Piden dinero para un niño que ya fue dado de alta

En un semáforo, un grupo de personas solicita limosna para un bebé rumano con cáncer. Pero ese chico volvió a su país hace cuatro años.

22 Septiembre 2003
Con un argumento que sensibiliza al más duro, una familia de inmigrantes rumanos pide ayuda en el semáforo de avenida Sarmiento y Salta. Pero el niño que en el panfleto dice que tiene cáncer y necesita ayuda, fue dado de alta hace cuatro años y estaría viviendo en Rumania con sus padres.
Lo grave del caso es que en el papel que les dan a los automovilistas, adosado a una borrosa foto de un bebé con tubos de oxígeno y suero, lleva la firma del jefe de cirugía del Hospital de Niños, Néstor Forenza.
"Hace 20 días vinieron a pedir la historia clínica del chiquito, diciendo que querían traerlo para el control. Pero escanearon mi firma y mi sello y piden dinero con ellos", le dijo el médico a LA GACETA.
Forenza hizo la denuncia policial, pero aparentemente la Justicia no intervino aún en el caso. "No soy el que avala esto; es una acción delictiva porque no autoricé a nadie a pedir en mi nombre, y menos en este caso, que el chico ya está bien", aseguró Forenza.
El niño en cuestión fue operado hace cuatro años de un tumor maligno en el abdomen que puso en peligro su vida porque englobaba la arteria aorta. Hasta hace dos años concurría con sus padres periódicamente a los controles. Pero en ese momento pidieron el alta y todos sus papeles para regresar a Rumania.
Pero este no sería el único caso en el que inescrupulosos recurren a supuestas enfermedades de niños para pedir dinero. La neurocirujana Marta Coroleu contó que supo de una mujer que dice ser médica y que pide dinero diciendo que debe comprar una válvula para un pequeño de escasos recursos. Estos pedidos se hacen a grandes empresas, por lo general.
Esta situación, aseguraron los dos médicos, afecta el flujo de donaciones al Hospital de Niños, porque le resta credibilidad. Por ello, solicitaron que todos los aportes se hagan directamente a la Dirección del hospital o a la cooperadora, sin intermediarios.
A mediados de 2001, al menos cinco familias de rumanos se instalaron en Tucumán, y cobraron notoriedad porque los más pequeños eran los que salían a la calle a ganar el sustento del grupo, tocando el bandoneón en las peatonales. Uno de esos niños es el que fue operado en el Hospital de Niños, antes de su regreso a Rumania.
Todos habían ingresado ilegalmente al país, pero empezaron a lograr la residencia legal al tener hijos en estas tierras. No puso determinarse el origen de los rumanos que transitan las calles tucumanas en estos días, y fue imposible obtener datos de la delegación de la Dirección de Migraciones.

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