Torbellino rebautizador

José Názaro
Por José Názaro 15 Septiembre 2012
Dicen que el bramido ronco de sus guardamontes helaba el alma. Y que a fuerza de derrochar desprecio por la vida propia (y ajena) lograban compensar la falta de formación militar. Peones de campo, hombres de la ciudad, padres bravos, hijos que apenas despuntaban de la adolescencia, todos jinetes, todos revolucionarios ¿Quiénes fueron los Decididos de Tucumán? Fueron aquellos voluntarios que el 24 de septiembre de 1812 pusieron el cuero a disposición de la libertad.

La pregunta del párrafo anterior suena bastante desde el jueves, cuando el Concejo Deliberante rebautizó por ordenanza la plaza Rivadavia y ocho cuadras de la calle que llevaba el nombre de este político porteño. A la primera le pusieron Los Decididos de Tucumán y a la segunda, Virgen de La Merced.

Sin dudas, los Decididos merecían un homenaje y a los tucumanos se les imponía el deber de saldar dos siglos de indiferencia. También es cierto que Rivadavia no fue un entusiasta de las causas de los territorios que estaban fuera de los límites de Buenos Aires y que hay quienes están en desacuerdo con que se le haya dado la entidad de prócer.

Pero el torbellino rebautizador pasó sin tener en cuenta varios aspectos: si bien en la sesión del jueves nominaron cinco, en la ciudad hay casi 300 calles que aún no poseen identificación ¿no le habría venido bien a alguna de ellas el de Los Decididos y a otra el de la Virgen? Además, en una encuesta de la que participaron más de 3.800 lectores de LA GACETA, el 74,4% se manifestó en contra de modificar la denominación del tramo de la Rivadavia que va desde 24 de Septiembre a Sarmiento. Una más: dos años después de haber recibido el nuevo nombre: ¿alguien le dice Néstor Kirchner a la avenida Roca?

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