23 Octubre 2012 Seguir en 
(Sara Barderas, agencia DPA) MADRID.- Las elecciones autonómicas del domingo en Galicia y el País Vasco han terminado de hundir al Partido Socialista Obrero Español (PSOE), que conduce Alfredo Pérez Rubalcaba. Los socialistas se desplomaron en las dos regiones, un hundimiento que profundiza la crisis iniciada el año pasado y abre un futuro incierto para su líder, sólo ocho meses después de ser proclamado como tal.
Tras el batacazo electoral de los comicios generales de hace un año, en los que el PSOE (con Pérez Rubalcaba como oponente de Mariano Rajoy) cosechó el peor resultado de su historia, el partido opositor no ha conseguido levantar cabeza y ha caído hasta el punto de que dejó de ser una opción real de poder.
El PSOE "está ante una situación muy grave, la peor que ha vivido, seguramente, en 35 años ya que los españoles no lo reconocen como alternativa", manifestó ayer el ex ministro de Justicia y eurodiputado socialista, Juan Fernando López Aguilar, 24 horas después de las elecciones gallegas y vascas.
Pérez Rubalcaba, de 61 años, sustituyó en el cargo partidario a José Luis Rodríguez Zapatero hace ocho meses, cuando se impuso a la ex ministra de Defensa, Carme Chacón, por 22 votos de diferencia: 487 frente a 465.
De derrota en derrota
El ex ministro de Interior y ex vicepresidente del Gobierno socialista se presentó a las elecciones generales de noviembre de 2011, donde perdió ante el Partido Popular (PP) por 4,3 millones de votos y se quedó con apenas 110 diputados de los 169 que había conseguido cuatro años atrás. Enfrente, el PP logró 186 escaños en el Congreso de los Diputados.
En ese momento, todo se justificó en la gestión de Rodríguez Zapatero, en cuyo consejo de ministros se sentaba también Pérez Rubalcaba: los ciudadanos le dieron la espalda al PSOE por los recortes y ajustes que se aplicaron desde La Moncloa.
Ahora, fue el partido más castigado en las urnas gallegas y vascas, en un momento en el que Rajoy se encuentra hundido en las encuestas, desgastado por la crisis económica, por los recortes y los ajustes en una España que no levanta cabeza.
La pregunta es qué hará Pérez Rubalcaba, que no tiene tras de sí a un partido en bloque. Su posible dimisión ya salió a relucir el domingo por la noche, pero fue descartada por encumbrados dirigentes socialistas, que admitieron "preocupación y ansiedad" por los resultados. Para algunos analistas, sin embargo, que se plantee su renuncia es cuestión de tiempo y apuntan a principios del próximo año como fecha para la apertura de un período de renovación del liderazgo socialista.
Tras el batacazo electoral de los comicios generales de hace un año, en los que el PSOE (con Pérez Rubalcaba como oponente de Mariano Rajoy) cosechó el peor resultado de su historia, el partido opositor no ha conseguido levantar cabeza y ha caído hasta el punto de que dejó de ser una opción real de poder.
El PSOE "está ante una situación muy grave, la peor que ha vivido, seguramente, en 35 años ya que los españoles no lo reconocen como alternativa", manifestó ayer el ex ministro de Justicia y eurodiputado socialista, Juan Fernando López Aguilar, 24 horas después de las elecciones gallegas y vascas.
Pérez Rubalcaba, de 61 años, sustituyó en el cargo partidario a José Luis Rodríguez Zapatero hace ocho meses, cuando se impuso a la ex ministra de Defensa, Carme Chacón, por 22 votos de diferencia: 487 frente a 465.
De derrota en derrota
El ex ministro de Interior y ex vicepresidente del Gobierno socialista se presentó a las elecciones generales de noviembre de 2011, donde perdió ante el Partido Popular (PP) por 4,3 millones de votos y se quedó con apenas 110 diputados de los 169 que había conseguido cuatro años atrás. Enfrente, el PP logró 186 escaños en el Congreso de los Diputados.
En ese momento, todo se justificó en la gestión de Rodríguez Zapatero, en cuyo consejo de ministros se sentaba también Pérez Rubalcaba: los ciudadanos le dieron la espalda al PSOE por los recortes y ajustes que se aplicaron desde La Moncloa.
Ahora, fue el partido más castigado en las urnas gallegas y vascas, en un momento en el que Rajoy se encuentra hundido en las encuestas, desgastado por la crisis económica, por los recortes y los ajustes en una España que no levanta cabeza.
La pregunta es qué hará Pérez Rubalcaba, que no tiene tras de sí a un partido en bloque. Su posible dimisión ya salió a relucir el domingo por la noche, pero fue descartada por encumbrados dirigentes socialistas, que admitieron "preocupación y ansiedad" por los resultados. Para algunos analistas, sin embargo, que se plantee su renuncia es cuestión de tiempo y apuntan a principios del próximo año como fecha para la apertura de un período de renovación del liderazgo socialista.







