BUENOS AIRES.- El anuncio de la presidenta Cristina Fernández de exceptuar del pago del impuesto a las Ganancias a la segunda cuota del aguinaldo para los sueldos inferiores a $ 25.000 mensuales generó reacciones dispares entre los sindicalistas. Entre los gremios cercanos al gobierno calificaron de "importante" el anuncio presidencial, mientras que los sindicalistas críticos a la política oficial minimizaron el impacto de la medida en el bolsillo del trabajador al tildarla de "insignificante".
La medida quedó oficializada al publicarse ayer el decreto 2191/2012 en el Boletín Oficial, que indica que "tendrá efectos exclusivamente para los sujetos cuya mayor remuneración bruta mensual devengada entre los meses de julio a diciembre de 2012, no supere la suma de $ 25.000". Desde la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP, estiman que un empleado en relación de dependencia que cobre un sueldo bruto de $ 15.000 dejará de abonar por el impuesto a las Ganancias $ 1.432 con el segundo sueldo anual complementario que se abonará en diciembre.
Entre quienes elogiaron la medida está el secretario general del Sindicato de Peones de Taxis, Omar Viviani, quien afirmó "es importante el anuncio, porque trae algún paño frío al reclamo que tiene el movimiento obrero".
El sindicalista resaltó la decisión de la jefa de Estado de discutir una modificación del mínimo no imponible en 2013 al asegurar que "se abrió una mesa de diálogo para buscar una alternativa para esta situación, que es un reclamo del movimiento obrero". En la misma línea, el secretario adjunto de la CTA oficialista, Pedro Wasiejko, destacó que la medida es para "que genere impacto positivo sobre el consumo" y valoró como importante que se convoque a las centrales obreras a discutir en 2013 un "piso adecuado" del mínimo no imponible.
Desde el empresariado, el presidente de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), Osvaldo Cornide, ponderó la decisión de la Presidenta de que la modificación del mínimo no imponible de Ganancias sea tratado en el futuro en el ámbito de la discusión salarial.
"Es un mecanismo adecuado hacerlo en las paritarias porque hay una cantidad de sectores que están siendo afectados por descuentos muy importantes cuando en realidad lo que reciben no son cifras tan grandes", consideró.
En sintonía, el titular de la Unión Industrial de Buenos Aires, Osvaldo Rial, dijo que la eliminación del impuesto a las Ganancias de la segunda cuota del aguinaldo representa "un costo para el Estado que se hace en beneficio de los trabajadores y de la economía del país". "El dinero que se inyectará será una buena cantidad que irá al consumo y es un paliativo porque además escuchamos que el impuesto se analizará en forma general el año próximo", señaló Rial.
Las críticas
En la vereda opuesta, el secretario general de la Uatre, Gerónimo Venegas, juzgó que el anuncio de la Presidenta "es una falta de respeto a los trabajadores" y advirtió que "duplica la potencia del paro del día 20" convocado por la CGT moyanista y la CTA disidente. "Es una vergüenza que ante dirigentes gremiales se anime a decir semejante barbaridad, que el mínimo no imponible se va a discutir el año que viene", reprochó.
Venegas sostuvo que la falta de actualización del mínimo no imponible hizo "que se resienta el mercado interno, porque los aumentos salariales que logran los trabajadores en vez de ir al consumo van a las arcas del gobierno".
En igual sintonía, el secretario general del gremio de los Judiciales, el moyanista Julio Piumato, evaluó que la medida "es casi insignificante, porque es un nuevo año que no tenemos actualización del mínimo no imponible".
"Si a un muerto de hambre le tirás un mendrugo de pan, va a estar muy contento, pero es pretender endulzar el mar con una cucharada de azúcar", graficó.
Piumato estimó que el mínimo no imponible "tendría que ser de $ 13.800 para una familia tipo", y lamentó que "terminamos el año con $ 7.900 y $ 5.700 para los trabajadores solteros".
En similar tono, el titular del Sindicato de Petróleo y Gas Privado, Guillermo Pereyra, aseveró que la medida es "una burla" y "una provocación a los trabajadores". "Este es un paliativo: un pan dulce, una sidra, y se terminó", fustigó. También para el diputado por el PRO, Jorge Triaca, la medida es "insuficiente" y "de efecto casi insignificante". "La solución de fondo pasa por reconocer la inflación, combatirla con medidas claras y generar mejores salarios, ingresos y oportunidades de ahorro genuino para nuestro pueblo", planteó. (DyN-Télam)
A quiénes beneficia y a quiénes no
Según los tributaristas, un trabajador casado con dos hijos que cobra $ 10.000 bruto puede llegar a beneficiarse con $ 70. Si cobra hasta $ 15.000, el plus de fin de año sería de $1.432.

Los casados con dos hijos con salarios brutos inferiores a $ 7.998 no abonan el impuesto a las Ganancias. Por lo tanto, no recibirán ninguna bonificación con el medio aguinaldo.
Si es soltero y percibe un salario de $ 8.000, el plus que cobrará con el medio aguinaldo de diciembre puede ser de casi $ 300. Si el salario llega a $ 10.000, recibirá $ 800 extra.

La norma enuncia que un trabajador soltero que tenga un salario bruto interior a $ 5.972 no está alcanzado por el impuesto a las Ganancias. Por lo tanto, no cobrará el plus.
Si el trabajador cobra a fines de año un plus o bonus en su empresa, es posible que esa suma adicional quede alcanzada por el impuesto a las Ganancias.
Los monotributistas y los autónomos no están alcanzados por el anuncio y no tendrán derecho a la excepción. Los primeros suman 1,3 millón; los otros son 450.000 casos.







