Siguen en Irak los ataques contra soldados de EE.UU.

Persisten las diferencias entre las potencias europeas sobre el país.

BAGDAD. Soldados estadounidenses, rodeados de curiosos iraquíes, excavan lo que sería una fosa común en las afueras de la ciudad.
BAGDAD. Soldados estadounidenses, rodeados de curiosos iraquíes, excavan lo que sería una fosa común en las afueras de la ciudad.
22 Septiembre 2003
Bagdad.- Tres soldados estadounidenses murieron ayer, dos de ellos en un ataque contra la cárcel de Abu Gharib, al oeste de Bagdad, y el tercero en otro ataque, esta vez contra una caravana militar en Ramadi. Además de los dos soldados muertos, otros 13 fueron heridos en el ataque contra la prisión, llevado a cabo entre la noche del sábado y la madrugada de ayer con granadas de mortero, informó un portavoz del Ejército estadounidense en Bagdad.
En la cárcel de Abu Gharib, una vieja prisión de tiempos de Saddam Hussein que fue puesta de nuevo en funcionamiento por las fuerzas de la coalición, se alojan miles de prisioneros iraquíes, tanto miembros de la resistencia como los considerados presos de seguridad, es decir los que se considera que constituyen una potencial amenaza.
El otro soldado estadounidense murió en un ataque de la resistencia con explosivos contra su vehículo en la ciudad de Ramadi, al oeste de Bagdad.
Ya asciende a 82 el número de soldados estadounidenses fallecidos en combates en Irak desde que el presidente estadounidense George W. Bush decretó el final de las operaciones de envergadura en Irak, el 1 de mayo.
Además, el cuartel general de las fuerza estadounidenses en Mossul, al norte de Irak, fue objetivo de un ataque con mortero, al tiempo que tres policías iraquíes resultaron heridos en un ataque con granadas contra una comisaría de Basora, al sur del país.

Desacuerdos
En tanto, las tres grandes potencias europeas fracasaron en su intento de resolver las diferencias sobre Irak en la cumbre de este fin de semana en Berlín, lo que hace dudar de de que las conversaciones esta semana con Estados Unidos puedan lograr progresos sobre una resolución de la ONU para reconstruir el asolado país.
Pese a las muestras de unidad en asuntos europeos, los líderes de Francia y de Alemania, contrarios a la guerra encabezada por Estados Unidos para derrocar a Saddam Hussein, se mostraron firmes en su postura sobre Irak en las conversaciones que mantuvieron con el primer ministro británico, Tony Blair, en demanda de una entrega rápida de la soberanía a los iraquíes.
Los desacuerdos con Blair, firme aliado de EEUU, fueron tan evidentes que los analistas dijeron que las reuniones de esta semana en Nueva York entre el presidente Bush, su colega francés, Jacques Chirac, y el canciller alemán, Gerhard Schröder no ayudarán a romper el hielo. (Télam-SNI-Reuter)

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