El dueño de la botonera
Ambos lo niegan; pero se nota un deterioro en la relación entre Alperovich y Amaya: el primero frenó la titularización de unos 300 docentes municipales. Algo similar ocurre con la planta transformadora de EDET: decían que se necesitaban los voltios, pero ahora parecen no importar Federico van Mameren | LA GACETA fmameren@lagaceta.com.ar
Unos 300 docentes no serán titularizados en el municipio de la capital. Desde hace tiempo los maestros venían empujando ese proyecto hasta que el gobernador puso punto final a esa ordenanza.
Cinco cuestiones deben evaluarse: 1) ¿Dónde se analizaba este proyecto? En el Concejo Deliberante de la capital. 2) ¿Quiénes lo promovían? Opositores y amayistas. 3) ¿A quienes comprendía? A docentes de la capital. 4) ¿Por qué se frenó? Porque el gobernador así lo decidió. 5) ¿El titular del Poder Ejecutivo tiene potestad para decidir este tipo de cuestiones? No. El artículo 75 de la Ley N° 5.529, que rige los municipios, señala: "las municipalidades son autónomas en el ejercicio de sus funciones; sus resoluciones, dentro de la esfera de sus facultades, no pueden ser revocadas por otra autoridad; se comunicará a la Legislatura por conducto del Ejecutivo".
Antes de partir a Dubai el gobernador, José Alperovich, advirtió a sus ediles que no debía prosperar el proyecto de los 300 docentes municipales. Cuando regresó dijo basta. "Esto no se hace y punto".
Contradicciones
Este es el reino donde el aumento del gasto público no ha venido siendo un problema. Es el mismo lugar donde el incremento de los empleados públicos ha sido más una constante que una excepción. Con estos dos antecedentes la decisión llama más aun la atención. Finalmente, los docentes han terminado siendo rehenes de una interna política.
El intendente Domingo Amaya y José Alperovich se cansan de repetir que se profesan respeto, cariño; y se tiran flores cada vez que la prensa pone la lupa sobre sus relaciones. Ambos desmienten que haya alguna cuestión que los enfrente. Sin embargo, los hechos deslucen sus palabras, y las instituciones tienen que adecuarse a los humores de estos hombres.
Las escuelas municipales han sido históricamente establecimientos de orgullo en la vida del municipio y hasta han sido de utilidad para experimentar en la vida educativa de la provincia. Hoy están inmersas en un país que ha incrementado los presupuestos, la calidad educativa y hasta los establecimientos educativos. No obstante, aún sigue vigente la discusión sobre la eficiencia de la educación privada. (www.idesa.org/informes/579)
Todos estos planteos que podrían enriquecer un debate a la hora de analizar cambios, inversiones o transformaciones en la educación municipal han terminado en el tacho de la basura, porque lo único que importa es "¿qué dirá José?".
Este es el sistema decisorio vigente en Tucumán. No importan las instituciones ni quienes las constituyan. No tiene ningún valor lo que piensen, padezcan, imaginen, propongan o supongan los alumnos ni sus padres. Carece de interés los porqués esgrimidos por los maestros. Vale nada las razones expuestas por ediles que están a favor o en contra de esta iniciativa. Menos valor tiene la situación de la educación actual. En Tucumán, a la hora de tomar una decisión, lo que importa es "¿qué piensa o qué dice José?".
No son las instituciones las que toman las decisiones. No son sus representantes los que definen el qué hacer. Es una persona la que adopta una postura; y se hace tal cual él dice. Si es así, el margen de error es muy elevado. No es lo mismo que un equipo estudie cada cuestión a fondo y la comunique para que después se adopte una decisión política que, por el contrario, sea uno solo el que defina todo.
Alperovich tiene una razón casi irrefutable para darle la orden a Amaya de que no toque el tema de la titularización de los docentes. Está seguro que todo repercutirá en su gestión provincial y los costos serán muy altos para él. Pero esa es otra discusión. La Provincia deberá ver si puede o no acarrear esos costos, pero la Municipalidad debería tener -legalmente la tiene- la posibilidad de analizar, de actuar y de acertar -o de equivocarse-. La democracia tucumana se debilita y también afecta la idoneidad, responsabilidad y capacidad de los técnicos, cuyos estudios cada vez valen menos porque sus verdades dependen de otras cosas.
No hacía falta este desplante para confirmar que Alperovich y Amaya sostienen una pareja destruida, con cimientos que fraguaron en la desconfianza. Por eso en los últimos días el intendente de la capital ha trazado un nuevo mapa para distribuir a sus soldados en cada una de las obras que encara o que le corresponde a la Municipalidad. El lordmayor no quiere seguir poniéndose colorado cuando ve que los dirigentes alperovichistas ponen carteles con el nombre de Alperovich y de un legislador en las obras en las que deberían figurar concejales amayistas y el propio Amaya. La tarea de aquellos soldados será evitar que les "roben" estas obras. Los papelones en este 2012 sobran...
Alperovich toma la política comarcana como una diversión. Actuar, motivar o desalentar a un dirigente es parte de sus distracciones. El límite para el titular del Ejecutivo está en la Rosada, donde hacen con él exactamente lo mismo que él le hace a los dirigentes provinciales.
El dedo en transformador
Alperovich también le puso punto final a la discusión por la instalación de la planta transformadora que EDET iba a edificar en Ayacucho al 200. "No quiero problemas", confesó el gobernador. Bastó pronunciar ese deseo para que la instalación de la planta se desactivara.
La necesidad personal del mandatario dejó contento a los vecinos, porque se cumplió la voluntad de aquellos que veían peligro en los transformadores. ¿Faltará energía? ¿La "luz" se cortará más de lo previsto? Todo pasó a un segundo plano tras la decisión del gobernador. Los especialistas tenían claro -y lo explicaban con números- que sin esa planta los próximos días serán calamitosos. Ahora que Alperovich resolvió en contrario, ¿los números también se desdicen? Uno de los temores que tenían algunos expertos del Ministerio de Desarrollo Productivo era que la Provincia terminara contratando trailers para abastecer de energía cuando el sistema colapse. La potencia de la decisión de Alperovich parece ser tal que frenará hasta el consumo de energía...
Las instituciones de Tucumán no deberían darse el lujo de estar dependiendo de la voz de un gobernador. Lo más triste es ver a los especialistas subsumiendo sus verdades al capricho -no a la conveniencia- político.
El botón de muestra
Las elecciones en el Colegio de Abogados -que se llevarán a cabo mañana- tal vez sean una de esas excepciones que confirman las reglas. Los hombres y mujeres del derecho han decidido construir su futuro en base a hechos democráticos. Los candidatos han dado un ejemplo cuando ante la prensa han aceptado participar de un debate de ideas y proyectos. No sólo eso, han sido respetuosos de una serie de preguntas a las que se han ajustado sin poner ninguna objeción.
Esta claro que estos comicios no pueden escapar a la colonización y a la fuerza del dinero, pero mientras mantenga sus estructuras abiertas a las decisiones de sus integrantes la entidad intermedia siempre saldrá favorecida, gane quien gane y sea del color político que fuere. En los comicios de los letrados han metido las narices peronistas, radicales, socialistas, alperovichistas, camporistas, emepetristas, amayistas y bettistas. Para algunos seguramente estas intromisiones son peligrosas; pero sin lugar a dudas sólo es una contribución de oxígeno a la democracia de las instituciones intermedias. Son estas estructuras las que van generando escuelas de dirigentes que deben aprender y fomentar la importancia del disenso y de la construcción colectiva; no en base a una decisión unilateral del que está más arriba en el poder.
Cinco cuestiones deben evaluarse: 1) ¿Dónde se analizaba este proyecto? En el Concejo Deliberante de la capital. 2) ¿Quiénes lo promovían? Opositores y amayistas. 3) ¿A quienes comprendía? A docentes de la capital. 4) ¿Por qué se frenó? Porque el gobernador así lo decidió. 5) ¿El titular del Poder Ejecutivo tiene potestad para decidir este tipo de cuestiones? No. El artículo 75 de la Ley N° 5.529, que rige los municipios, señala: "las municipalidades son autónomas en el ejercicio de sus funciones; sus resoluciones, dentro de la esfera de sus facultades, no pueden ser revocadas por otra autoridad; se comunicará a la Legislatura por conducto del Ejecutivo".
Antes de partir a Dubai el gobernador, José Alperovich, advirtió a sus ediles que no debía prosperar el proyecto de los 300 docentes municipales. Cuando regresó dijo basta. "Esto no se hace y punto".
Contradicciones
Este es el reino donde el aumento del gasto público no ha venido siendo un problema. Es el mismo lugar donde el incremento de los empleados públicos ha sido más una constante que una excepción. Con estos dos antecedentes la decisión llama más aun la atención. Finalmente, los docentes han terminado siendo rehenes de una interna política.
El intendente Domingo Amaya y José Alperovich se cansan de repetir que se profesan respeto, cariño; y se tiran flores cada vez que la prensa pone la lupa sobre sus relaciones. Ambos desmienten que haya alguna cuestión que los enfrente. Sin embargo, los hechos deslucen sus palabras, y las instituciones tienen que adecuarse a los humores de estos hombres.
Las escuelas municipales han sido históricamente establecimientos de orgullo en la vida del municipio y hasta han sido de utilidad para experimentar en la vida educativa de la provincia. Hoy están inmersas en un país que ha incrementado los presupuestos, la calidad educativa y hasta los establecimientos educativos. No obstante, aún sigue vigente la discusión sobre la eficiencia de la educación privada. (www.idesa.org/informes/579)
Todos estos planteos que podrían enriquecer un debate a la hora de analizar cambios, inversiones o transformaciones en la educación municipal han terminado en el tacho de la basura, porque lo único que importa es "¿qué dirá José?".
Este es el sistema decisorio vigente en Tucumán. No importan las instituciones ni quienes las constituyan. No tiene ningún valor lo que piensen, padezcan, imaginen, propongan o supongan los alumnos ni sus padres. Carece de interés los porqués esgrimidos por los maestros. Vale nada las razones expuestas por ediles que están a favor o en contra de esta iniciativa. Menos valor tiene la situación de la educación actual. En Tucumán, a la hora de tomar una decisión, lo que importa es "¿qué piensa o qué dice José?".
No son las instituciones las que toman las decisiones. No son sus representantes los que definen el qué hacer. Es una persona la que adopta una postura; y se hace tal cual él dice. Si es así, el margen de error es muy elevado. No es lo mismo que un equipo estudie cada cuestión a fondo y la comunique para que después se adopte una decisión política que, por el contrario, sea uno solo el que defina todo.
Alperovich tiene una razón casi irrefutable para darle la orden a Amaya de que no toque el tema de la titularización de los docentes. Está seguro que todo repercutirá en su gestión provincial y los costos serán muy altos para él. Pero esa es otra discusión. La Provincia deberá ver si puede o no acarrear esos costos, pero la Municipalidad debería tener -legalmente la tiene- la posibilidad de analizar, de actuar y de acertar -o de equivocarse-. La democracia tucumana se debilita y también afecta la idoneidad, responsabilidad y capacidad de los técnicos, cuyos estudios cada vez valen menos porque sus verdades dependen de otras cosas.
No hacía falta este desplante para confirmar que Alperovich y Amaya sostienen una pareja destruida, con cimientos que fraguaron en la desconfianza. Por eso en los últimos días el intendente de la capital ha trazado un nuevo mapa para distribuir a sus soldados en cada una de las obras que encara o que le corresponde a la Municipalidad. El lordmayor no quiere seguir poniéndose colorado cuando ve que los dirigentes alperovichistas ponen carteles con el nombre de Alperovich y de un legislador en las obras en las que deberían figurar concejales amayistas y el propio Amaya. La tarea de aquellos soldados será evitar que les "roben" estas obras. Los papelones en este 2012 sobran...
Alperovich toma la política comarcana como una diversión. Actuar, motivar o desalentar a un dirigente es parte de sus distracciones. El límite para el titular del Ejecutivo está en la Rosada, donde hacen con él exactamente lo mismo que él le hace a los dirigentes provinciales.
El dedo en transformador
Alperovich también le puso punto final a la discusión por la instalación de la planta transformadora que EDET iba a edificar en Ayacucho al 200. "No quiero problemas", confesó el gobernador. Bastó pronunciar ese deseo para que la instalación de la planta se desactivara.
La necesidad personal del mandatario dejó contento a los vecinos, porque se cumplió la voluntad de aquellos que veían peligro en los transformadores. ¿Faltará energía? ¿La "luz" se cortará más de lo previsto? Todo pasó a un segundo plano tras la decisión del gobernador. Los especialistas tenían claro -y lo explicaban con números- que sin esa planta los próximos días serán calamitosos. Ahora que Alperovich resolvió en contrario, ¿los números también se desdicen? Uno de los temores que tenían algunos expertos del Ministerio de Desarrollo Productivo era que la Provincia terminara contratando trailers para abastecer de energía cuando el sistema colapse. La potencia de la decisión de Alperovich parece ser tal que frenará hasta el consumo de energía...
Las instituciones de Tucumán no deberían darse el lujo de estar dependiendo de la voz de un gobernador. Lo más triste es ver a los especialistas subsumiendo sus verdades al capricho -no a la conveniencia- político.
El botón de muestra
Las elecciones en el Colegio de Abogados -que se llevarán a cabo mañana- tal vez sean una de esas excepciones que confirman las reglas. Los hombres y mujeres del derecho han decidido construir su futuro en base a hechos democráticos. Los candidatos han dado un ejemplo cuando ante la prensa han aceptado participar de un debate de ideas y proyectos. No sólo eso, han sido respetuosos de una serie de preguntas a las que se han ajustado sin poner ninguna objeción.
Esta claro que estos comicios no pueden escapar a la colonización y a la fuerza del dinero, pero mientras mantenga sus estructuras abiertas a las decisiones de sus integrantes la entidad intermedia siempre saldrá favorecida, gane quien gane y sea del color político que fuere. En los comicios de los letrados han metido las narices peronistas, radicales, socialistas, alperovichistas, camporistas, emepetristas, amayistas y bettistas. Para algunos seguramente estas intromisiones son peligrosas; pero sin lugar a dudas sólo es una contribución de oxígeno a la democracia de las instituciones intermedias. Son estas estructuras las que van generando escuelas de dirigentes que deben aprender y fomentar la importancia del disenso y de la construcción colectiva; no en base a una decisión unilateral del que está más arriba en el poder.








