Mataron al líder de los chiítas iraquíes

Tres coches bomba. El hecho más sangriento de la posguerra ocurrió en la ciudad santa de Nayaf, luego de las oraciones de los viernes. Se teme que estalle una guerra interétnica.

GRAN PERDIDA. Los habitantes de la ciudad tardaron en comprender la magnitud de la tragedia.
GRAN PERDIDA. Los habitantes de la ciudad tardaron en comprender la magnitud de la tragedia.
30 Agosto 2003
BAGDAD.- El jefe espiritual de más de 12 millones de chiítas iraquíes es uno de los más de 100 muertos que dejó un atentado con bomba perpetrado ayer en la ciudad santa chiíta de Nayaf, al sur de Bagdad. El ayatollah Mohammad Baqr al Hakim salía de la mezquita Imam Ali, uno de los lugares más sagrados para los chiítas, tras los rezos de los viernes junto con una multitud de fieles cuando se produjo la explosión. Se cree que tres coches estallaron simultáneamente en este hecho, el más sangriento de la posguerra en Irak en el que, además, más de 200 personas resultaron heridas.
Aunque nadie se atribuyó la autoría del atentado, se cree que fue perpetrado por remanentes del régimen de Saddam Hussein, el depuesto presidente iraquí que tenía en Al Hakim a su más grande opositor. Sin embargo, dirigentes iraquíes dijeron que el ataque fue perpetrado por la red Al Qaeda de Osama Bin Laden. "Fundamentalistas y partidarios de Al Qaeda trabajan juntos con lo que queda del régimen de Saddam para sembrar el caos en Irak", dijo Ahmed Chalabi, miembro del Consejo de Gobierno instalado en julio en Irak.
Algunos fieles se negaron a permitir que soldados estadounidenses se acerquen al lugar donde se produjo el estallido y rechazaron su ofrecimiento para ayudar a rescatar víctimas que anoche continuaban atrapadas debajo de los escombros. Miles de personas enfurecidas se manifestaron en Bagdad y en otras ciudades iraquíes, y llamaron a vengar la muerte de su líder espiritual. En Nayaf, los manifestantes gritaban frases acusando de los estadounidenses, a los israelíes y a los seguidores de Saddam de tener responsabilidad en la masacre. Algunos dirigentes chiítas acusaron a los soldados de la coalición liderada por Estados Unidos por su fracaso en mantener la seguridad en el país. El propio Al Hakim se había referido a este tema durante la tradicional oración musulmana de los viernes, antes del atentado.
Líderes de la comunidad internacional condenaron este hecho, en particular el presidente estadounidense, George W. Bush, quien reafirmó su decisión de derrotar al terrorismo. El secretario general de la ONU, Kofi Annan, se mostró consternado por el ataque contra el líder espiritual, precisamente en el sitio donde se refugió por más de dos décadas para escapar del régimen de Saddam. El presidente iraní, Mohammad Jatami, y el ayatollah supremo, Ali Jamenei, enviaron por separado mensajes de condolencias a la familia de Baqr al Hakim.

La mano derecha de Blair
Alastair Campbell, considerado la mano derecha del primer ministro británico Tony Blair, renunció en medio del escándalo que envuelve al gobierno por los informes que justificaron la guerra en Irak. Campbell es uno de los personajes clave de la investigación por la muerte de David Kelly, el experto en armas biológicas que desmintió que Saddam Hussein pudiera lanzar una bomba atómica en 45 minutos, como dijo Blair.(Reuter-TELAM)

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