30 Agosto 2003 Seguir en 
BAGDAD.- Minutos antes de su muerte, el ayatollah Mohammad Baqer al Hakim, de 64 años, principal oponente del régimen de Saddam Hussein, había acusado en su último sermón a los antiguos servicios secretos de Hussein de haber intentado asesinar a su tío, el ayatollah Mohamed Said al Hakim, la semana pasada, en un ataque registrado también en Nayaf. En este contexto, la muerte del líder espiritual del Consejo Supremo para la Revolución Islámica en Irak (CSRII) puede exacerbar los ánimos entre los chiítas y desatar una espiral de venganza contra la comunidad sunnita, uno de los cuyos más insignes representantes es el propio Saddam.
Al Hakim era un dignatario de talante moderado. Pugnaba por el entendimiento de la comunidad chiíta, mayoritaria en Irak, con la minoría sunnita, que siempre ha controlado el poder político en Irak. Pero también reclamaba la instauración de un gobierno islámico en su país, lo que le valió el recelo de Estados Unidos, que acusó a Irán de infiltrar la ideología para entorpecer el proceso de posguerra.
Precisamente, fue este su primer mensaje pronunciado ante más de un millón de fieles en mayo pasado, a su regreso a Irak tras 23 años de exilio en Irán. Por entonces, EE.UU. avanzaba con su plan de colocar un gobierno provisorio formado por iraquíes pero bajo el mando de la autoridad civil estadounidense.
Los chiítas nunca participaron en un gobierno en la historia de Irak, gobernado por la minoría sunnita desde que Bagdad alcanzó plena soberanía en 1932, tras ser invadido por el Reino Unido. Fue Londres el que impuso a los sunnitas en el poder, para evitar la existencia de un Estado teocrático. Saddam, quien se proclamó descendiente de profetas, llegó a ordenar que coloquen su propio retrato en los santuarios chiítas de las ciudades santas de Nayaf y Kerbala. Pero esta vez, la mayoría iraquí está representada en el Consejo de Gobierno Provisorio iraquí. Abdel Aziz al Hakim, hermano del líder asesinado, es uno de los miembros chiítas de este cuerpo designado por EE.UU.
Hijo del gran ayatollah Muhsin al Hakim, jefe espiritual del mundo chiíta entre 1955 y 1970, Al Hakim se había refugiado en Irán en 1980, cuando el régimen de Saddam inició una campaña de asesinatos contra los principales dirigentes chiítas y familiares de El Hakim. El mismo escapó de siete atentados en los últimos 23 años y su protección fue reforzada después de la guerra. (TELAM/Reuter/Especial)
Al Hakim era un dignatario de talante moderado. Pugnaba por el entendimiento de la comunidad chiíta, mayoritaria en Irak, con la minoría sunnita, que siempre ha controlado el poder político en Irak. Pero también reclamaba la instauración de un gobierno islámico en su país, lo que le valió el recelo de Estados Unidos, que acusó a Irán de infiltrar la ideología para entorpecer el proceso de posguerra.
Precisamente, fue este su primer mensaje pronunciado ante más de un millón de fieles en mayo pasado, a su regreso a Irak tras 23 años de exilio en Irán. Por entonces, EE.UU. avanzaba con su plan de colocar un gobierno provisorio formado por iraquíes pero bajo el mando de la autoridad civil estadounidense.
Los chiítas nunca participaron en un gobierno en la historia de Irak, gobernado por la minoría sunnita desde que Bagdad alcanzó plena soberanía en 1932, tras ser invadido por el Reino Unido. Fue Londres el que impuso a los sunnitas en el poder, para evitar la existencia de un Estado teocrático. Saddam, quien se proclamó descendiente de profetas, llegó a ordenar que coloquen su propio retrato en los santuarios chiítas de las ciudades santas de Nayaf y Kerbala. Pero esta vez, la mayoría iraquí está representada en el Consejo de Gobierno Provisorio iraquí. Abdel Aziz al Hakim, hermano del líder asesinado, es uno de los miembros chiítas de este cuerpo designado por EE.UU.
Hijo del gran ayatollah Muhsin al Hakim, jefe espiritual del mundo chiíta entre 1955 y 1970, Al Hakim se había refugiado en Irán en 1980, cuando el régimen de Saddam inició una campaña de asesinatos contra los principales dirigentes chiítas y familiares de El Hakim. El mismo escapó de siete atentados en los últimos 23 años y su protección fue reforzada después de la guerra. (TELAM/Reuter/Especial)







