04 Diciembre 2012 Seguir en 

Muchos sueños tardan en cumplirse. Para lograr su cristalización es necesario sortear adversidades, a veces relacionadas con las circunstancias políticas, con la burocracia o con el poco atractivo que suele tener la cultura para la dirigencia política. Luego de un peregrinaje de algunos años, el Senado de la Nación sancionó el proyecto de la Ley de Música por la que se crea un instituto nacional para promocionar la actividad artística, alentar la difusión de música nacional en los medios de comunicación y crea un fondo de financiamiento.
La norma, entre otros objetivos, busca proteger la música en vivo, coordinando y fomentando los establecimientos con acceso al público donde se realice habitualmente actividad musical, en especial los centros culturales, clubes de música, bares culturales, auditorios, peñas, festivales, festividades tradicionales, y espacios no convencionales de música del país. Fomentará la producción fonográfica y de videogramas nacionales, su distribución y su difusión. Propiciar entre los músicos el conocimiento de los alcances de la propiedad intelectual, de las instituciones de gestión colectiva, así como de aquellas instituciones que defienden sus intereses y derechos como trabajadores. Contribuirá a la formación y perfeccionamiento de los músicos en todas sus expresiones y especialidades y estimular la enseñanza de la música.
La iniciativa recibió el apoyo de los 60 senadores presentes en el recinto y su sanción provocó el aplauso de artistas y músicos. La ley crea el Instituto Nacional de la Música (Inamu), que será el principal órgano de fomento, promoción, apoyo, preservación y difusión de la actividad musical. También se promueve la creación de un circuito cultural social.
Se indica que el Inamu será conducido y administrado por un directorio, una asamblea federal y un comité representativo. El presidente y el vice del primero serán designados y removidos por el Poder Ejecutivo Nacional. La asamblea federal estará presidida por el titular del Inamu e integrada por un representante gubernamental del ámbito de la cultura por provincia y del gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Tomará sus decisiones por mayoría absoluta de sus miembros que ejercerán sus funciones ad honorem y sus gastos serán financiados por las jurisdicciones de procedencia.
Lo destacable de esta ley es que en el proyecto participaron los músicos de las distintas regiones del país, que elevaron sus propuestas para enriquecer la iniciativa original. Pero no todo está aún dicho, falta aún la promulgación y la reglamentación.
Sería más que positivo si el Inamu se convirtiera en un organismo verdaderamente federal, en el que cada región estuviera en igualdad de condiciones con las otras y que el presupuesto de distribuyera en partes iguales. Bien sabido es que, generalmente, las reparticiones nacionales suelen ser manejadas por Buenos Aires que se lleva históricamente lo que se denomina la parte del león.
En ese sentido, sería también interesante si su sede estuviera, por ejemplo, en una provincia del interior del país (Córdoba, Corrientes, Mendoza, Tucumán) o que los representantes fuesen elegidos democráticamente por los mismos músicos y no por los gobiernos de turno. Sería un paso significativo para quebrar el centralismo histórico y poner en práctica un sano federalismo.
La norma, entre otros objetivos, busca proteger la música en vivo, coordinando y fomentando los establecimientos con acceso al público donde se realice habitualmente actividad musical, en especial los centros culturales, clubes de música, bares culturales, auditorios, peñas, festivales, festividades tradicionales, y espacios no convencionales de música del país. Fomentará la producción fonográfica y de videogramas nacionales, su distribución y su difusión. Propiciar entre los músicos el conocimiento de los alcances de la propiedad intelectual, de las instituciones de gestión colectiva, así como de aquellas instituciones que defienden sus intereses y derechos como trabajadores. Contribuirá a la formación y perfeccionamiento de los músicos en todas sus expresiones y especialidades y estimular la enseñanza de la música.
La iniciativa recibió el apoyo de los 60 senadores presentes en el recinto y su sanción provocó el aplauso de artistas y músicos. La ley crea el Instituto Nacional de la Música (Inamu), que será el principal órgano de fomento, promoción, apoyo, preservación y difusión de la actividad musical. También se promueve la creación de un circuito cultural social.
Se indica que el Inamu será conducido y administrado por un directorio, una asamblea federal y un comité representativo. El presidente y el vice del primero serán designados y removidos por el Poder Ejecutivo Nacional. La asamblea federal estará presidida por el titular del Inamu e integrada por un representante gubernamental del ámbito de la cultura por provincia y del gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Tomará sus decisiones por mayoría absoluta de sus miembros que ejercerán sus funciones ad honorem y sus gastos serán financiados por las jurisdicciones de procedencia.
Lo destacable de esta ley es que en el proyecto participaron los músicos de las distintas regiones del país, que elevaron sus propuestas para enriquecer la iniciativa original. Pero no todo está aún dicho, falta aún la promulgación y la reglamentación.
Sería más que positivo si el Inamu se convirtiera en un organismo verdaderamente federal, en el que cada región estuviera en igualdad de condiciones con las otras y que el presupuesto de distribuyera en partes iguales. Bien sabido es que, generalmente, las reparticiones nacionales suelen ser manejadas por Buenos Aires que se lleva históricamente lo que se denomina la parte del león.
En ese sentido, sería también interesante si su sede estuviera, por ejemplo, en una provincia del interior del país (Córdoba, Corrientes, Mendoza, Tucumán) o que los representantes fuesen elegidos democráticamente por los mismos músicos y no por los gobiernos de turno. Sería un paso significativo para quebrar el centralismo histórico y poner en práctica un sano federalismo.






