El día que murió el líder y nació La Cámpora

El día que murió el líder y nació La Cámpora

Era el día del Censo Nacional. Federico van Mameren y Juan Manuel Asís me pidieron que arme el bolso y viaje a Buenos Aires. En el aeropuerto, el "Chaqueño" Palavecino me decía: "qué cosa la vida, chango, se ha muerto el Néstor". El cantante salteño había suspendido varios recitales en Tucumán. Era un vuelo hacia el dolor del poder. La noche del 27 de octubre de 2010, medio Buenos Aires lloraba; la otra mitad tocaba bocina en avenida 9 de Julio. Néstor Kirchner despertaba esas pasiones. No había grises. En la zona del Congreso, los colectivos llegaban de a cientos. Todos buscaban su espacio para despedir al líder del kirchnerismo. Cristina Fernández ordenó que la capilla ardiente se hiciera en la Casa Rosada. La vigilia tenía rostro juvenil. Una noche en vela, en Plaza de Mayo.

Al día siguiente, la multitud se agolpó frente a la Casa de Gobierno. Estaba todo preparado para la despedida del santacruceño. "Fuerza Cristina", era la consigna del afiche que se podía leer en toda la ciudad. La tristeza hizo fila para ingresar a Balcarce 50. Las coronas se desparramaron por todo el frente de la sede del Poder Ejecutivo. Muy temprano, Juan Cabandié -uno de los símbolos de la nueva generación K- arengaba desde Avenida de Mayo a esos jóvenes militantes que cantaron durante toda la madrugada a Néstor. En el otro lado de la ciudad, cerca de Puerto Madero, los simpatizantes liderados por Máximo Kirchner copaban las calles.

En 20 años de ejercicio del periodismo, fui testigo de un hecho histórico. El diario me dio un asiento de privilegio para cubrir una transformación generacional, el de la fuerza de los jóvenes para sostener a una gestión que el mundo político y económico no le daba tanto tiempo de vida.

El día en que los gobernadores rindieron tributo al proyecto político e hicieron un tácito pacto de gobernabilidad para sostener a Cristina.

El día en que los funcionarios no debían llorar la partida del ex presidente porque así lo habían acordado con ella.

El día en que esos granaderos estoicamente esperaron durante horas el paso de la pompa fúnebre en medio de una inesperada tormenta.

El día en que Hugo Moyano se bajó de una combi con los máximos líderes de la antigua CGT kirchnerista que prometieron respaldo a la jefa de Estado.

El día en que nació el mito del cajón cerrado, que dejó abierta la especulación acerca de la muerte del "pingüino". "¡Néstor Vive!", fue la leyenda más pintada en el microcentro porteño.

El día en que murió el líder, pero nacieron corrientes de poder como "La Cámpora" o "La Gran MaKro".

Fue el día de la caminata más larga de miles de simpatizantes que, en el Aeroparque Jorge Newbery, vieron partir a su líder en un vuelo a la posteridad.

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