de algunos docentes y del personal directivo para con los estudiantes. Ahora, aparentemente, el nuevo plan de enseñanza que impulsan las autoridades sería el de un secundario especializado en Arte, que reduciría la carga horaria y la cantidad de materias. En ese contexto, resulta llamativo que, aun cuando las diferencias entre una y otra parte se mantengan, las autoridades educativas no consigan enderezar el rumbo del conflicto y formalizar la solución estratégica más adecuada y verosímil. Compleja, con una singularidad que la enriquece -en conceptos de una de las principales funcionarias del área- la ESEA es un símbolo de la amplia oferta educativa, un activo fenomenal de la provincia. Por eso, extraña seriamente las demoras en resolver la protesta, la prolongación del conflicto y la aún más engorrosa situación en que podría derivar todo.

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