Un principio del periodismo asegura que un testimonio en primera persona impacta más que las estadísticas que lo avalan. En el último suplemento "Nosotros", producido por alumnos de un colegio de Concepción y que editó LA GACETA, los periodistas precoces entrevistaron a una adolescente que había abortado. En ese suplemento, son los propios chicos los que definen la agenda. De modo que ese testimonio es casi una confesión en primera persona de los temas que inquietan a esa generación: qué hacer con su sexualidad, con sus cuerpos, con sus vidas.
En esa producción, un ginecólogo del hospital de Concepción afirma que por día ingresan al establecimiento entre 10 y 12 chicas embarazadas; y que dos o tres de esas adolescentes barajan la posibilidad de interrumpir el embarazo. Los "periodistas" concepcionenses le preguntan al profesional lo que todos: por qué, habiendo tanta información sobre anticoncepción, aumenta el embarazo adolescente. "Porque muchas de ellas no tienen otro proyecto de vida que tener un hijo",reflexiona.
El domingo, en una entrevista con LA GACETA, un psicoanalista experto en adolescencia, Juan David Nasio, trazaba este retrato del adolescente:"una contradicción entre un cuerpo que lo empuja a hacer cosas, a desear a veces actos transgresores y una cabeza que reprime". "El adolescente -opinó- está como en guerra con los que lo rodean".
La atención vuelve a la entrevista con la chica del sur que abortó: "Lo que me llevó a hacerlo (interrumpir el embarazo) fue la presión de mi casa...". Sin embargo, en el mismo diálogo, confiesa, "entre risas y nervios", que sus padres ni se enteraron de ese episodio de su vida. Para el equipo de "Nosotros", el mundo adulto es el culpable de esas situaciones, porque juzga en lugar de contener. Parecido a lo que ha dicho Nasio: que muchas veces es la sociedad la que no le permite al joven el pasaje al mundo adulto.
Es probable que la chica entrevistada por el equipo de "Nosotros" pertenezca a "la clase media", ese segmento tan en discusión en la Argentina actual. Pero en los sectores más humildes, la maternidad precoz avanza. Las últimas estadísticas indican una relación directa entre nivel educativo y el inicio en el hecho de ser padre o madre. En un documento sobre los principales cambios del perfil demográfico de la maternidad y la paternidad en el que se apela a la necesidad de que el Estado contemple con políticas públicas esa nueva cartografía social, la experta Carina Lupica, de la Fundación Observatorio de la Maternidad, afirma que las graduadas universitarias son madres ocho años más tarde que las que no han concluido la escuela primaria; entre los varones, la diferencia es de seis años. La brecha de la edad de la maternidad y de la paternidad según nivel educativo se ha ampliado en un año en los últimos cinco años, concluye ese informe. "En los últimos cinco años, las mujeres y los varones con bajo nivel educativo adelantaron su maternidad y paternidad un año (de 20,6 años en 2006 a 19,8 años en 2010, y de 23,9 años a 21,3 años, respectivamente), y aquellas y aquellos con nivel educativo superior la postergaron medio año (de 27,2 años a 27,7 años, y de 29,1 años a 29,6 años, respectivamente)", afirma Lupica.
El documento del Observatorio de la Maternidad es la foto estadística de lo que opinaba el ginecólogo del Belascuain: que la escolaridad obligatoria no se cumple, muchas veces por la percepción de que ese título no les garantizará acceso al trabajo. Y que, en ese contexto, cada vez son más las chicas de sectores humildes que creen que concebir un hijo es el único proyecto posible.







