Las internas bullen en el Concejo Deliberante de Concepción. Ocurre que el bloque oficialista, que apoyaba al intendente, Osvaldo Morelli, se fracturó en dos. El quiebre quedó formalizado durante la renovación de autoridades del cuerpo: el morellismo no sólo no obtuvo ni un cargo en la mesa de conducción, sino que perdió la mayoría (pasó de nueve bancas a cuatro). Si bien fue reelecto Emilio Carrier como presidente, el justicialista quitó su aval hace tiempo al jefe municipal. La mesa se completó con el camporista Carlos Funez (vicepresidente primero) y con el radical Oscar Estéfano (vice segundo).
El titular del Concejo encabeza ahora el autodenominado "grupo de los cinco" (Amado Deguer, María Estela López, Graciela Albarracín y Funez). El nuevo espacio justicialista cuenta con el apoyo, además, de los tres escaños radicales (Estéfano, Carlos Olarte y Eduardo Carrizo). Según trascendió, el apoyo político a los díscolos del ministro del Interior, Osvaldo Jaldo, habría sido clave para la escisión.
En diálogo con LA GACETA, Carrier explicó que la fractura se originó por "cuestiones institucionales". "El Ejecutivo municipal se tomó atribuciones que superaron las cuestiones institucionales. El Concejo no está siendo respetado en cuanto a su rol. Se violentaron sistemáticamente los órganos de control. Esto tuvo una seria repercusión en los concejales y se produjo una ruptura", fustigó.
El ex secretario de Obras Públicas de Morelli precisó que el punto de quiebre fue el proyecto de ordenanza impulsado por el intendente para alterar el reglamento interno. "Se buscaba que resignemos atribuciones sobre el tratamiento de los proyectos ingresados en manos de una comisión. Es decir que, antes de llegar al recinto, las iniciativas debían pasar por una especie de filtro. Además, se intentó reducir el número de sesiones. Reclamamos el buen funcionamiento de las instituciones", puntualizó Carrier.
La tirantez con el Departamento Ejecutivo es tal que tras la integración de la mesa, se rechazaron los vetos de Morelli a cuatro ordenanzas.
Los encuentros y desencuentros internos prometen continuar, ya que los cuatro ediles que aún apoyan al jefe municipal no se quedarán con los brazos cruzados. Raúl Flores, Alberto Comaschi, Pedro Albornoz y Carlos Castillo plantearon ayer ante el cuerpo la nulidad del proceso eleccionario. Consideraron que se transgredieron normas internas durante la votación. De esta manera, intentarán frenar la asunción de la mesa, prevista para mañana.
"Las autoridades fueron consagradas sin que hayan obtenido la mayoría absoluta, tal como establecen los artículos 17 y 148 del Reglamento Interno del Concejo", justificaron los oficialistas. Consignaron que Carrier fue elegido con cinco votos (de un total de 12 bancas). El morellismo insistió en que, de acuerdo con las disposiciones internas, el postulante tendría que cosechar siete avales para obtener el cargo. Además, impulsarán que se repita el acto. "Si es necesario, vamos a ir a la Justicia", adelantó Flores.
Carrier, por su parte, negó que se hayan cometido irregularidades. "Aquí lo único que se está haciendo es intentar embarrar la cancha. Hubo una elección y está avalada por la mayoría de los ediles. La interpretación que se hace de la ley es errónea", sostuvo. El radical Olarte consideró prudente requerir asesoramiento, pero apoyó a Carrier: "la elección es un hecho ya definido y avalado por la mayoría".
El titular del Concejo encabeza ahora el autodenominado "grupo de los cinco" (Amado Deguer, María Estela López, Graciela Albarracín y Funez). El nuevo espacio justicialista cuenta con el apoyo, además, de los tres escaños radicales (Estéfano, Carlos Olarte y Eduardo Carrizo). Según trascendió, el apoyo político a los díscolos del ministro del Interior, Osvaldo Jaldo, habría sido clave para la escisión.
En diálogo con LA GACETA, Carrier explicó que la fractura se originó por "cuestiones institucionales". "El Ejecutivo municipal se tomó atribuciones que superaron las cuestiones institucionales. El Concejo no está siendo respetado en cuanto a su rol. Se violentaron sistemáticamente los órganos de control. Esto tuvo una seria repercusión en los concejales y se produjo una ruptura", fustigó.
El ex secretario de Obras Públicas de Morelli precisó que el punto de quiebre fue el proyecto de ordenanza impulsado por el intendente para alterar el reglamento interno. "Se buscaba que resignemos atribuciones sobre el tratamiento de los proyectos ingresados en manos de una comisión. Es decir que, antes de llegar al recinto, las iniciativas debían pasar por una especie de filtro. Además, se intentó reducir el número de sesiones. Reclamamos el buen funcionamiento de las instituciones", puntualizó Carrier.
La tirantez con el Departamento Ejecutivo es tal que tras la integración de la mesa, se rechazaron los vetos de Morelli a cuatro ordenanzas.
Los encuentros y desencuentros internos prometen continuar, ya que los cuatro ediles que aún apoyan al jefe municipal no se quedarán con los brazos cruzados. Raúl Flores, Alberto Comaschi, Pedro Albornoz y Carlos Castillo plantearon ayer ante el cuerpo la nulidad del proceso eleccionario. Consideraron que se transgredieron normas internas durante la votación. De esta manera, intentarán frenar la asunción de la mesa, prevista para mañana.
"Las autoridades fueron consagradas sin que hayan obtenido la mayoría absoluta, tal como establecen los artículos 17 y 148 del Reglamento Interno del Concejo", justificaron los oficialistas. Consignaron que Carrier fue elegido con cinco votos (de un total de 12 bancas). El morellismo insistió en que, de acuerdo con las disposiciones internas, el postulante tendría que cosechar siete avales para obtener el cargo. Además, impulsarán que se repita el acto. "Si es necesario, vamos a ir a la Justicia", adelantó Flores.
Carrier, por su parte, negó que se hayan cometido irregularidades. "Aquí lo único que se está haciendo es intentar embarrar la cancha. Hubo una elección y está avalada por la mayoría de los ediles. La interpretación que se hace de la ley es errónea", sostuvo. El radical Olarte consideró prudente requerir asesoramiento, pero apoyó a Carrier: "la elección es un hecho ya definido y avalado por la mayoría".







