29 Septiembre 2012 Seguir en 
PEKÍN.- El Partido Comunista de China acusó formalmente ayer al desacreditado político Bo Xilai (de 63 años) de abuso de poder, cobro de enormes sobornos y otros delitos, sellando el destino del controvertido líder, cuya caída ha alterado la sucesión en el poder que se definirá en un congreso el 8 de noviembre.
Bo enfrenta una investigación penal que deriva de un asesinato y casi seguro será encarcelado, quizás hasta por 20 años. Es probable que el desenlace del caso se conozca antes del inicio del plenario comunista, para ayudar a preparar el camino para la transición.
El presidente chino, Hu Jintao, presentará en esa reunión su renuncia como jefe del partido, y con seguridad le dejará el paso libre al vicepresidente, Xi Jinping, quien se supone será nombrado como nuevo mandatario en marzo.
"Las acciones de Bo Xilai generaron graves repercusiones y provocaron un daño generalizado a la reputación del partido y del Estado, produciendo un efecto extremadamente negativo a nivel local y externo", indicó un comunicado oficial. La esposa de Bo, Gu Kailai, y su ex jefe de Policía, Wang Lijun, fueron condenados por el escándalo en torno al asesinato del empresario británico, Neil Heywood, en Chongqing, ciudad donde Bo era titular del Partido Comunista. Se sospecha de que el político intentó encubrir el crimen.
Bo fue también expulsado del PC por "graves violaciones a la disciplina interna", que se retrotraen hasta su época como responsable en Dalian y Liaoning y como ministro de Comercio, e incluso tendrían que ver con su fama de mujeriego. Su hijo, Bo Guagua, amigo del fallecido Heywood, ha permanecido en silencio, y parece que permanecerá en Estados Unidos después de finalizar sus estudios en la Universidad de Harvard.
El dirigente depuesto había ganado el apoyo del sector más izquierdista del partido y el favor del pueblo con su lucha contra el crimen organizado, su impulso a la igualdad económica y el intento de revivir el maoísmo. (Reuters-DPA)
Bo enfrenta una investigación penal que deriva de un asesinato y casi seguro será encarcelado, quizás hasta por 20 años. Es probable que el desenlace del caso se conozca antes del inicio del plenario comunista, para ayudar a preparar el camino para la transición.
El presidente chino, Hu Jintao, presentará en esa reunión su renuncia como jefe del partido, y con seguridad le dejará el paso libre al vicepresidente, Xi Jinping, quien se supone será nombrado como nuevo mandatario en marzo.
"Las acciones de Bo Xilai generaron graves repercusiones y provocaron un daño generalizado a la reputación del partido y del Estado, produciendo un efecto extremadamente negativo a nivel local y externo", indicó un comunicado oficial. La esposa de Bo, Gu Kailai, y su ex jefe de Policía, Wang Lijun, fueron condenados por el escándalo en torno al asesinato del empresario británico, Neil Heywood, en Chongqing, ciudad donde Bo era titular del Partido Comunista. Se sospecha de que el político intentó encubrir el crimen.
Bo fue también expulsado del PC por "graves violaciones a la disciplina interna", que se retrotraen hasta su época como responsable en Dalian y Liaoning y como ministro de Comercio, e incluso tendrían que ver con su fama de mujeriego. Su hijo, Bo Guagua, amigo del fallecido Heywood, ha permanecido en silencio, y parece que permanecerá en Estados Unidos después de finalizar sus estudios en la Universidad de Harvard.
El dirigente depuesto había ganado el apoyo del sector más izquierdista del partido y el favor del pueblo con su lucha contra el crimen organizado, su impulso a la igualdad económica y el intento de revivir el maoísmo. (Reuters-DPA)







