Una tregua precaria

Por Redacción Política 23 Julio 2012

Marisa Alvarez - Columnista de NA

Decantado el impacto inicial que alcanzó el anuncio de que Cristina Fernández iba a auxiliar a Daniel Scioli para que pudiera completar el pago del aguinaldo a los empleados públicos, en ambos campamentos se consolida la idea de que esa decisión alcanzó apenas para instalar una tregua precaria, que ubica en rigor a la Presidenta y al gobernador tan lejos de la paz como hace una semana. Los analistas creen que la primera razón que atendió la Casa Rosada para pasar de la consigna "que Scioli se arregle solo", a decidir una asistencia que sacara al gobernador de la crisis, fue aportada por las encuestas. Por sondeos que decían que el estallido de los problemas afectaban la imagen de Cristina más que la de Scioli. Y que mostraban una tendencia creciente en la sociedad a considerar que la Casa Rosada tenía la obligación de ayudar a la Provincia.

De la dimensión bonaerense suelen tomar nota, en el resto del país, en situaciones de crisis. El aguinaldo en cuotas afectaba a 500.000 trabajadores, una cifra de afectados que, con sus familias, se elevaba a dos millones de personas. El 5% de los argentinos: el 15% de la población de la electoralmente decisiva área metropolitana. Los paros de los docentes afectaron a las familias de 2,4 millones de chicos de escuelas públicas bonaerenses y representan el 34% del total del alumnado de colegios estatales del país. La atención en hospitales públicos y tribunales de la Provincia se resintió por las protestas.

Con esos universos rebelados o molestos, los sondeos mostraron que una pregunta se iba imponiendo: ¿cómo es posible que en un país cuyo Gobierno central tiene todos los días buenas noticias para dar y recursos para repartir y ofrece su modelo económico a un mundo en crisis, la provincia que concentra al 40% de la población caiga en dificultades financieras? Todo indica que fueron esas "lecturas" las que decidieron a la Presidenta a ordenar el aporte. La ayuda fue concedida bajo las impiadosas condiciones de "el mercado".

La guerra de fondo, en tanto, sigue explayándose sin pausa en escaramuzas diversas. (NA)

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