El Estado no quiebra. Puede, sin embargo, entrar en cesación de pagos de sus obligaciones, pero eso significaría caer en el escalón más bajo en el mundo de las finanzas, en ese estrato que las agencias de calificación consideran como títulos "basura", con elevado riesgo de no pago. Tucumán ya conoció ese inframundo financiero. La experiencia no ha sido agradable: todos los indicadores socioeconómicos sintieron el efecto de una mala inversión o de una pésima gestión. Los errores de ayer tienen que ser las enseñanzas del presente y del mañana; de otro modo, todo caería en un círculo vicioso.
El canje de los bonos de Conversión y Saneamiento de Empréstitos Públicos (Consadep) es otra piedra en el camino de la historia financiera provincial. La conversión directa del título público por dólares es una necesidad para la gestión del gobernador José Alperovich. De esa operatoria dependerá gran parte de la confianza que el inversor pueda tener en la provincia. Tal vez el canje pase desapercibido para la población, pero no para los mercados. Estos pusieron sus ojos más celosamente el riesgo provincia; aquellos, los ciudadanos, terminan pagando los costos de las decisiones oficiales, con más impuestos y -aunque no quiera usarse hoy la palabra- con ajustes.
Alperovich habló ayer de que, con el rescate, Tucumán podría llegar a ahorrarse unos $ 75 millones. En realidad no se trata de eso, sino de la quita que el Estado hará a los tenedores de los títulos que, en algunos casos, los recibieron confiando en la garantía que presentó -en su momento- la Provincia y, en otros casos, compulsivamente, porque el Gobierno no tiene otra moneda para pagar los juicios con sentencia firme iniciados por sus acreedores. Los U$S 15 millones "ahorrados" corresponderán a la quita del 50% o más que sufrirán los tenedores si aceptan el canje.
¿Cómo interpreta el mercado estas conductas? La agencia Moody´s lo definió ayer claramente cuando evaluó la decisión de Formosa al pesificar sus bonos. "Los nuevos términos acordados caen dentro de la definición de Moody's de canje forzado debido a que ocasionarán pérdidas económicas a los tenedores en comparación con la promesa de pago original", destacó la calificadora. "Con base en la diferencia entre el tipo de cambio de mercado y el oficial, estimamos que las pérdidas estarán en el rango de 20-30%", acotó.
En el Gobierno tucumano, no obstante, están convencidos de que la propuesta efectuada es la menos dolorosa para los tenedores de los Consadep. Y es en esta parte de la película en la que la especulación cobra protagonismo. En los cálculos técnicos oficiales surge que el costo de la operatoria para los bonistas será tan sólo del 5% y no del 50% planteado puntualmente en el canje. ¿Cómo surge esto? De la diosa especulación. Con los billetes en la mano, los tenedores de la serie II y III de los Consadep que participen del canje recibirán dólares en la mano. Luego viene el otro rescate. Con el dólar oficial es un precio, pero con el "blue" puede llegar la recuperación de lo cedido en la operatoria de rescate. Según se estima en la Casa de Gobierno, no habría grandes reparos para que el canje que se efectuará en los próximos 90 días tenga un nivel de aceptación superior al 85%. Ese es el porcentaje de tenedores que están individualizados. Casi paralelamente llegará la pesificación de los nuevos bonos que reemplazarán a los dolarizados. En este aspecto, si la sentencia ordenó a pagar en dólares, es posible que el Estado termine reconociendo (claro está en pesos) lo ordenado por la Justicia, pero sólo a cotización oficial. El cambio de moneda es un hecho y hasta marzo todo debe ser convertido a pesos. Como se ve, la banca nunca pierde.
El canje de los bonos de Conversión y Saneamiento de Empréstitos Públicos (Consadep) es otra piedra en el camino de la historia financiera provincial. La conversión directa del título público por dólares es una necesidad para la gestión del gobernador José Alperovich. De esa operatoria dependerá gran parte de la confianza que el inversor pueda tener en la provincia. Tal vez el canje pase desapercibido para la población, pero no para los mercados. Estos pusieron sus ojos más celosamente el riesgo provincia; aquellos, los ciudadanos, terminan pagando los costos de las decisiones oficiales, con más impuestos y -aunque no quiera usarse hoy la palabra- con ajustes.
Alperovich habló ayer de que, con el rescate, Tucumán podría llegar a ahorrarse unos $ 75 millones. En realidad no se trata de eso, sino de la quita que el Estado hará a los tenedores de los títulos que, en algunos casos, los recibieron confiando en la garantía que presentó -en su momento- la Provincia y, en otros casos, compulsivamente, porque el Gobierno no tiene otra moneda para pagar los juicios con sentencia firme iniciados por sus acreedores. Los U$S 15 millones "ahorrados" corresponderán a la quita del 50% o más que sufrirán los tenedores si aceptan el canje.
¿Cómo interpreta el mercado estas conductas? La agencia Moody´s lo definió ayer claramente cuando evaluó la decisión de Formosa al pesificar sus bonos. "Los nuevos términos acordados caen dentro de la definición de Moody's de canje forzado debido a que ocasionarán pérdidas económicas a los tenedores en comparación con la promesa de pago original", destacó la calificadora. "Con base en la diferencia entre el tipo de cambio de mercado y el oficial, estimamos que las pérdidas estarán en el rango de 20-30%", acotó.
En el Gobierno tucumano, no obstante, están convencidos de que la propuesta efectuada es la menos dolorosa para los tenedores de los Consadep. Y es en esta parte de la película en la que la especulación cobra protagonismo. En los cálculos técnicos oficiales surge que el costo de la operatoria para los bonistas será tan sólo del 5% y no del 50% planteado puntualmente en el canje. ¿Cómo surge esto? De la diosa especulación. Con los billetes en la mano, los tenedores de la serie II y III de los Consadep que participen del canje recibirán dólares en la mano. Luego viene el otro rescate. Con el dólar oficial es un precio, pero con el "blue" puede llegar la recuperación de lo cedido en la operatoria de rescate. Según se estima en la Casa de Gobierno, no habría grandes reparos para que el canje que se efectuará en los próximos 90 días tenga un nivel de aceptación superior al 85%. Ese es el porcentaje de tenedores que están individualizados. Casi paralelamente llegará la pesificación de los nuevos bonos que reemplazarán a los dolarizados. En este aspecto, si la sentencia ordenó a pagar en dólares, es posible que el Estado termine reconociendo (claro está en pesos) lo ordenado por la Justicia, pero sólo a cotización oficial. El cambio de moneda es un hecho y hasta marzo todo debe ser convertido a pesos. Como se ve, la banca nunca pierde.







