Dos historias de niños ilustran nuestra portada. Una está llena de tristeza: la del fin del juicio a los padres de Jorgito Guerra, el chiquillo de 12 años cuyo cuerpo apareció en 2004 dentro de un tacho en el patio de su casa. Lo habían buscado con desesperación. Nunca se supo qué pasó, aunque siempre se pensó que se había dormido intoxicado. La Justicia absolvió a los padres, pero ahora es un detalle: la familia nunca superó la tragedia y se dividió.
La otra historia está llena de esperanza: es la de la dulce María José -sacada a luz por los alumnos de Banda del Río Salí en el suplemento "Nosotros lo hicimos"-, que pudo viajar al hospital Garrahan para hacerse estudios.
Ambas son despedidas. La de Jorgito es la del dolor y acaso ahora su familia pueda descansar. La otra es una despedida ilusionada. A ambas les podría haber cantado Neruda: "...Desde tu corazón me dice adiós un niño./ Y yo le digo adiós".







