La marginación urbana de los ciclistas

13 Noviembre 2012
Fue uno de los primeros medios de locomoción que inventó el hombre. La noticias más antiguas que se tienen de ella se remontan a China (sus ruedas eran de bambú) y a Egipto. Siglos después hizo su aparición en un apartado del Codex Atlanticus, de Leonardo da Vinci. Ya, hacia 1490, el genio renacentista había pensado hacia 1490 en una bicicleta con una transmisión de cadena como las que se usan actualmente. Mientras en muchas capitales del mundo el vehículo se ha popularizado y esa fama ha llegado a algunas ciudades argentinas, San Miguel de Tucumán sigue siendo indiferente a este medio de movilidad, cuyos beneficios a la salud son múltiples.

En nuestra edición de ayer, dedicamos un amplio espacio, a ciudadanos que impulsan el ciclismo urbano, así como el diseño de bicisendas. La mentora del grupo Ambientalistas Autoconvocados por la Bici en la Ciudad (AABC) se mostró poco esperanzada en que se ponga en marcha las ordenanzas municipales sancionadas oportunamente. La dirigente dijo que Sevilla posee un casco histórico importante, las calles son más estrechas que acá, pero las bicisendas funcionan. "Esto se está dando en todas las ciudades del mundo. No entiendo por qué en Tucumán insisten con que no aún no estamos listos", dijo. Señaló que ha desistido de circular por el centro para desplazarse hasta su lugar de trabajo, debido a la creciente hostilidad de los automovilistas y colectiveros. Otro miembro de la AABC señaló que no pretenden que haya una bicisenda en cada calle, sino en sectores determinados. Indicó que al igual que nuestra ciudad, Buenos Aires también tiene calles estrechas. El subsecretario municipal de Planificación Urbana afirmó que la creación de bicisendas está contemplada en un proyecto integral de movilidad urbana que está desarrollando el Gobierno de la ciudad con asesoramiento internacional y agregó que no se las puede implementar de manera aislada.

En 1998, un edil radical impulsó un proyecto para construir ciclovías que no llegó a ser considerado. En 2009, el Concejo Deliberante aprobó una propuesta para crear una red de circulación para ciclistas. La iniciativa contemplaba el diseño de ciclorredes, así como de estacionamientos gratuitos y adecuados; preveía circuitos y tramos seguros para ciclistas que comunicaran diferentes puntos de la ciudad. Mientras en San Miguel de Tucumán sigue aguardando que se ponga alguna vez en marcha la ordenanza, se sabe que en Buenos Aires, la red de ciclovías que comenzó a construirse en 2010 ya posee 92 kilómetros y en diciembre se le sumarán 700 metros más.

Entre otras cosas, andar en bicicleta previene la osteoporosis, combate el estrés, mejora el humor; es bueno para personas que padecen problemas articulares, especialmente de columna; mejora el sistema osteoarticular; disminuye la posibilidad de artrosis, fortalece el corazón y todo el sistema cardiovascular. En la última década, el tabaquismo, la diabetes, las enfermedades cardiovasculares y el sedentarismo se han transformado en los principales factores de muerte.

¿Qué hará falta para que las autoridades se decidan a poner en marcha proyectos saludables, como estimular el uso de la bicicleta? ¿Por qué si hace casi dos décadas se estudia el ordenamiento del tránsito, este sigue cada vez peor? ¿Por qué esta es una ciudad para el automovilista y no para el peatón? ¿Por qué en otras urbes sí son posibles las bicisendas y acá no?

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