ALENTADOR. Fue el primer tiempo que jugó Patricio Rodríguez que acá es marcado por Patricio Berardo. LA GACETA / FOTO DE FRANCO VERA
San Martín parece no aprender la lección y esto le cuesta dejar en el camino importantísimos puntos que, a la hora de las definiciones, pueden resultar gravitantes. Es inconcebible que un equipo con las pretensiones que tienen los "santos" termine regalando dos puntos ante un Alumni que parecía entregado a su suerte y que el local se encargó de darle vida.
El reparto de puntos es un castigo para San Martín que, con la parsimonia que mostró en su juego, colaboró para que el conjunto de Villa María cosechara un impensado punto que, como se dieron las cosas a través de los noventa minutos, tiene mucho gusto a victoria.
Al partido lo podemos dividir en dos partes completamente diferenciadas. En el arranque se observó al local con una definida actitud para salir a buscar rápidamente la diferencia en el marcador. La capacidad de manejo que en ese tramo del partido evidenció Patricio Rodríguez y la movilidad de Gustavo Ibáñez fueron los argumentos para que el "santo" estableciera superioridad en el juego, aunque en el marcador se reflejó a los 18 minutos. La jugada nació en un centro que desde la derecha envió Mario Vera y que Gustavo Balvorín, extrañamente solo, no tuvo inconvenientes para derrotar a Emir Basabe y poner el 1 a 0.
A esta altura del partido, todo era júbilo en La Ciudadela. Pero como fue una constante en el torneo, a medida que fueron transcurriendo los minutos, cuando lo ideal era seguir apretando el acelerador y establecer una diferencia tranquilizadora, el equipo se relajó.
Esto posibilitó que el equipo de Villa María se fuera animando y de este modo lograra el empate. Fue a las 25' del complemento. Daniel Altuna, ingresando por el segundo palo, capitalizó un centro y derrotó a Carreras.
Ahí San Martín se acordó de atacar, pero ya era demasiado tarde. Al final, los cordobeses se las ingeniaron para despejar cada centro que cayó en su área ante la desazón del hincha "santo" que se fue del estadio masticando bronca.
El reparto de puntos es un castigo para San Martín que, con la parsimonia que mostró en su juego, colaboró para que el conjunto de Villa María cosechara un impensado punto que, como se dieron las cosas a través de los noventa minutos, tiene mucho gusto a victoria.
Al partido lo podemos dividir en dos partes completamente diferenciadas. En el arranque se observó al local con una definida actitud para salir a buscar rápidamente la diferencia en el marcador. La capacidad de manejo que en ese tramo del partido evidenció Patricio Rodríguez y la movilidad de Gustavo Ibáñez fueron los argumentos para que el "santo" estableciera superioridad en el juego, aunque en el marcador se reflejó a los 18 minutos. La jugada nació en un centro que desde la derecha envió Mario Vera y que Gustavo Balvorín, extrañamente solo, no tuvo inconvenientes para derrotar a Emir Basabe y poner el 1 a 0.
A esta altura del partido, todo era júbilo en La Ciudadela. Pero como fue una constante en el torneo, a medida que fueron transcurriendo los minutos, cuando lo ideal era seguir apretando el acelerador y establecer una diferencia tranquilizadora, el equipo se relajó.
Esto posibilitó que el equipo de Villa María se fuera animando y de este modo lograra el empate. Fue a las 25' del complemento. Daniel Altuna, ingresando por el segundo palo, capitalizó un centro y derrotó a Carreras.
Ahí San Martín se acordó de atacar, pero ya era demasiado tarde. Al final, los cordobeses se las ingeniaron para despejar cada centro que cayó en su área ante la desazón del hincha "santo" que se fue del estadio masticando bronca.
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