La recorrida por la zona de la terminal de ómnibus es un viaje a otro mundo. Conductores que giran a la izquierda; un cartel de prohibición que parece haber sido puesto a propósito para que haya infracciones y coimas; un personaje que anda casi desnudo por doquier; turistas desorientados que no entienden las normas; enojados pasajeros de taxis por un rodeo que consideran absurdo; basura, congestionamiento, accidentes. El relato y las fotos de ese lugar van al centro de nuestra portada, porque muestran una cara cruda de la realidad. Como dice Ana María Shua (en LA GACETA Literaria del 24/6) al hablar de las paradojas, "este extraño lugar en el que vivimos y morimos es, sobre todo, absurdo... tratamos de darle un sentido, fingimos que la realidad puede reducirse a la lógica. Pero el caos que está constantemente acechando por debajo de la palabra, aflora a cada instante".







