Un espejo en el que se reconocían todos

Durante más de cuatro décadas, las observaciones del peruano Ricardo Chirre Danós -tucumano por adopción- adornaron las páginas de nuestro diario. Agudo, emotivo y sobre todo lleno de humor, supo expresar el palpitar de la vida cotidiana en la provincia

LA VIDA CIUDADANA. Las misceláneas de los jubilados y las Instantáneas. LA VIDA CIUDADANA. Las misceláneas de los jubilados y las "Instantáneas".
Roberto Delgado
Por Roberto Delgado 18 Noviembre 2012
Llevan detenido a un hombre a una comisaría de Buenos Aires. El comisario interroga al oficial que le conduce: -¡Por qué traen preso a este hombre? -¡Señor -dice el policía-, asaltó un banco y se llevó 200.000 pesos"

-¡200.000 pesos! ¿Y por eso lo traen?... Pues que lo larguen por infeliz. Y sepa Ud. que aquí no se admiten rateros. Y que sólo encerramos a los que hayan robado unos dos y tres millones, por lo menos... ¡Si es que los agarran!"

Esa era una de las misceláneas de jubilados que Ricardo Chirre Danós publicaba los domingos en la columna "Desde mi banco"... y que firmaba con el seudónimo "De la Plaza". La charla, distendida, entre un jubilado tucumano y otro santiagueño, estaba teñida de los hábitos de la crítica familiar, sin ataduras: sensible, conmovida y a la vez mordaz e irónica, que representaba tan bien el periodista: "siempre fui levantisco, pero sincero, / rebelde a los mandones y a los jerarcas"... dice de sí mismo Chirre Danós en su poema "Mi ciudad natal" ("Evocaciones"), publicado en 1972 en el libro "Al caer la noche".

Nacido en 1892 en Lima, Perú, se dedicó desde temprano al periodismo, al teatro y a la poesía. En un diario de Lima llamado "El Perú" comenzó a publicar en marzo de 1917 una sección llamada "Saetazos", dedicada a desmenuzar la vida cotidiana. Allí empezó a usar el seudónimo "Batilo", referido a un poeta griego del siglo I AC que se especializó en el género pantomímico.

Chirre Danós, que había llegado a los 33 años a Tucumán y que nunca perdió su cantarina tonada peruana, no sólo se enamoró de la provincia -en una nota para una publicación de "Turismo e Industrias", de 1938, describió a este Tucumán, "cofre de maravillas", de tierras soleadas y con inviernos llenos de primaveras- sino que asimiló la visión "tucumana" de las cosas.

Las "Instantáneas" de Batilo eran cosa seria, en clave de humor: en "Procesos", a propósito de la intervención al gobernador de Santiago del Estero, dice:

No bien del cargo fue destituido / le ha tomado la Parca por su cuenta / y un cargo y otro cargo se le "inventa", / según el gobernante intervenido. // Hay, declara Miguel, jueces que abusan (...)// ¿Que hizo malversaciones? son razones / de una ridiculez apabullante. / Intervenido o no, ¿qué gobernante / ha dejado de hacer malversaciones?

(8/7/1962)

En "Mitológicamente", habla de un caño roto en el Cementerio:

Era un panteón social. Una vertiente / apareció de pronto en el subsuelo; / se intentó repararlo inútilmente / y ahora ese pánteón, sin paralelo, / es subacuático y semisurgente. // Ocurre en el Oeste. A la Comuna / debieran preocupar tales asuntos / dándoles solución más oportuna, / pues no deben estar sin duda alguna, / cómodos bajo el agua los difuntos.

(12/7/1962)

Una de las más recordadas es "El silencio", del 13/10/1963, que acaso describe para siempre el espíritu de las calles de la bulliciosa urbe:

Ha crecido el bochinche. Las comadres/ conversan como siempre, pero a gritos;/ el ocioso discute a voz en cuello / igual que si estuviera en un partido.// Gritan los vendedores ambulantes, / metiendo por los ojos sus artículos/ y grita el transeúnte disgustado, / al mirar que la ley se echó en el olvido.// Las motos, reinas del escape libre, / corren ametrallando el municipio, / en tanto frenos, ruedas y motores / orquestan un concierto de chirridos...

La segunda estrofa del poema daba una definición que parece de hoy:

La gente así es; le gusta ser porfiada, / andar a contramano; es el espíritu / de la contradicción lo que le guía. / ¿Prohíbese una cosa? ¡Por lo mismo!

Chirre Danós ingresó a LA GACETA en 1928 y escribió desde críticas de teatro a crónicas policiales, de notas de la calle a debates de la Legislatura. Llegó a prosecretario de redacción en 1944 y renunció en 1953 para jubilarse, pero regresó cinco años después: su multipresencia en el diario era de alto impacto; a tal punto, que en mayo de 1969, estando muy enfermo, debió ausentarse y LA GACETA sacó una nota para sus lectores titulada "Licencia de "Batilo'". "Tales rimas son el decantado aporte último de quien, ni enfermo ni jubilado, pudo sustraerse a la magia del periodismo. En los días mozos, escribía páginas enteras del diario. Era el insustituible cronista cultural".

Al relatar cómo se hizo tucumano, la nota menciona que Chirre Danós "atrapó el sentido de nuestra vida ciudadana, del centro y de las barriadas, y logró encontrarle el recóndito acento. Hizo poesía con las cosas de todos los días, ya encontrando los buenos rasgos, ya destripando los negativos. Los versos de 'Batilo' podían retumbar como cañonazos editoriales, o acariciar de puro conmovidos. En sus rimas cabrilleaba el Tucumán cotidiano y caluroso, donde la punta de una noticia le servía para dibujar todo un cuadro justísimo, una suerte de espejo para que se reconocieran todos, desde el encumbrado funcionario al vociferante camionero".

Era, además, un crítico mordaz de espectáculos. En una evocación de 1981, Juan Carlos Giuffré, empresario artístico, recuerda que Chirre Danós hacía "transpirar" a figuras de primera línea por su sentido exigente y detallista. "Incluso, antes de venir, (muchos) me preguntaron si LA GACETA no había cambiado de crítico", recordó Giuffré.

Los diálogos de los jubilados tenían esa ironía desencantada y graciosa de las charlas de café, sin llegar al enojo:

"-¿Así que combaten la mosca de la fruta? Pero, ¿Y la que nos ataca a nosotros?, dice el santiagueño. / -Como Ud. comprende, la alimentación de la población es lo primero y primordial. / -Y esa preferencia nos da, al menos, una satisfacción: no ser considerados, ni como melones, ni como zanahorias".

Los sucesos policiales, fuente de relatos de toda índole en las páginas de los diarios, también fueron tomados en solfa por Chirre Danós, tanto desde las misceláneas de los jubilados como desde las instantáneas de Batilo:

El cantante español Pedrito Rico fue asaltado en Buenos Aires por un taxista, quien le despojó de joyas y dinero. Pedrito denunció el hecho a la policía, diciendo: "Miusté lo que pué er apeyido, que jasta le asartan a uno. No hay ná que jacé, tendré que cambiármelo pa evitá que me den otro disgusto esos esaboríos. Dende hoy p'alante me vi a yamá, Pedrito Pobre"

(9/7/1960)

Falleció en junio de 1974. En la nota sobre su deceso, LA GACETA destacó que su tarea había nacido a mitad de los años 20, "la década de la toma de conciencia cultural de la provincia; y se prolonga por más de 40 años de bregar diario, con finalidades evidentes de bien público, en los capitales aspectos de la información objetiva y clara y aquel de la palabra orientadora, la crítica aguda y el pedagógico sentido del humor".

Hubo un vínculo fuerte entre este limeño curioso, culto y apasionado, tucumano por adopción, con LA GACETA y también con la idiosincracia argentina: así lo refleja en la instantánea del 4/8/1970, dedicada al cumpleaños de nuestro diario:

"-Cincuenta y ocho años cumple LA GACETA/ -Yo la he conocido siendo jovencita/ -Hoy es gran señora - Nada necesita, / tiene nombre y fama - Y se la respeta. // -Al bien colectivo su labor concreta / - Fuente es de cultura su palabra escrita / - Su progreso gráfico a buscarla incita / - Como informativa y seria es completa. // - Cubre el noroeste con sus ediciones / -tenemos con ella dos instituciones, / que a diario señalan plena evolución. //

- ¿Dos, usted ha dicho? ¡No veo ninguna...! / -Dos y lo repito - LA GACETA es una / y ¿cuál es la otra? - ¿La otra?, ¡la inflación!"

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