Por qué le falta plata al Gobierno alperovichista

Por Álvaro José Aurane 21 Julio 2012
Lo bueno

El Gobierno tucumano cuenta con mucha, pero mucha más plata en comparación con el año pasado, cuando ya tenía mucha, pero mucha plata.

Si se comparan los datos publicados por el alperovichismo en la página web oficial, surge que en mayo (los últimos datos publicados corresponden a ese mes), la administración provincial había acumulado $ 1.010 millones más que hasta ese mes del año pasado.

• En mayo de 2011, los Ingresos Corrientes totalizaban $ 3.968 millones.

• En mayo de 2012, los Ingresos Corrientes suman $ 4.978 millones. Es decir, un 25,5% más.

De esos $ 1.010 millones más con que cuenta el alperovichismo, el grueso se encuentra en los Ingresos Tributarios: se incrementaron el 24,6% y representan $ 776 millones más que en el ejercicio anterior. Los hay de dos clases.

Por un lado, los Impuestos de Origen Nacional. Hay $ 543 millones de diferencia favorable:

• En mayo de 2011, alcanzaron $ 2.353 millones.

• En mayo de 2012, llegaron a $ 2.896 millones: un 23,1% más.

Por otro, los Impuestos Provinciales. La recaudación de Rentas dejó -siempre en la comparación interanual de mayo a mayo- 233 millones más al alperovichismo:

• De $ 805 millones pasó a $ 1.038 millones: es un 29% más.

O sea, el esfuerzo de los contribuyentes tucumanos es enorme. Tanto, que el volumen de los recursos que ellos tributan, porcentualmente, aumentó seis puntos por encima de los recursos tributarios de origen federal.

Un último dato sobre los $ 1.010 millones más en Ingresos Corrientes a favor del Gobierno: el 10% se debe a recursos discrecionales del kirchnerismo. Mientras las reiteradas declaraciones de José Alperovich dicen que la Casa Rosada manda a Tucumán unos $ 30 millones mensuales menos de coparticipación federal, las publicaciones de su Gobierno dicen otra cosa.

En los primeros cinco meses de este año no sólo llegaron en Impuestos Nacionales 109 millones más por mes, comparados con igual período de 2011. También aumentaron un 26,6% los Aportes No Reintegrables, es decir, los regalos de la Nación:

• Pasaron de $ 368 millones a $ 466 millones: $ 98 millones más, de mayo a mayo.

Y eso que el gobernador de Buenos Aires, Daniel Scioli, se quejó menos que el de Tucumán.

Lo malo

Las cifras que el Gobierno tucumano difunde resultan extraordinarias en el actual contexto de crisis. Si se comparan los porcentajes de incremento de los Ingresos Corrientes con los índices oficiales que difunde el Indec en su habitual tomada de pelo a los argentinos, surge que el aumento de los recursos de Tucumán duplica cómodamente la inflación.

Y si se comparan los porcentajes de incremento de esos Ingresos Corrientes con la inflación real (esa que los tucumanos sufren de manera asfixiante y que sus gobernantes callan de manera cobarde), resulta que la Provincia está empatada. O sea, no está perdiendo con la devaluación.

Pese a ello, esta semana LA GACETA mostró dos noticias contrastantes con cualquiera de las dos opciones anteriores.

Se conoció, por un lado, que el Gobierno inició las gestiones ante la Casa Rosada para que se le autorice a tomar $ 200 millones en créditos de la banca privada (seguramente, llegado el momento, realizará un concurso de ofertas). La mitad de lo que le autorizó a tomar la Legislatura.

Se reveló, por otra parte, el caso del asalto a una familia de Ranchillos, en el que los delincuentes lograron escapar porque los policías (llegaron al lugar transportados por un vecino dado que no tenían un patrullero), se quedaron sin balas segundos después de iniciado el tiroteo.

Lo feo

Mientras que, como se dijo más arriba, los Ingresos Corrientes de la Provincia se han incrementado un 25,5% de mayo a mayo, los Gastos Corrientes, en el mismo período, han aumentado un 29,7%, siempre según los datos del propio Gobierno tucumano.

• En los primeros cinco meses de 2011, el alperovichismo llevaba gastados $ 3.649 millones.

• En los primeros cinco meses de 2012, la gestión oficialista había erogado $ 4.732 millones.

En otros términos:

• De mayo a mayo -ya se dijo- llegaron $ 1.010 millones más.

• En idéntico lapso, también gastaron $ 1.083 millones más.

Y hay más. Porque el 29,7% de suba en las erogaciones es el promedio. Las Gastos de Funcionamiento, en los primeros 150 días del año, se dispararon un 39,2%.

• Hasta mayo de 2011 totalizaban 2.140 millones.

• Hasta mayo de 2011 treparon a 2.978 millones.

O sea, el Estado le costó $ 838 millones más a los tucumanos en los primeros cinco meses de 2012.

Lo impresentable

Pero también hay que trazar distinciones en los Gastos de Funcionamiento. Porque las erogaciones en remuneraciones crecieron un 40,9%: más de 11 puntos por encima del promedio.

• Los salarios, hasta mayo de 2011, insumían $ 1935 millones.

• Hasta mayo pasado, en cambio, enguyeron $ 2.727 millones: $ 792 millones más.

En cambio, las erogaciones en "Bienes y Servicios" aumentaron sólo un 22,4%: 7 puntos debajo del promedio del gasto público.

• De mayo a mayo, pasaron de $ 205 millones a $ 251 millones.

En otra escala (la de la realidad) desquiciaron el gasto para nombrar personal (por ejemplo, agentes de seguridad), y tornaron anoréxico el gasto en bienes para el funcionamiento del Estado (por ejemplo, vehículos policiales, combustible para móviles y municiones para las comisarías).

La dudosa seguridad jurídica de las políticas alperovichistas, era obvio, tenían que convertirse en inseguridad para los ciudadanos.

Lo abominable

El gasto en personal del Estado es 11 veces superior al gasto en la adquisición de los bienes y la contratación de los servicios para que el Estado pueda funcionar.

De hecho, el desbalance es tal que ahora las erogaciones en personal se están comiendo las erogaciones en los elementos de trabajo. Y el Tucumán alperovichista es, luego, una provincia de policías que no tienen balas.

En números absolutos:

• El Presupuesto 2003 (Alperovich asumió el 29 de octubre de ese año) daba cuenta de que había 44.000 empleados en la planta del Estado.

• El Presupuesto 2012 establece que la planilla de estatales permanentes es de 69.387.

De esos más de 25.000 trabajadores públicos designados por esta gestión en nueve años (2.778 por año: unos 11 por día hábil), 9.152 fueron designados (siempre según las leyes de Presupuesto) durante el año pasado. El de las tres elecciones: Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias, reelección de Cristina, recontra-reelección de Alperovich.

O sea, en ese año electoralísimo, el alperovichismo designó en planta permanente (contratados y planes sociales son aparte) unos 38 estatales por día hábil. Y como la jornada estatal dura cinco horas (Decreto 277/1, del 29/02/2000), se nombró empleado permanente de los tucumanos a una persona cada 8 minutos.

Lo aterrador

El impacto de esa política es tal que, según redimensiona el senador radical José Cano, en marzo de 2011, la planilla salarial mensual tucumana era de $ 362,8 millones de pesos. Un año y tres comicios después, la planilla de sueldos de marzo pasado era de $ 555,4 millones. Son $ 192,6 millones de diferencia. O, si se prefiere, un 34,7% más. "Sin embargo -advierte el opositor-, los aumentos salariales sólo pueden justificar un incremento interanual del 25%. Con lo cual, la planilla de marzo pasado debió ser de $ 453,5 millones".

La diferencia de $ 102 millones está en la empleomanía: no hay incidencia de aumentos de sueldo sino del incremento del número de salarios que deben pagarse. Esa es la cuenta de las campañas electorales que, mediante la hipertensa presión fiscal, el populismo le pasa a los tucumanos.

Ese derroche está detrás de las gestiones iniciadas por el alperovichismo para, eventualmente, pedir el préstamo de $ 200 millones. Porque el "cuco" se llama diciembre: el mes cuando pagan las hipertrofiadas planillas salariales de ese mes y de enero, y el sobredimensionado medio aguinaldo. La política asfixia la economía.

Lo peor

Nueve años y $ 60.000 millones después, el alperovichismo, cuánto menos, ha respondido a una pregunta recurrente. ¿Qué obra trascenderá a este Gobierno? Ninguna otra sino una planta estatal faraónica.

Lo ha reconocido el propio Alperovich, cuando manifestó que no duda en seguir endeudando a los tucumanos para costear la elefantiásica planta estatal que él multiplicó, porque si se atrasa en el pago de salarios, los tucumanos se olvidarán de todo lo que ha hecho.

De prometer que la Provincia iba a olvidarse de la gestión de Celestino Gelsi (de quien se recuerdan sus obras y no los conflictos salariales con los docentes, por caso), la democracia pavimentadora apuesta ahora por la memoria asalariada.

Porque si el cordón cuneta no es memorable, la empleomanía promete ser imposible de olvidar.

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