13 Septiembre 2012 Seguir en 
Es el deseo de conocer lo que no se sabe, lo que no nos concierne. "Lo importante de todo es nunca dejar de hacerte preguntas. La curiosidad tiene su propia razón de existir... No tengo talentos especiales, pero sí soy profundamente curioso", afirmaba el famoso físico Albert Einstein. Estimulados por un texto que les habían dado a analizar y por la presencia de las aves en los techos de su colegio, los alumnos de 6° grado del San Carlos, comenzaron a investigar sobre las palomas y los perjuicios que ocasionan.
A medida que comenzaron a investigar, los chicos de 11 años descubrieron que el ave la que hicieron famosa Noé y Picasso constituía una plaga urbana. En lugar de matarla, pensaron cómo remediar el daño, indagaron sobre cómo habían actuado en otras geografías y el método que más los convenció fue construir palomares en toda la ciudad y ponerles anticonceptivos en el alimento. Presentaron un trabajo en la 36ª Feria Nacional de Ciencias, Tecnología y Sociedad y tras superar dos instancias competitivas, pasaron a la provincial. Pero la inquietud fue aún más allá, llegó hasta el Concejo Deliberante: un edil la convirtió en proyecto de ley y lo presentó. Los chicos se habían hecho asesorar por veterinarios y por la Asociación Colombófila de Tucumán.
No es, por cierto, una cuestión anecdótica la plaga de las palomas. En enero pasado, se informó que el emblemático bicho de la paz había provocado pérdidas de alrededor de 300 millones de dólares a la agricultura nacional. El girasol y el sorgo son sus víctimas predilectas. La plaga había ampliado su radio de acción a Córdoba, Tucumán, Salta, Formosa, La Pampa, Santa Fe, Entre Ríos y Chaco. De acuerdo con las estimaciones, en la última campaña unas 360.000 toneladas de girasol cayeron bajo la voracidad las aves.
La paloma no sólo produce estragos en la agricultura, también daños en los edificios, esculturas, monumentos, fuentes, plazas y parques. La materia orgánica de sus desechos es altamente corrosiva por el ácido úrico, lo que actúa produciendo perjuicios estructurales y oxidaciones. Además, sus heces obstruyen canaletas, desagües y contaminan los tanques de agua. Como si ello fuese poco, también pueden ocasionar enfermedades como la histoplasmosis pulmonar, la criptococosis, salmonelosis y la psitacosis, que se trasmiten por contacto directo, o al secarse las heces y ser transportadas por el aire, la gente puede inhalar un polvo microscópico que es suficiente para provocar trastornos y producir el contagio.
El trabajo de los alumnos del Colegio San Carlos pone en evidencia una vez más que si los chicos son bien estimulados por los docentes y se les genera la curiosidad por algún tema, logran que estos no sólo investiguen y aprendan, sino que le encuentren a su labor una utilidad social.
Por otro lado, sería importante que se hiciera un estudio más profundo sobre los perjuicios de la paloma, se buscara controlar su reproducción y ver el modo de proteger los cultivos y los monumentos de su acción depredadora. Hace un tiempo, en el Palacio de Tribunales, hubo que apelar a medidas para evitar que el ave ensuciara en su interior y salpicara con sus heces a las personas.
La curiosidad es lo que ha llevado a la ciencia a avanzar. Si la despertamos en todos los niños, tendríamos tal vez una clase dirigente más atenta a los problemas de la comunidad.
A medida que comenzaron a investigar, los chicos de 11 años descubrieron que el ave la que hicieron famosa Noé y Picasso constituía una plaga urbana. En lugar de matarla, pensaron cómo remediar el daño, indagaron sobre cómo habían actuado en otras geografías y el método que más los convenció fue construir palomares en toda la ciudad y ponerles anticonceptivos en el alimento. Presentaron un trabajo en la 36ª Feria Nacional de Ciencias, Tecnología y Sociedad y tras superar dos instancias competitivas, pasaron a la provincial. Pero la inquietud fue aún más allá, llegó hasta el Concejo Deliberante: un edil la convirtió en proyecto de ley y lo presentó. Los chicos se habían hecho asesorar por veterinarios y por la Asociación Colombófila de Tucumán.
No es, por cierto, una cuestión anecdótica la plaga de las palomas. En enero pasado, se informó que el emblemático bicho de la paz había provocado pérdidas de alrededor de 300 millones de dólares a la agricultura nacional. El girasol y el sorgo son sus víctimas predilectas. La plaga había ampliado su radio de acción a Córdoba, Tucumán, Salta, Formosa, La Pampa, Santa Fe, Entre Ríos y Chaco. De acuerdo con las estimaciones, en la última campaña unas 360.000 toneladas de girasol cayeron bajo la voracidad las aves.
La paloma no sólo produce estragos en la agricultura, también daños en los edificios, esculturas, monumentos, fuentes, plazas y parques. La materia orgánica de sus desechos es altamente corrosiva por el ácido úrico, lo que actúa produciendo perjuicios estructurales y oxidaciones. Además, sus heces obstruyen canaletas, desagües y contaminan los tanques de agua. Como si ello fuese poco, también pueden ocasionar enfermedades como la histoplasmosis pulmonar, la criptococosis, salmonelosis y la psitacosis, que se trasmiten por contacto directo, o al secarse las heces y ser transportadas por el aire, la gente puede inhalar un polvo microscópico que es suficiente para provocar trastornos y producir el contagio.
El trabajo de los alumnos del Colegio San Carlos pone en evidencia una vez más que si los chicos son bien estimulados por los docentes y se les genera la curiosidad por algún tema, logran que estos no sólo investiguen y aprendan, sino que le encuentren a su labor una utilidad social.
Por otro lado, sería importante que se hiciera un estudio más profundo sobre los perjuicios de la paloma, se buscara controlar su reproducción y ver el modo de proteger los cultivos y los monumentos de su acción depredadora. Hace un tiempo, en el Palacio de Tribunales, hubo que apelar a medidas para evitar que el ave ensuciara en su interior y salpicara con sus heces a las personas.
La curiosidad es lo que ha llevado a la ciencia a avanzar. Si la despertamos en todos los niños, tendríamos tal vez una clase dirigente más atenta a los problemas de la comunidad.






