La protesta vecinal que desalentó la habilitación de la estación transformadora de EDET muestra la eficacia de lo que hoy entendemos como participación ciudadana o democracia deliberativa. Ya en otras oportunidades la movilización vecinal había frenado la venta de patrimonio arquitectónico, tangible y legitimado por la tradición. Pero este caso es especial, porque avanza sobre una cuestión -la ambiental- en la que hasta hace poco años no le era posible a un particular presentarse como particular damnificado. Quizás los antecedentes más cercanos sean la movilización de vecinos taficeños en contra de una citrícola, que terminó reconvertida a una producción más limpia; y la marcha atrás en la eliminación de los pulmones de manzana.
Ayer, la concejala de Coalición Cívica Sandra Manzone pidió la derogación de la ordenanza n°4.447, lo que podría ocurrir en la sesión de mañana del Concejo Deliberante. Ella ya había advertido sobre las reiteradas excepciones al Código de Planeamiento Urbano y de Edificación; una "costumbre" de larga data en el municipio. Se discuta o no la derogación de la polémica norma, esta será la segunda contramarcha del Concejo, en menos de un año. La anterior fue en abril, cuando, por orden del propio gobernador José Alperovich (la interna alperovichismo-amayismo saltando el cerco de la autonomía municipal), el Concejo derogó la norma que eliminaba los pulmones de manzana, sancionada apenas un mes antes.
Este fin de semana, el secretario de Hacienda de la Municipalidad capitalina, Silvio Bellomío, le dijo a LA GACETA que la gestión amayista está encarando iniciativas "tecnológicas" para agilizar y transparentar la gestión municipal, entre ellas el uso de home banking y sistemas de teledetección de vehículos. De todos modos, esos ejemplos están muy lejos de lo que en el mundo se conoce como "gobierno abierto", por el cual se aprovecha la web como herramienta de exposición de los actos de gobierno y de interacción con el vecino.
Lejos de la utopía de una ley de acceso a la Información Pública, que está a punto de perder estado parlamentario (el proyecto recibió media sanción del Senado hacia fines de 2010), la realidad del "gobierno abierto" podría graficarse, mientras tanto, en iniciativas puntuales. Por citar apenas dos ejemplos aportados por expertos del Centro de Implementación de Políticas Públicas para la Equidad y el Crecimiento (Cippec): 1) la exposición en internet de cada paso de una licitación o iniciativa polémica (estación transformadora, pulmones de manzana), incluidos los debates entre vecinos y gobierno; 2) la exhibición en la red de la nómina del personal municipal que cumple funciones de inspector en los distintos servicios públicos. Este año, la Justicia ha recibido una denuncia penal (impulsada por Manzone) sobre la presunción de una red delictiva en el seno del Sutrappa, que administra el servicio de licencias y control de taxis; y se ha sumado otra que involucra a dos inspectores de la Dipsa, que quedaron enredados como presuntos gestores en el pago de tributos de una empresa privada. Si bien el municipio se ha convertido en querellante en esos casos (y aunque es cierto que para que haya coima deben haber "dos") ambas situaciones indican falta de transparencia (no nueva, por cierto) en la burocracia municipal.
Los expertos del Cippec afirman que la "opacidad", en cualquier escala del poder burocrático, sale cara. Es lo que pasó con la planta de EDET y con la eliminación de los pulmones de manzana. Y es lo que seguirá pasando si los cuerpos legislativos y Ejecutivos, sean municipales o provincial, no asumen que la llamada política 2.0 está cambiando las reglas del juego democrático, porque todo, lo bueno y lo malo, ya no se puede esconder debajo de la alfombra.
Ayer, la concejala de Coalición Cívica Sandra Manzone pidió la derogación de la ordenanza n°4.447, lo que podría ocurrir en la sesión de mañana del Concejo Deliberante. Ella ya había advertido sobre las reiteradas excepciones al Código de Planeamiento Urbano y de Edificación; una "costumbre" de larga data en el municipio. Se discuta o no la derogación de la polémica norma, esta será la segunda contramarcha del Concejo, en menos de un año. La anterior fue en abril, cuando, por orden del propio gobernador José Alperovich (la interna alperovichismo-amayismo saltando el cerco de la autonomía municipal), el Concejo derogó la norma que eliminaba los pulmones de manzana, sancionada apenas un mes antes.
Este fin de semana, el secretario de Hacienda de la Municipalidad capitalina, Silvio Bellomío, le dijo a LA GACETA que la gestión amayista está encarando iniciativas "tecnológicas" para agilizar y transparentar la gestión municipal, entre ellas el uso de home banking y sistemas de teledetección de vehículos. De todos modos, esos ejemplos están muy lejos de lo que en el mundo se conoce como "gobierno abierto", por el cual se aprovecha la web como herramienta de exposición de los actos de gobierno y de interacción con el vecino.
Lejos de la utopía de una ley de acceso a la Información Pública, que está a punto de perder estado parlamentario (el proyecto recibió media sanción del Senado hacia fines de 2010), la realidad del "gobierno abierto" podría graficarse, mientras tanto, en iniciativas puntuales. Por citar apenas dos ejemplos aportados por expertos del Centro de Implementación de Políticas Públicas para la Equidad y el Crecimiento (Cippec): 1) la exposición en internet de cada paso de una licitación o iniciativa polémica (estación transformadora, pulmones de manzana), incluidos los debates entre vecinos y gobierno; 2) la exhibición en la red de la nómina del personal municipal que cumple funciones de inspector en los distintos servicios públicos. Este año, la Justicia ha recibido una denuncia penal (impulsada por Manzone) sobre la presunción de una red delictiva en el seno del Sutrappa, que administra el servicio de licencias y control de taxis; y se ha sumado otra que involucra a dos inspectores de la Dipsa, que quedaron enredados como presuntos gestores en el pago de tributos de una empresa privada. Si bien el municipio se ha convertido en querellante en esos casos (y aunque es cierto que para que haya coima deben haber "dos") ambas situaciones indican falta de transparencia (no nueva, por cierto) en la burocracia municipal.
Los expertos del Cippec afirman que la "opacidad", en cualquier escala del poder burocrático, sale cara. Es lo que pasó con la planta de EDET y con la eliminación de los pulmones de manzana. Y es lo que seguirá pasando si los cuerpos legislativos y Ejecutivos, sean municipales o provincial, no asumen que la llamada política 2.0 está cambiando las reglas del juego democrático, porque todo, lo bueno y lo malo, ya no se puede esconder debajo de la alfombra.








