"Cada vez que me sentaba me dormía, y las visitas se iban..."

Margarita Díaz ya no se cansa. Usa máscara con oxígeno para dormir bien.

MUCHO MEJOR. Ya no rompo vasos ni tiro el mate..., contó Margarita. LA GACETA / FOTO DE FRANCO VERA MUCHO MEJOR. "Ya no rompo vasos ni tiro el mate...", contó Margarita. LA GACETA / FOTO DE FRANCO VERA
26 Septiembre 2012
Siempre fue una mujer hiperactiva. Le gusta lavar, planchar, baldear los pisos, limpiar, regar las plantas y cocinar. Margarita Díaz es una perfecta ama de casa. "¡Me encantan las reuniones familiares! Todos los domingos preparo fideos caseros -como le gustan a mi esposo- y nos reunimos en casa con mis siete hijos, nueras y 15 nietos..." contó a LA GACETA, aunque admitió que en los últimos años empezó a cansarse cada vez más.

A causa de la fatiga y del sueño permanente debió dejar de trabajar como empleada doméstica y dedicarse solo a su hogar. "Yo me di cuenta de que algo raro me estaba pasando, porque apenas me sentaba a descansar un minuto a tomar un vaso de agua o a mirar la tele me quedaba dormida en el acto. ¡Rompí decenas de vasos! Se me escapaban de la mano, se hacían trizas en el piso y me despertaba...", contó Margarita.

Cuando visitó a Nicole Lemaitre -endocrinóloga y nutricionista del Hospital Padilla- para controlar su diabetes, le comentó lo que le estaba sucediendo, y la médica le pidió que bajara de peso y consultara al doctor Jorge Ávila, especialista en trastornos del sueño. Le explicó que el cansancio y el sueño diurno son síntomas de que se duerme mal durante la noche.

Margarita recordó que apenas la vio, Ávila le preguntó si amanecía siempre cansada, con la sensación de no haber dormido lo suficiente; si pasaba el día desganada, si le costaba concentrarse o se quedaba dormida frente al TV. "Me largué a reír porque me dijo de corrido todo lo que me estaba pasando. Luego me explicó que yo sufro de apnea obstructiva del sueño y por eso mi cuerpo y mi mente no descansaban. Como soy hipertensa, ahí nomás me indicó el uso nocturno de la máscara de oxígeno. Gracias a Dios, mi obra social (Profe) me dio la máscara con oxígeno y ahora duermo bien todas las noches y no me canso de día", dijo contenta.

Margarita ya dejó de pasar vergüenza con las visitas. Antes de iniciar el tratamiento para la apnea, la anfitriona se dormía mientras cebaba mate y hasta se le cayeron varios mates al suelo. Esto la avergonzaba. Muchas veces sus amistades le decían: "bueno, parece que estás muy aburrida y con mucho sueño así que mejor nos vamos..." Margarita se quedaba mal porque no sabía cómo explicarles que no se daba cuenta cuando se dormía, que no era un desaire y que los bostezos no significaban que los estaba corriendo. "Hoy, mi familia y amigos saben lo que tengo", confiesa con alivio.

Ahora debe bajar unos 30 kilos, según la nutricionista. "¡Me cuesta tanto! Voy a hacer un esfuercito para bajar algunos kilos. La última vez la doctora Lemaitre me retó porque bajé solo unos gramos... ¡Es que me encanta cocinar y comer bien...!", expresó a las carcajadas.

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