Cuando uno ve una comisaría como la 1a (San Martín casi Monteagudo), que se cae a pedazos pese a ser la que se ocupa de todos los problemas vinculados con seguridad en el corazón de la ciudad, se pregunta qué otras cosas de la fuerza tienen ese nivel exagerado de precariedad. ¿Se hablará de ello ahora en la semana de la Policía? Siempre para esta época los agentes andan preocupados por la falta de ascensos, pero también vale preguntarse cómo están funcionando los autos y las motos, si hay repuestos, si hay chalecos antibalas. Aunque a la Patrulla Motorizada se la proveyó bien de material en su momento, cuentan que todavía circulan entre los agentes 300 antiquísimas pistolas 11.25 (Colt y Ballester Molina), que tienen 50 años de uso y los caños totalmente deformados. Y hay en las comisarías unas 100 escopetas tipo Itaka, de las que se cargan con postas de goma (que no hay) que ya son treintañeras. Tienen espacio para cinco cartuchos pero sólo se les puede poner uno porque, si no, se traban. Algún día se discutirá si es posible pensar en una policía sin armas letales, como la de Londres. Pero mientras tanto asusta que haya agentes con armas que funcionan mal: están en riesgo los mismos policías, y también los ciudadanos.








