14 Septiembre 2012 Seguir en 
Irresponsabilidad, transgresión, falta de control, exceso de velocidad son algunas de las causas de muchos de los accidentes que ocurren en las rutas que surcan la provincia. El miércoles, a las 7, en la ruta nacional 9, a la altura de San Andrés, un auto rural en el que viajaban seis personas se estrelló en la parte trasera de un camión Mercedes Benz 1518 que transportaba azúcar. Todas resultaron con diferentes heridas -algunas de gravedad- y una de ellas murió ayer.
La zona donde se produjo la colisión está próxima a la Curva de la Muerte; allí se produjeron choques en las últimas semanas con víctimas mortales. El 31 de agosto, a las 5.30 sobre la ruta 306, unos 300 metros al sur del empalme con la ruta nacional 9, fallecieron dos hermanos que viajaban en una camioneta. En el lugar donde se produjo el accidente, hay una curva bastante pronunciada. De acuerdo con las primeras conjeturas, el vehículo habría colisionado con una columna del alumbrado público. Ese golpe habría provocado que el eje de las ruedas traseras se desprendiera y quedara desplazado en la parte posterior del rodado.
El cruce de las rutas 9 y 306 constituye uno de los 42 puntos negros -de alta peligrosidad y de mayor cantidad de accidentes- determinados por la Dirección de Transporte de la Provincia. Por la ruta nacional 9 circulan camiones, ómnibus de corta y larga distancia, autos, motos, bicicletas y carros. Por la ruta provincial 306 también transitan vehículos pesados y la mayoría de los otros vehículos provienen de San Andrés, Santa Rosa de Leales y Los Vallistos. Según las estadísticas, al menos dos accidentes suceden por semana.
Los llamados puntos negros se ubican en el centro de la provincia, zona de la actividad cañera. El director provincial de Transporte dijo estar preocupado por la cantidad de accidentes con decesos que suceden en la Curva de Muerte y sugirió que la construcción de una rotonda podría ser la solución. "Ni siquiera un semáforo va a ser efectivo ahí porque se lo coloca pero la gente muchas veces no lo respeta", afirmó.
Respecto del accidente del miércoles, el segundo jefe de la Unidad Regional Este dijo: "Ninguno de los ocupantes del auto llevaba colocado el cinturón de seguridad. Era imposible que se lo pusieran, pues viajaban tres personas adelante y tres atrás".
Esta afirmación significa que el vehículo circulaba en infracción. Cabría preguntarse, en el caso de que los hubiese habido, si algún puesto de control (o ninguno) se percató de que seis personas no pueden viajar en un automóvil.
Si bien es cierto que hay una densidad creciente de vehículos en las rutas provinciales, como consigna el funcionario de Transporte, los controles deberían ser constantes y móviles, de manera que los conductores, afectos a la violación de las normas, no puedan evitarlos.
Si los accidentes en zonas determinadas se suceden con periodicidad significa que los controles actuales son ineficaces y es necesario estudiar a fondo los lugares y el tránsito para pensar en otras maneras de efectuarlos. Las sanciones a los infractores deberían ser rigurosas y no sólo económicas, de tal modo que quien viole la ley no sienta deseos de reincidir. Está comprobado que cuando sienten que nadie los observa, muchos tucumanos experimentan el deseo de violar las normas. Sin educación y sin castigo ejemplificador es muy difícil erradicar un hábito crónico.
La zona donde se produjo la colisión está próxima a la Curva de la Muerte; allí se produjeron choques en las últimas semanas con víctimas mortales. El 31 de agosto, a las 5.30 sobre la ruta 306, unos 300 metros al sur del empalme con la ruta nacional 9, fallecieron dos hermanos que viajaban en una camioneta. En el lugar donde se produjo el accidente, hay una curva bastante pronunciada. De acuerdo con las primeras conjeturas, el vehículo habría colisionado con una columna del alumbrado público. Ese golpe habría provocado que el eje de las ruedas traseras se desprendiera y quedara desplazado en la parte posterior del rodado.
El cruce de las rutas 9 y 306 constituye uno de los 42 puntos negros -de alta peligrosidad y de mayor cantidad de accidentes- determinados por la Dirección de Transporte de la Provincia. Por la ruta nacional 9 circulan camiones, ómnibus de corta y larga distancia, autos, motos, bicicletas y carros. Por la ruta provincial 306 también transitan vehículos pesados y la mayoría de los otros vehículos provienen de San Andrés, Santa Rosa de Leales y Los Vallistos. Según las estadísticas, al menos dos accidentes suceden por semana.
Los llamados puntos negros se ubican en el centro de la provincia, zona de la actividad cañera. El director provincial de Transporte dijo estar preocupado por la cantidad de accidentes con decesos que suceden en la Curva de Muerte y sugirió que la construcción de una rotonda podría ser la solución. "Ni siquiera un semáforo va a ser efectivo ahí porque se lo coloca pero la gente muchas veces no lo respeta", afirmó.
Respecto del accidente del miércoles, el segundo jefe de la Unidad Regional Este dijo: "Ninguno de los ocupantes del auto llevaba colocado el cinturón de seguridad. Era imposible que se lo pusieran, pues viajaban tres personas adelante y tres atrás".
Esta afirmación significa que el vehículo circulaba en infracción. Cabría preguntarse, en el caso de que los hubiese habido, si algún puesto de control (o ninguno) se percató de que seis personas no pueden viajar en un automóvil.
Si bien es cierto que hay una densidad creciente de vehículos en las rutas provinciales, como consigna el funcionario de Transporte, los controles deberían ser constantes y móviles, de manera que los conductores, afectos a la violación de las normas, no puedan evitarlos.
Si los accidentes en zonas determinadas se suceden con periodicidad significa que los controles actuales son ineficaces y es necesario estudiar a fondo los lugares y el tránsito para pensar en otras maneras de efectuarlos. Las sanciones a los infractores deberían ser rigurosas y no sólo económicas, de tal modo que quien viole la ley no sienta deseos de reincidir. Está comprobado que cuando sienten que nadie los observa, muchos tucumanos experimentan el deseo de violar las normas. Sin educación y sin castigo ejemplificador es muy difícil erradicar un hábito crónico.






