03 Noviembre 2012 Seguir en 
Octubre fue de pavor. Las acciones cayeron 5,23% en pesos y 6,65% en dólares; también los bonos estuvieron presionados por la pesificación del Chaco, el fallo de una corte en Estados Unidos, la reforma al mercado de capitales y el primer año del cepo cambiario; únicamente subió el riesgo país. El canje de deuda está cerrado para los que no entraron por la ley cerrojo y podría repartir los dólares el BIS Banco Internacional de Pagos de Basilea según disponga la justicia, mientras Argentina busca indemnidad para sus activos -como la Fragata Libertad- en un mundo globalizado.
El sistema bursátil argentino venía débil comparado con otras bolsas. Con poco volumen está calificado de fronterizo como la Bolsa de Vietnam. Hubo poco ánimo para abrir las empresas; faltó veracidad en los índices del Estado por el que ajustan los títulos; además, se nacionalizó al principal inversor, las AFJP; se hundió el valor de las empresas de servicios que cotizan (es reciente la expropiación de una líder como YPF) y hay un costo por salir a la bolsa. Pero el mercado honró siempre sus compromisos y en los peores momentos de la economía.
El cambio es necesario y lo debió hacer la propia actividad. Ahora es inevitable y el peligro sería un mayor control del estado y solo el beneficio de la desmutualización -autorizar a nuevos operadores- con un valor de la patente -butaca para operar- accesible, porque actualmente es cara.
Hay mucho temor y poca expectativa favorable que la nueva ley logre una sola plataforma de negocios de las 12 bolsas de comercio, nueve mercados de valores y del mercado abierto electrónico como ofrece España. También que los mercados se abran como sucedió con éxito en el Rofex de la Bolsa de Rosario. Mientras lo que se necesita es más empresas e instrumentos en el panel y seguridad jurídica para canalizar ahorro a la producción.
El sistema bursátil argentino venía débil comparado con otras bolsas. Con poco volumen está calificado de fronterizo como la Bolsa de Vietnam. Hubo poco ánimo para abrir las empresas; faltó veracidad en los índices del Estado por el que ajustan los títulos; además, se nacionalizó al principal inversor, las AFJP; se hundió el valor de las empresas de servicios que cotizan (es reciente la expropiación de una líder como YPF) y hay un costo por salir a la bolsa. Pero el mercado honró siempre sus compromisos y en los peores momentos de la economía.
El cambio es necesario y lo debió hacer la propia actividad. Ahora es inevitable y el peligro sería un mayor control del estado y solo el beneficio de la desmutualización -autorizar a nuevos operadores- con un valor de la patente -butaca para operar- accesible, porque actualmente es cara.
Hay mucho temor y poca expectativa favorable que la nueva ley logre una sola plataforma de negocios de las 12 bolsas de comercio, nueve mercados de valores y del mercado abierto electrónico como ofrece España. También que los mercados se abran como sucedió con éxito en el Rofex de la Bolsa de Rosario. Mientras lo que se necesita es más empresas e instrumentos en el panel y seguridad jurídica para canalizar ahorro a la producción.
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