29 Agosto 2003 Seguir en 
Londres.- El primer ministro británico, Tony Blair, negó que su gobierno haya "inflado" el dossier sobre las presuntas armas de destrucción masiva de Irak y agregó que si las denuncias difundidas por la BBC hubieran sido ciertas, ya tendría que haber dimitido. Blair compareció ayer durante más de dos horas ante el juez Brian Hutton, quien investiga la muerte del científico británico David Kelly, la supuesta fuente que dijo a la BBC que el gobierno había manipulado informes de Inteligencia para poder justificar la guerra en Irak. Kelly, la mayor autoridad británica en materia de armas químicas y nucleares, fue inspector de la ONU en Irak hace diez años.
Blair, quien al llegar a la audiencia judicial fue abucheado por cientos de personas que portaban carteles con leyenda como "mentiroso" y "genocida", aceptó en cambio "la última responsabilidad" por la divulgación del nombre de Kelly como fuente de la BBC. El científico había sido duramente agraviado por una comisión parlamentaria que lo interrogó sobre su conexión con el periodista. Dos días después, apareció muerto en un parque con las venas cortadas.
Dardos contra Campbell
La trascendencia de este supuesto suicidio obligó al gobierno a ordenar una investigación a cargo de una comisión independiente dirigida por Hutton. Ayer mismo, luego de la declaración de Blair en sede judicial, compareció ante el juez el director de la BBC, quien respaldó plenamente lo realizado por la emisora oficial británica, y acusó al director de Comunicaciones de Blair, Alastair Campbell, de haber iniciado una guerra entre el gobierno y la emisora. Según Blair, Campbell tuvo que ver con la "presentación" del dossier sobre Irak. Otros testigos que declararon en el caso habían acusado a Campbell de haber reescrito el informe. El partido opositor conservador le atribuyó a Blair un rol vergonzoso y solapado en lo concerniente al caso Kelly. (Reuter/Télam)
Blair, quien al llegar a la audiencia judicial fue abucheado por cientos de personas que portaban carteles con leyenda como "mentiroso" y "genocida", aceptó en cambio "la última responsabilidad" por la divulgación del nombre de Kelly como fuente de la BBC. El científico había sido duramente agraviado por una comisión parlamentaria que lo interrogó sobre su conexión con el periodista. Dos días después, apareció muerto en un parque con las venas cortadas.
Dardos contra Campbell
La trascendencia de este supuesto suicidio obligó al gobierno a ordenar una investigación a cargo de una comisión independiente dirigida por Hutton. Ayer mismo, luego de la declaración de Blair en sede judicial, compareció ante el juez el director de la BBC, quien respaldó plenamente lo realizado por la emisora oficial británica, y acusó al director de Comunicaciones de Blair, Alastair Campbell, de haber iniciado una guerra entre el gobierno y la emisora. Según Blair, Campbell tuvo que ver con la "presentación" del dossier sobre Irak. Otros testigos que declararon en el caso habían acusado a Campbell de haber reescrito el informe. El partido opositor conservador le atribuyó a Blair un rol vergonzoso y solapado en lo concerniente al caso Kelly. (Reuter/Télam)







