Blair afronta el escándalo de los datos falsos sobre Irak

Sigue creciendo el número de soldados estadounidenses muertos desde que terminó la guerra en Irak.

GINEBRA. Empleados de Naciones Unidas recuerdan a sus víctimas.
GINEBRA. Empleados de Naciones Unidas recuerdan a sus víctimas.
27 Agosto 2003
Londres.- Con la declaración del ministro de Defensa británica, Geoff Honn, prevista para hoy, la investigación de la muerte de David Kelly -el experto en armas biológicas que supuestamente acusó al gobierno de Tony Blair de mentir para justificar la guerra- entró en una fase crítica. Hoon estará hoy frente a frente con el juez lord James Brian Hutton, y mañana hará lo propio el mismo Blair, encargado de establecer qué responsabilidad les cabe a cada uno de ellos en el supuesto suicidio de Kelly. Ayer, el jefe de la Inteligencia británica defendió el informe con el que Blair justificó la adhesión británica a la invasión de Irak, encabezada por EE.UU. Sin embargo, admitió que la parte polémica de este informe -la que habla sobre el presunto arsenal biológico y nuclear que poseía el régimen iraquí- se basó en el informe de un militar desertor de las huestes de Saddam Hussein.


Vuelta de vacaciones
Desde su inicio, el proceso sobre la muerte de Kelly acapara toda la atención de la opinión pública británica, y los analistas lo consideran un caso sin precedentes, que involucra aspectos tan amplios como el derecho a la intimidad, la libertad de prensa y expresión, y la política doméstica e internacional del Reino Unido. Durante las dos primeras semanas de investigación, Blair y Hoon se fueron de vacaciones; uno al Caribe y el otro a California, pero ahora se preparan para ser interrogados por lord Hutton. Hasta ahora, Blair evitó formular cualquier declaración sobre Kelly, quien apareció muerto con las venas cortadas el pasado 18 de julio, luego de que el gobierno reveló que había sido la fuente de una información emitida por la BBC sobre supuestas mentiras de Blair para ir a la guerra.

Cada vez peor
El número de soldados estadounidenses muertos en Irak desde el 1 de mayo, cuando Estados Unidos declaró el fin de las operaciones bélicas en ese país, ha llegado a 139, uno más que el total de militares fallecidos en la guerra contra Saddam. Tanto el número de 139 muertos registrados hasta ayer, así como el de los caídos durante la guerra, incluyen no sólo a aquellos que cayeron bajo fuego enemigo -las llamadas por el Pentágono "muertes hostiles"- sino también a aquellos que fallecieron en accidentes o cualquier otro factor que no estuviera relacionado con los combates. Durante las operaciones de guerra en marzo y en abril murieron 138 soldados en Irak; 115 de ellos, en combates. Desde el 1 de mayo murieron 66 soldados en combate; el resto perdió la vida en accidentes o por enfermedades. Desde el fin de las acciones bélicas, la naturaleza de los combates también cambió, ya que los iraquíes pasaron de la guerra convencional a la técnica guerrillera. (Reuter/Télam)

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