El gol de David Altuna, a los 25' del segundo tiempo, fue la gota que rebasó el vaso. Colmó la paciencia de una hinchada herida, que no soporta más dolor.
El hincha se bancó todo, golpe tras golpe. Y cuando tenía una mejilla maltrecha, ofrecía la otra. Así pasaron los descensos consecutivos y las agresiones sufridas luego del descenso al Argentino A. Todo era dolor. Pero para todo hay un límite. El equipo aún no convenció en lo que va del torneo y, ayer, la popu dijo basta.
Ni bien Federico Guaymas Tornero marcó el final del duelo, muchos hinchas asumieron que era el momento indicado para dar su veredicto, y se agolparon en la puerta del vestuario local.
Los cánticos contra Carlos Ramacciotti y sus jugadores se multiplicaron. Y, hasta aparecieron los desubicados de siempre que comenzaron a tirar piedras. Pero el rápido accionar de la Policía impidió que la situación pasara a mayores.
Debido al oscuro panorama, decidieron suspender la conferencia de prensa. Uno a uno, los jugadores fueron subiendo al micro en medio de una lluvia de insultos. Pero "Rama", tozudo como pocos, decidió enfrentar a los periodistas, justo delante del grupo que pedía su cabeza.
Un encargado de seguridad sugirió que no era el momento ni el lugar indicado para hablar pero lo el DT lo cerró tajante. "Están expresándose, hay que dejarlos", dijo sobre los insultos, antes de dar su veredicto sobre el partido.
"Le perdonamos la vida al rival cuando teníamos que matarlo y lo pagamos muy caro. Entiendo el enojo de la gente, porque ellos vienen a verlo ganar al equipo y nosotros los terminamos amargando", afirmó un entrenador visiblemente golpeado pero con fuerzas necesarias para seguir. "Ni me pasa por la cabeza renunciar. Hay que seguir trabajando", espetó.
Gustavo Rea, vicepresidente "santo", trató de tranquilizar las aguas. "Hay que aceptar las críticas y escuchar al hincha. Pero este equipo aún está en formación. El objetivo es el ascenso y, si Dios quiere, lo vamos a lograr el año que viene. Es el momento de respaldar al cuerpo técnico y dejar que siga trabajando", expresó.
El clima no es el mejor en La Ciudadela. El hincha se hizo escuchar, esperando que este "sacudón" sea el fin de su suplicio. Las pálidas ya lo cansaron, sólo desea que las alegrías comiencen a aparecer por Bolívar y Pellegrini.