El G-7 exige nuevas tasas de cambio a los países asiáticos

Cuestionan a China y a Japón por mantener devaluadas sus respectivas monedas. Por primera vez en muchos años, el G-7 aborda la política monetaria.

EL PODEROSO. Un funcionario británico acompaña al jefe de la Reserva de EE.UU., Alan Greenspan.
EL PODEROSO. Un funcionario británico acompaña al jefe de la Reserva de EE.UU., Alan Greenspan.
21 Septiembre 2003
DUBAI.- El grupo de las siete naciones más industrializadas (G7) centró ayer su atención en los gobiernos asiáticos que mantienen un control estricto sobre sus divisas y pidió una mayor flexibilidad de los regímenes de cambio para ayudar a nivelar las disparidades económicas mundiales. Esta declaración marcó una victoria para Estados Unidos, que ha encabezado las críticas contra China, Japón y otras naciones asiáticas por mantener depreciadas sus divisas, lo que dificulta la competencia de los exportadores estadounidenses en los mercados mundiales.
"Recalcamos que sería bueno ver una mayor flexibilidad en las tasas de cambio para las grandes naciones o regiones económicas, para promover ajustes amplios y sin contratiempos en el sistema financiero internacional, basados en mecanismos de mercado", se expresa en el comunicado de su reunión en Dubai. El G-7, formado por Estados Unidos, Gran Bretaña, Francia, Alemania, Italia, Canadá y Japón, se reunió paralelamente a la asamblea anual del FMI y del Banco Mundial.
Con la demanda de una mayor flexibilidad, el G7 se inmiscuye por primera vez en muchos años nuevamente en política monetaria. Aunque el texto no señala a ningún país, funcionarios hicieron notar que la expresión "región" alude a Asia, y que donde dice "grandes naciones" debe leerse Japón, que este año ha vendido yenes por alrededor de U$S 80.000 millones para impedir que su divisa sobrepase los 115 yenes por dólar, lo que marca una diferencia entre pérdidas y ganancias para muchos exportadores japoneses. Sin embargo, el presidente del Banco de Japón, Toshihiko Fukui, dijo que la declaración no se limita solamente a China y Japón, sino que abarca a todos los países.

Razones discutibles
Empresarios estadounidenses han estado tratando de convencer a la Casa Blanca de que China mantiene su moneda débil artificialmente y que eso ha provocado la pérdida de 3 millones de puestos de trabajo en las fábricas de Estados Unidos desde 2001. Nos obstante, muchos economistas creen que una pronunciada apreciación de la moneda china haría muy poco por los empleos de EE.UU. y que, en cambio, podría provocar una crisis bancaria en China que podría extenderse a la economía mundial. El propio titular del FMI, Horst Köhler, advirtió del riesgo de presionar a China. (Reuter/DPA/Télam)

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