03 Octubre 2012 Seguir en 
CIUDAD DEL VATICANO.- El papa Benedicto XVI era "fácil de manipular" y no conocía suficiente sobre los asuntos del Vaticano, declaró ayer su ex mayordomo, Paolo Gabriele, durante el juicio oral que se le sustancia por el robo de documentos secretos del pontífice.
"En mi posición, podía ver cómo ciertas situaciones eran percibidas por la gente y cómo eran vistas por aquellos en la cúpula. A veces el Papa hacía preguntas sobre cosas de las que debería haber estado informado", aseveró. Los documentos confidenciales develaron tensiones en la Iglesia católica; el escándalo es llamado Vatileaks.
"Paoletto", como se lo conoce en el clero, podría ser condenado a cuatro años de cárcel por haber sustraído papeles secretos que fueron filtrados a la prensa. Si bien admitió el delito, ayer cambió su estrategia, aseguró que no tuvo cómplices sino contactos y que no recibió dinero por el hurto. "En lo que respecta al robo agravado, me declaro inocente. Me siento culpable de haber traicionado la confianza del Santo Padre", sostuvo.
Gabriele denunció que, al ser detenido el 23 de mayo, fue alojado por 20 días en una celda en la que no podía estirar los brazos, en la que le faltaba aire y que tenía la luz siempre prendida. "La primera noche incluso me negaron una almohada para dormir", dijo. El hecho fue negado por la Policía vaticana. La Justicia abrió una investigación por posibles presiones psicológicas. Las audiencias continuarán con los testimonios de gendarmes, de una ama de llaves del Papa, y de su secretario privado, Georg Gänstein. (DPA-AFP-Reuters)
"En mi posición, podía ver cómo ciertas situaciones eran percibidas por la gente y cómo eran vistas por aquellos en la cúpula. A veces el Papa hacía preguntas sobre cosas de las que debería haber estado informado", aseveró. Los documentos confidenciales develaron tensiones en la Iglesia católica; el escándalo es llamado Vatileaks.
"Paoletto", como se lo conoce en el clero, podría ser condenado a cuatro años de cárcel por haber sustraído papeles secretos que fueron filtrados a la prensa. Si bien admitió el delito, ayer cambió su estrategia, aseguró que no tuvo cómplices sino contactos y que no recibió dinero por el hurto. "En lo que respecta al robo agravado, me declaro inocente. Me siento culpable de haber traicionado la confianza del Santo Padre", sostuvo.
Gabriele denunció que, al ser detenido el 23 de mayo, fue alojado por 20 días en una celda en la que no podía estirar los brazos, en la que le faltaba aire y que tenía la luz siempre prendida. "La primera noche incluso me negaron una almohada para dormir", dijo. El hecho fue negado por la Policía vaticana. La Justicia abrió una investigación por posibles presiones psicológicas. Las audiencias continuarán con los testimonios de gendarmes, de una ama de llaves del Papa, y de su secretario privado, Georg Gänstein. (DPA-AFP-Reuters)







