27 Noviembre 2012 Seguir en 
BRASILIA.- La Unión Europea, Estados Unidos, Japón y varios otros países presentaron ayer una queja ante la Organización Mundial del Comercio (OMC) cuestionando la legitimidad de algunas medidas adoptadas por el gobierno brasileño, destinadas a proteger la industria nacional, especialmente el sector automotor.
La principal queja provino de la Unión Europea, que se manifestó "cada vez más preocupada" por las medidas que Brasil viene implementando para proteger y estimular la producción nacional, según informa la Agencia Estado.
Entre las medidas que fueron adoptadas para enfrentar los efectos de la crisis económica internacional, está la reducción del Impuesto sobre Productos Industrializados (IPI), que beneficia a las empresas cuya producción contenga un porcentaje determinado de fabricación nacional. Dicho beneficio fiscal fue prorrogado en dos oportunidades este año, y se extenderá hasta el próximo 31 de diciembre.
Los mayores beneficiados por esta medida fueron los autos producidos en el Mercosur que estén equipados con motores de no más de un litro de cilindrada, habían aclarado las autoridades gubernamentales durante el anuncio oficial. Contribuyó, especialmente, con el aumento de las ventas de vehículos, cuyos precios se mantuvieron cerca de un 10% por debajo del que ostentaban antes de la aplicación de la misma.
El bloque europeo alegó ante la OMC que dichas medidas favorecen a los productores domésticos, y teme que iniciativas similares sean replicadas en otros sectores de la economía brasileña.
Japón alertó, por su parte, que las medidas diseñadas para proteger a la industria nacional son inconsistentes con las reglas de la OMC.
También se manifestaron contra la reducción del IPI, Australia, Corea, Canadá, Estados Unidos, Taiwan, China y Hong Kong.
Esta no es la primera vez que los países miembros de la OMC protestan contra las medidas adoptadas por el gobierno de la presidenta Dilma Rouseff. En varias oportunidades la potencia del Mercosur tuvo que salir en defensa de las mismas, alegando que buscan estimular el crecimiento económico, y que no contradicen las reglas de la Organización Mundial del Comercio. (DPA)
La principal queja provino de la Unión Europea, que se manifestó "cada vez más preocupada" por las medidas que Brasil viene implementando para proteger y estimular la producción nacional, según informa la Agencia Estado.
Entre las medidas que fueron adoptadas para enfrentar los efectos de la crisis económica internacional, está la reducción del Impuesto sobre Productos Industrializados (IPI), que beneficia a las empresas cuya producción contenga un porcentaje determinado de fabricación nacional. Dicho beneficio fiscal fue prorrogado en dos oportunidades este año, y se extenderá hasta el próximo 31 de diciembre.
Los mayores beneficiados por esta medida fueron los autos producidos en el Mercosur que estén equipados con motores de no más de un litro de cilindrada, habían aclarado las autoridades gubernamentales durante el anuncio oficial. Contribuyó, especialmente, con el aumento de las ventas de vehículos, cuyos precios se mantuvieron cerca de un 10% por debajo del que ostentaban antes de la aplicación de la misma.
El bloque europeo alegó ante la OMC que dichas medidas favorecen a los productores domésticos, y teme que iniciativas similares sean replicadas en otros sectores de la economía brasileña.
Japón alertó, por su parte, que las medidas diseñadas para proteger a la industria nacional son inconsistentes con las reglas de la OMC.
También se manifestaron contra la reducción del IPI, Australia, Corea, Canadá, Estados Unidos, Taiwan, China y Hong Kong.
Esta no es la primera vez que los países miembros de la OMC protestan contra las medidas adoptadas por el gobierno de la presidenta Dilma Rouseff. En varias oportunidades la potencia del Mercosur tuvo que salir en defensa de las mismas, alegando que buscan estimular el crecimiento económico, y que no contradicen las reglas de la Organización Mundial del Comercio. (DPA)







