El Estado buitre

Por Álvaro José Aurane 24 Noviembre 2012
"Nada puede ser y no ser al mismo tiempo y en el mismo sentido".

Metafísica, de Aristóteles.En lo que va de 2012, pocas veces como en noviembre los gobernantes les han mentido tanto y con tanta contundencia a los tucumanos. La de ayer fue una jornada reveladora respecto del embuste oficial. En una misma sesión, la Legislatura aprobó una ley en nombre de la crisis económica y financiera y, paralelamente, sancionó otra cuyos parámetros determinan que no hay tal crisis. Y, se sabe, el principio lógico de no contradicción plantea que, dadas una proposición y su negación, una puede ser verdadera y la otra no; o ambas pueden ser falsas. Pero en ningún caso pueden ambas ser verdaderas simultáneamente y en idéntico sentido.

O sea, están mintiendo.

Pagar la fiesta ajena

Por un lado, el alperovichismo sancionó una ley de "rescate anticipado" de las dolarizadas series II y III de los Bonos para la Conversión y Saneamiento de Empréstitos Públicos (Consadep). Pero hizo mucha más, y mucho peor, que eso. Básicamente, decidió apretar a los tucumanos a los que encajó esos títulos y, a la vez, beneficiar a las financieras y a los empresarios que, por un previo vil, compraron esos bonos a los tenedores que estaban urgidos de dinero.

¿A quién le dio el Estado esos bonos? A proveedores, estatales y jubilados (y a sus deudos) que reclamaron desde pagos incumplidos hasta diferencias salariales, pasando por indemnizaciones y retiros voluntarios. Esas personas debieron pleitear durante al menos una década en Tribunales para conseguir lo que les adeudaban. Pero cuando obtuvieron la sentencia, la Provincia no les pagó con dinero: está en emergencia económica desde 1991. Así que les dio títulos de deuda pública y los mandó a esperar al menos otra década para terminar de cobrar lo que la Justicia había ordenado.

A esos comprovincianos, el poder político los declaró financistas forzosos de un Estado saqueado por los sucesivos desgobiernos y negociados de las más diversas ideologías. Los tucumanos debían resignar lo que les correspondía para pagar la cuenta de la fiesta ajena: una con chicos muertos de hambre, afuera; y con gobernantes que se consolidaban como nuevos ricos bien comidos, adentro.

A esos mismos tucumanos timados, ahora, el Gobierno les dice por ley que, pese a la espera y la sentencia, no les van a pagar lo que valen los bonos. Liquidará en dólares, a los que ingresen al canje, entre el 50% y el 56,7% del valor, según la serie. O sea, los tenedores deben resignar la mitad. Y a los que no lo hagan, pesificación. "Los tenedores de títulos (…) que no se acojan al rescate anticipado percibirán el valor de los cupones en los términos y condiciones fijados en los títulos, pero en pesos moneda de curso legal" (al cambio del dólar oficial), dice la ley.

La cotización del dólar oficial (ese que no se consigue) es de $ 4,84. La del dólar "blue", en cambio, es de $ 6,45. Esa brecha de poco más del 33% es lo que van a perder los tucumanos que no entren al canje... cuando cobren. Porque además de pesificar sus títulos, en la sesión de ayer, Tucumán decidió incumplir con el próximo vencimiento de los Consadep. "Suspéndese por un plazo de 90 días el pago del vencimiento del 5 de diciembre de 2012", establece otra de las leyes sancionadas por los representantes del pueblo. No hay canje voluntario: las opciones son la amputación o el desierto.

Sin Navidad para todos

No habrá felices fiestas, entonces, para los pequeños tenedores de bonos. En cambio, con el "rescate anticipado", se adelanta la Navidad para el capitalismo financiero local. En términos porcentuales y, sobre todo, en valores absolutos. Apenas fue emitido y antes de cotizar en bolsa, en la plaza tucumana se hicieron operaciones en las que se pagaba entre 1,20 pesos y 1,30 pesos por cada dólar de Consadep: por entonces, un 30% del valor del título. Ahora, el Gobierno va a rescatarlos por entre el 50% y el 56,7% de su valor. Ya hay una jugosa diferencia a favor, que se aprecia mejor cuando se advierte que ese rescate se pagará en dólares. Con lo cual, el empresario que ayer compró Consadep, conseguirá mañana, en el mercado paralelo, 6,45 pesos por cada dólar de ese bono.

¿Y la obligación legal de honrar las deudas? ¿Y la justicia social? ¿Y el principio republicano de igualdad? ¿Y la transparencia? ¿Y la seguridad jurídica? Son demasiadas contradicciones, y ni siquiera son las más graves.

En contra del discurso oficial, aquí, el que especula es recompensado por el Gobierno. Y las leyes, por cierto, no están para conjurar los negociados, sino para todo lo contrario.

Desde cerca no se ve

El nuevo despojo contra los tucumanos es ejecutado por el oficialismo en nombre de la crisis. La Argentina tiene que cuidar los dólares para mantener el "modelo"; el contexto global es difícil; se estanca la actividad económica; el país no emite divisa norteamericana; la Provincia no recibió los fondos discrecionales que la Nación le mandaba todos los años; por las dudas, hay aval legislativo para tomar préstamos y, a la vez, se echó mano a los fondos de garantía de la Caja Popular.

Todos esos fundamentos revolotean alrededor del rescate anticipado de Consadep. Pero en la misma sesión, el alperovichismo se desmintió a sí mismo cuando sancionó el Presupuesto provincial para el año que viene. Ya no se trata de meras conjeturas: por ley, el alperovichismo ha establecido que no espera ninguna crisis para el año que viene. De hecho, vaticina una inflación anual inferior al 11%, un dólar que no superará los $ 5,10 y, lo más importante, un crecimiento del PBI del 4,4%. Para más datos, el mismo incremento que preveía para este año el Presupuesto 2012. O sea, no se pauta una caída de la economía. Y esa es toda una noticia: Brasil prevé crecer en 2013 al 4%; Estados Unidos, al 3%; y Alemanía, al 1,3%, en este caso según el FMI, que prevé un crecimiento global del 3,9%.

Es decir, la Argentina y Tucumán hacen números (por ley) para un año sin crisis.

El secreto de sus gastos

Más aún: no sólo los números que se ven anuncian holgura: las cifras ocultas, también. En otra muestra de desvergüenza, la Legislatura sancionó el Presupuesto 2013 (al igual que con el Presupuesto 2012) sin mostrar sus gastos al pueblo. Trascendió, igual, que se habría asignado un total de $ 540 millones. Por inducción, si en 2012, con $ 380 millones de Presupuesto, destinaron $ 75 millones a Transferencias, esa partida tendrá en 2013 unos $ 107 millones. ¿Qué se financia con Transferencias? Los "gastos sociales", que los legisladores gastan discrecionalmente (a razón de $ 60.000 mensuales en la mayoría de los casos). ¿Cómo rinden cuenta? Con recibos Húsares, sin validez fiscal, escritos a mano, donde figura que le dieron tanto a Fulano de Tal y tanto otro a Mengano de Cual, en calidad de "ayuda social". Y esos papelitos vienen siendo considerados documentación suficiente. ¿Recibieron alguna observación? Ninguna.

Por eso la Legislatura aprueba un Presupuesto provincial 2013 que no avizora crisis alguna: el Poder Legislativo seguirá nadando en la incontrolada abundancia. Y la Nación, que fijó idénticos índices en el Presupuesto federal del año próximo, hace otro tanto. Si el Indec dice que la pobreza y la desocupación son de un dígito, y por ley se afirma que el dólar no se escapa, que la inflación no se dispara y que el crecimiento no se detiene, a la Presidenta debe parecerle de lo más justo cobrar $ 70.000 de salario, más $ 44.000 de pensión por viudez.

Lo opuesto a lo real

Nadie que haya transitado alguna vez el camino que va desde su casa hasta la despensa puede suponer que la inflación será del 10,8%. Los que ya hicieron esa peregrinación saben que la de este año tampoco fue del 9,2%, como preveía el Presupuesto 2012. ¿Por qué insiste con esa subestimación el Gobierno? Porque mientras en la literatura lo opuesto a la realidad no es la mentira sino la ficción, en los presupuestos estatales lo opuesto a la realidad no es el error sino la discrecionalidad. Cuando la inflación es mayor, crece la Coparticipación Federal de Impuestos. Los precios suben, el IVA recauda más y, automáticamente, se gira más plata a las provincias. Cuando la inflación supere en 2013 el 10,8% (con suerte, en mayo), empezarán a ingresar fondos no previstos. No presupuestados. Sin asignación específica. Y el Ejecutivo podrá gastarlos discrecionalmente durante el año electoral.

Luego, debatir la distribución de recursos para 2013 es ciencia ficción presupuestaria. ¿Para qué hablar de cuánto darle a cada área del Estado si las cifras no son son reales?

La vasta contradicción

Entre el rescate anticipado en nombre de una crisis y el Presupuesto 2013 que ni la insinúa no hay disyuntiva. No hay dilema acerca de qué es verdadero y qué es falso. Ambas cuestiones son mentira. Y esa cultura de lo falaz atraviesa la política pública.

El Gobierno sin respuestas ante la inseguridad pone cámara en los ámbitos públicos, pero las usa para controlar y sancionar las asambleas de los autoconvocados de la salud. Eso sí: se entera por LA GACETA del abandono del Hospital del Este, cuya falta de conclusión no es culpa de ninguna de las autoridades bien pagadas de la provincia.

El alperovichismo manotea $ 172 millones de la Caja Popular de Ahorros, porque en nada afecta a la institución, pero a los pocos días devuelve $ 17 millones (el 10%), para cubrir el pago de seguros y también para gastos de funcionamiento. ¿Tiene o no tiene más dinero la Caja?

Es la misma gestión que dice que no se puede titularizar docentes municipales porque es más dinero, lo cual no es cierto. Pero aún si lo fuera, ¿por qué no hay plata para los maestros y sí hay recursos para otorgar $ 250.000 al club San Jorge, $ 750.000 a San Martín y $ 1,5 millón a Atlético Tucumán? Todo ello, respectivamente, a través de las resoluciones 652/12, 653/12 y 649/12 de la Caja Popular.

En esta coyuntura, la mayor violación al principio de no contradicción se encuentra en la prédica oficial referida a que los "fondos buitre" nada van a recibir de lo que exigen, ya que son enemigos del Estado. Porque aquí, el Estado es el verdadero "fondo buitre". Y se encarga de cobrarlo todo...

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