En medio de elecciones, habrá un paro general
El Gobierno del Partido Popular enfrenta fuertes desafíos políticos, con reclamos sociales en contra de los planes de ajuste y propuestas independentistas que pueden fracturar el país ibérico. Mañana votan nuevas autoridades en el País Vasco y en Galicia, y los gremios llamaron a una huelga
20 Octubre 2012 Seguir en 
MADRID.- España vivirá el 14 de noviembre la segunda huelga general del año (y séptima de la democracia), en contra de los recortes del Gobierno de Mariano Rajoy.
Los dos grandes sindicatos del país, Comisiones Obreras (CCOO) y la Unión General de Trabajadores (UGT), convocaron al paro que tendrá lugar poco más de tres semanas después de los comicios legislativos de mañana en el País Vasco y en Galicia, y 11 días antes de la crucial elección regional para el Parlamento de Cataluña, votaciones para las cuales tomaron fuerza los reclamos independentistas y el malestar por la crisis económica.
"Es una huelga contra las políticas de austeridad que han demostrado ser un fracaso. Están acabando con la educación, con la sanidad, los jóvenes abandonados a su suerte... En estas condiciones, ¿cuánto más podemos esperar?", sostuvo el secretario de Comunicación de CCOO, Fernando Lezcano.
A las centrales obreras se sumará la Cumbre Social, una alianza que aglutina a 150 organizaciones sociales; entre ellas, organizaciones de juristas, de futbolistas y de las fuerzas de seguridad. Previamente, los indignados nucleados en la Coordinadora 25-S convocaron a tres jornadas de protestas para la próxima semana, y propusieron "empapelar" las rejas del Congreso nacional en Madrid con propuestas para cambiar el proyecto de presupuesto de 2013, con una actuación "no violenta y con inteligencia".
El paro coincidirá con la primera jornada de lucha contra la austeridad convocada en la Unión Europea (UE) y con la huelga general en Portugal, medida que podría ser imitada en Grecia, Chipre y Malta. Hoy marcharán trabajadores británicos por Londres, contra las políticas de ajuste del primer ministro, David Cameron.
Rajoy criticó la convocatoria a la protesta desde Bruselas, donde evaluó con la UE la marcha de su plan económico. "No sirve para solucionar los problemas de los ciudadanos". "Tienen derecho a convocarla, pero yo no puedo compartirlo. No podíamos seguir en una situación como en la que estábamos antes", subrayó (ver "Opinión").
A las urnas
Pero Rajoy enfrenta un dolor de cabeza mucho más inminente, ante las elecciones de mañana en el poderoso Para muchos analistas, el mandatario afronta una prueba de resistencia en los comicios anticipados en ambas regiones autonómicas, en un momento en el que está hundido en las encuestas, desgastado por el recorte fiscal.
El Partido Popular (PP) de Rajoy goza actualmente del mayor poder que ha tenido en su historia. Gobierna en 11 de las 17 comunidades autónomas, entre ellas Galicia, y dispone de una cómoda mayoría absoluta en el Parlamento español. Pero España atraviesa su segunda recesión en tres años, con altísimos niveles de desempleo y la presión de la UE de cumplir con sus pactos de reducción de déficit.
Por este contexto, estas elecciones permitirán al Gobierno central recuperar un poco de aliento o, por el contrario, lo ahogarán un poco más. Los escenarios de partida son distintos en las dos regiones, pero el PP puede sufrir en ambos un retroceso de votos, castigado por lo que Rajoy hace en La Moncloa.
Galicia siempre fue un feudo del PP, que ha gobernado allí 25 años desde 1989. Desde hace tres años, Alberto Núñez Feijóo es el Presidente regional, pero ahora debe evitar que los recortes, las subas de impuestos y las reformas puestas en marcha desde Madrid lo perjudiquen en las urnas gallegas.
Por ello, se alejó todo lo posible de la sombra de Rajoy, ya que si pierde la mayoría absoluta en el Parlamento, los socialistas podrían arrebatarle el Gobierno con un pacto con el Bloque Nacionalista Gallego (de izquierda).
El País Vasco es otra historia. Allí se celebran las primeras elecciones autonómicas sin la amenaza armada de ETA, que hace un año anunció el cese definitivo del uso de la violencia como recurso. Sus simpatizantes políticos volverán a estar representados por la llamada izquierda abertzale (radicales independistas), que en otra época ejerció como el brazo político de la banda (fue proscrito en 2003) y que ahora se presenta con la coalición Bildu.
El enfrentamiento en las urnas es básicamente entre nacionalistas e independentistas, por un lado, y constitucionalistas, por otro. El PP tiene menos que perder, porque no gobierna ni aspira a hacerlo; aunque en 2009 apoyó en el Parlamento vasco a los socialistas para que pudieran romper 30 años de hegemonía del Partido Nacionalista Vasco (PNV), el gran favorito para ganar estos comicios.
En un mes, Cataluña irá a las urnas con el desafío de reclamar el aumento de su autonomía y una eventual independización total de España. El presidente catalán, Artur Mas, si es reelecto, tiene decidido llamar a un referendo de autodeterminación. (DPA-AFP-Télam)
Los dos grandes sindicatos del país, Comisiones Obreras (CCOO) y la Unión General de Trabajadores (UGT), convocaron al paro que tendrá lugar poco más de tres semanas después de los comicios legislativos de mañana en el País Vasco y en Galicia, y 11 días antes de la crucial elección regional para el Parlamento de Cataluña, votaciones para las cuales tomaron fuerza los reclamos independentistas y el malestar por la crisis económica.
"Es una huelga contra las políticas de austeridad que han demostrado ser un fracaso. Están acabando con la educación, con la sanidad, los jóvenes abandonados a su suerte... En estas condiciones, ¿cuánto más podemos esperar?", sostuvo el secretario de Comunicación de CCOO, Fernando Lezcano.
A las centrales obreras se sumará la Cumbre Social, una alianza que aglutina a 150 organizaciones sociales; entre ellas, organizaciones de juristas, de futbolistas y de las fuerzas de seguridad. Previamente, los indignados nucleados en la Coordinadora 25-S convocaron a tres jornadas de protestas para la próxima semana, y propusieron "empapelar" las rejas del Congreso nacional en Madrid con propuestas para cambiar el proyecto de presupuesto de 2013, con una actuación "no violenta y con inteligencia".
El paro coincidirá con la primera jornada de lucha contra la austeridad convocada en la Unión Europea (UE) y con la huelga general en Portugal, medida que podría ser imitada en Grecia, Chipre y Malta. Hoy marcharán trabajadores británicos por Londres, contra las políticas de ajuste del primer ministro, David Cameron.
Rajoy criticó la convocatoria a la protesta desde Bruselas, donde evaluó con la UE la marcha de su plan económico. "No sirve para solucionar los problemas de los ciudadanos". "Tienen derecho a convocarla, pero yo no puedo compartirlo. No podíamos seguir en una situación como en la que estábamos antes", subrayó (ver "Opinión").
A las urnas
Pero Rajoy enfrenta un dolor de cabeza mucho más inminente, ante las elecciones de mañana en el poderoso Para muchos analistas, el mandatario afronta una prueba de resistencia en los comicios anticipados en ambas regiones autonómicas, en un momento en el que está hundido en las encuestas, desgastado por el recorte fiscal.
El Partido Popular (PP) de Rajoy goza actualmente del mayor poder que ha tenido en su historia. Gobierna en 11 de las 17 comunidades autónomas, entre ellas Galicia, y dispone de una cómoda mayoría absoluta en el Parlamento español. Pero España atraviesa su segunda recesión en tres años, con altísimos niveles de desempleo y la presión de la UE de cumplir con sus pactos de reducción de déficit.
Por este contexto, estas elecciones permitirán al Gobierno central recuperar un poco de aliento o, por el contrario, lo ahogarán un poco más. Los escenarios de partida son distintos en las dos regiones, pero el PP puede sufrir en ambos un retroceso de votos, castigado por lo que Rajoy hace en La Moncloa.
Galicia siempre fue un feudo del PP, que ha gobernado allí 25 años desde 1989. Desde hace tres años, Alberto Núñez Feijóo es el Presidente regional, pero ahora debe evitar que los recortes, las subas de impuestos y las reformas puestas en marcha desde Madrid lo perjudiquen en las urnas gallegas.
Por ello, se alejó todo lo posible de la sombra de Rajoy, ya que si pierde la mayoría absoluta en el Parlamento, los socialistas podrían arrebatarle el Gobierno con un pacto con el Bloque Nacionalista Gallego (de izquierda).
El País Vasco es otra historia. Allí se celebran las primeras elecciones autonómicas sin la amenaza armada de ETA, que hace un año anunció el cese definitivo del uso de la violencia como recurso. Sus simpatizantes políticos volverán a estar representados por la llamada izquierda abertzale (radicales independistas), que en otra época ejerció como el brazo político de la banda (fue proscrito en 2003) y que ahora se presenta con la coalición Bildu.
El enfrentamiento en las urnas es básicamente entre nacionalistas e independentistas, por un lado, y constitucionalistas, por otro. El PP tiene menos que perder, porque no gobierna ni aspira a hacerlo; aunque en 2009 apoyó en el Parlamento vasco a los socialistas para que pudieran romper 30 años de hegemonía del Partido Nacionalista Vasco (PNV), el gran favorito para ganar estos comicios.
En un mes, Cataluña irá a las urnas con el desafío de reclamar el aumento de su autonomía y una eventual independización total de España. El presidente catalán, Artur Mas, si es reelecto, tiene decidido llamar a un referendo de autodeterminación. (DPA-AFP-Télam)







