Política hipócrita y prepotente

José Názaro
Por José Názaro 20 Octubre 2012
Es curioso. Las acciones y las omisiones de la Municipalidad generan la impresión de que los boliches del ex Abasto siempre cumplieron con todas las reglas: los vecinos pasaron años quejándose, pero las clausuras que tanto reclamaban llegaron recién ahora. Es que algo cambió después de la inauguración del Hilton Garden Inn, el 1 de octubre: a partir de esa fecha los inspectores empezaron a descubrir hasta la última irregularidad y obligaron a los empresarios a cerrar las puertas. ¿Qué pasó? La política sacó a relucir su lado prepotente e hipócrita.
Cuando en 2004 aparecieron los primeros bares en esa zona de la ciudad, muchos pronosticaron que la iban a revitalizar. Pero ocurrió lo que se podría haber evitado: la falta de planificación convirtió a esas manzanas de La Ciudadela en sinónimo de descontrol, violencia y corrupción. La muerte de Paulina Lebbos, en 2006, terminó de estigmatizarlas.

Durante años toda la ciudad habló de los excesos -de todo tipo, hasta de la excesiva falta de seguridad- que se producían en la zona cada fin de semana por la noche. Pero parece que los funcionarios, los inspectores y los policías recién se dieron cuenta hace un par de semanas, tras la inauguración del hotel. Eso es hipocresía. Prepotencia es anunciar un sinfín de controles que en el fondo solo buscan obligarlos a cerrar ¿Si todos estaban fuera de regla, por qué no los clausuraron antes? Simplemente, porque no existía la voluntad de hacerlo.

Hay quienes están de acuerdo con modificar el entorno del nuevo hotel y otros que no. Pero aparentemente no hay espacio para la discusión, porque las decisiones ya están tomadas. Y parece que a la planificación se la llevaron por delante los caprichos.

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