En la redacción vivimos ayer una hora de mucha tensión. Un equipo integrado por un periodista, un fotógrafo y un chofer estaba atrincherado adentro del móvil del diario, en Jujuy al 5.000, rodeado por una decena de personas que golpeaban el vehículo exigiendo que borraran las fotos que se le habían tomado a un "proveedor" de la DAU. Mientras con un celular estábamos en contacto permanente con nuestros compañeros, por otra línea pedíamos apoyo policial. Habían interpuesto niños delante del vehículo para que no pudiera salir, a la vez que aumentaban las amenazas y las patadas al auto. "Apuren que se pudre todo", suplicaba uno de los colegas, mientras insistíamos con los llamados al Ministerio de Seguridad. Minutos más tarde llegaron varios patrulleros y el equipo pudo regresar al diario, donde los recibimos con las bromas habituales para aflojar la tensión.






