Vecinos hacen compras comunitarias para sostener la economía del hogar

La adquisición de productos al por mayor está vigente en la provincia como estrategia de ahorro. Un grupo de mujeres del barrio 260 viviendas buscó mejores precios de verduras y frutas en el Mercofrut. Cada una se llevó casi 10 kilos de satisfacción con $ 20

RECORRIDA. Natalia Ortega carga la bolsa en el puesto atendido por Soledad. Atrás, Norma Corbalán.   LA GACETA / FOTOS DE LUIS DUARTE
RECORRIDA. Natalia Ortega carga la bolsa en el puesto atendido por Soledad. Atrás, Norma Corbalán. LA GACETA / FOTOS DE LUIS DUARTE
Por Luis Duarte 20 Noviembre 2012
Cada una de las mujeres cargó casi 10 kilos de satisfacción, repartidos en bolsas o cajones. Se fueron entusiasmadas al ver que con $ 20 llevaron a sus hogares verduras y frutas, que les durarían varios días. Así concluyó la última compra comunitaria de los vecinos del barrio 260 viviendas, en la capital provincial, una práctica de ahorro antigua que se pone en vigencia en tiempos de inflación, de aumentos estacionales de precios y de salarios con bajo poder adquisitivo.

La operación comercial había comenzado entre semana con el relevamiento de precios de seis alimentos en el Mercado de Concentración Frutihortícola (Mercofrut). El sábado, con lista en mano, Natalia Ortega y Norma Corbalán -organizadoras-, cruzaron la ciudad, de suroeste a este, y retornaron al histórico centro de compra mayorista para cumplir con el mandado vecinal.

El recorrido comenzó pasadas las 12. Las mujeres habían elegido ese horario sabiendo que podían aprovechar alguna rebaja de último minuto de los puesteros que quisieran desprenderse del remanente de mercadería del día. "La cebolla es nueva, de Santiago del Estero", las recibió el propietario de uno de los primeros puestos ubicados en la calle 2, el segundo pasillo del gran tinglado.

Ese sábado, el Mercofrut fue visitado por unas 5.000 personas, según números que manejó la administración del lugar. Ortega y Corbalán se mezclaron entre los puesteros, pequeños comerciantes y las familias que también aprovecharon los beneficios de la comercialización mayorista. "Primero compraremos lo que está en la lista, luego vemos. Esta compra es de verduras", aclaró la primera mujer, quien a cada momento siguió la guía de precio de los cinco productos prioritarios, escrita en pequeños papeles que habían sido cortados y unidos para la ocasión.

En poco más de una hora, recorrieron de manera meticulosa tienda por tienda hasta completar la lista. Ambas coincidieron en que se toparon con valores menores a los previstos en la apurada libretita. Compraron ocho kilos de zanahorias ($ 15); 22 kilos de cebolla ($ 30); 20 pimientos ($ 12); una bolsa de papa de 20 kilos ($ 60); media jaula de lechuga, cerca de 10 kilos ($ 5); 8 kilos de acelga ($ 5); cinco kilos de zapallo ($ 25); dos bandejas de huevo, de 30 unidades cada una ($ 30); y 30 bananas ($ 16). "Pudimos agregar a la lista bananas, huevos y pimientos porque nos había sobrado el dinero. No compramos tomate porque adherimos al boicot nacional por la suba del precio", recalcó Ortega.

Ortega y Corbalán nunca dejaron de pensar en las 10 mujeres, en el grupo. En cada compra tuvieron en cuenta la distribución del alimento, en cantidad y calidad. "No se trata de comprar un producto de mala calidad a bajo costo, sino de economizar adquiriendo alimentos de calidad", recalcó Corbalán, quien también es dirigente del Frente de Organizaciones de Defensa del Consumidor y Usuarios.

En el mercado frutihoríticola, ubicado entre las avenidas Circunvalación y Democracia, en Los Vázquez, se incrementó la compra comunitaria en grandes centros comerciales, un recurso que apunta a maximizar el ahorro hogareño. "Aumenta en la primavera y se profundiza cuando se acercan las fiestas de fin de año", comentó Juan Carlos Medina, presidente del Mercofrut, quien informó que cada día de feria llegan también grupos de localidades del interior, como Ranchillos o Burruyacu.

Ortega y Corbalán recibieron la colaboración de "Don Muro", quien es discapacitado. En una camioneta verde, adaptada a las condiciones físicas del hombre, retornaron al vecindario para concretar la distribución de la mercadería. En este tipo de compra también se incluyen gastos extras, como el transporte.

La propuesta conformó. Pesaron cada bulto en un tablón de madera y después distribuyeron la provisión en partes iguales en una mesa plástica. A cada una de las mujeres le tocó dos kilos de papa y también de cebolla, un kilo de lechuga (cuatro plantas) 750 gramos de zanahoria, 500 gramos de zapallo, 800 gramos de acelga, dos pimientos y tres bananas. Todo por $ 20.

Afirman que no quieren ser desleales al almacén del barrio, ni perjudicarlo. Sin embargo, ellas se organizan, suben a sus vehículos o al colectivo y rompen esa alianza económica comprando al "mayoreo". "Se trata de sostener la economía del hogar", afirmaron.

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